Es muy posible que este sitio estuviera sujeto a Chalcatzingo, ya que era un centro religioso y comercial de gran importancia en la época.
Olintepec, traducción nahua del glifo que representa al sitio, significa: cerro en movimiento.
Su nombre tiene tres significados de origen náhuatl: el lugar más preciado de los Chalcas, venerado lugar de agua sagrada o de los jades preciosos.
Este importante sitio también se le conoce como Tinganio que en lengua purépecha significa “lugar donde termina el fuego”.
Ihuatzio o Jiuatzio en lengua purépecha significa “en la casa del coyote”. Originalmente el paraje se conocía como Yacatécharo. Se ubica al norte del Estado a 65 km., forma parte del municipio de Tzintzuntzán, el cual limita al norte con Quiroga, al noroeste con Huiramba, al sur con Pátzcuaro y al oeste con Erongarícuaro.
Esta denominación es sólo una referencia local a la apariencia que guardaban las tres principales estructuras arquitectónicas antes de ser exploradas.
Huandacareo (o Guandacareo), es un nombre que deriva del vocablo tarasco (purépecha) Uandakua, el cual tiene diferentes significados, entre ellos: “Lugar de juicios”, “Lugar de oradores” y “Tribunal”. Localmente se conoce al sitio como “La Nopalera”, ya que se sitúa dentro de la colonia que lleva este nombre.
Durante el periodo colonial el sitio fue nombrado San Felipe Calvario, sin embargo, en 1895, fue modificado al sustituirse el apellido «Calvario» por «Los Alzati», en honor a los hermanos José, María, Marcos y Darío, héroes que lucharon heroicamente a favor de la causa republicana durante el imperio de Maximiliano.
Se denominó como Teopantecuanitlán debido a una reunión que tuvieron los pobladores vecinos del sitio para decidir éste. En náhuatl es traducido como “El lugar del templo de los dioses jaguares”.
Su nombre fue puesto por nahuas tras la conquista española y se deriva de las raíces Tetl, -huacalli, -co: El lugar de la caja de piedra; o Téotl, atl, calli, -co: “el lugar de la casa del agua sagrada”.
El sitio recibió el nombre por el poblado aledaño, donde fueron descubiertos monolitos en la primera mitad del siglo XX. Recientemente, en las excavaciones sistemáticas realizadas en el Juego de Pelota en el año 2009, fue develado su nombre original cuando se localizó un grabado identificado en las fuentes del siglo XVI como el topónimo de “Xihuacan”.
Su nombre lo toma de la colonia Palma Sola, donde existía una única palmera, junto a la parroquia; se desconoce quienes realizaron los petrograbados, así como el nombre antiguo del lugar.
Recibe su nombre por la colonia 5 de Mayo del ejido de La Sabana, en la ciudad de Acapulco, donde se encuentra ubicada. Se desconoce el nombre prehispánico del lugar.
La palabra náhuatl Xochipala significa La Flor que Pinta de Rojo, y se le agregó “La Organera” a su designación porque los órganos son característicos de la región.
El nombre Ixcateopan procede del idioma náhuatl, siendo su acepción más viable ichcatl (algodón), teopantli (templo) y pan (en); “en el templo del algodón”.
La palabra náhuatl Huamuxtitlán se traduce Junto a los Guamúchiles, pero es posible que en época prehispánica también se le haya conocido con otro nombre, ya que fue sede de un señorío mixteco-nahua entre los años 1200 y 1521 después de Cristo (d. C.).
El vocablo Cuetlajuchitlán viene del náhuatl y significa “lugar de flores rojas” o “lugar de flores marchitas”. Los lugareños también conocen el lugar como “Los Querendes”.
Huapalcalco se deriva del náhuatl huapalli o huapalitl, tabla o viga pequeña; calli, casa y la preposición locativa: “lugar de la casa de madera”.
Toponímicamente, Tula tiene dos significados provenientes del náhuatl, en el primero equivaldría a “lugar de tules o juncos”, y en el segundo sería “ciudad o metrópoli”.
El Cóporo, palabra de origen tarasco que significa “sobre el gran camino o el camino grande.”
Para llegar a la zona arqueológica de Peralta, desde Abasolo sale una carretera pavimentada al oriente de la ciudad, siguiendo ésta ruta se pasan las rancherías de San Isidro, La Peña y Rancho Seco y se recorren 13 km., para llegar al sitio. Desde Irapuato por la Carretera Federal No. 90 se debe tomar el crucero hacia Pueblo Nuevo en el kilómetro 14, hasta llegar al crucero de Pueblo Nuevo-Huanímaro, en dirección a Huanímaro, 4 km., adelante se encuentra la entrada al Rancho de San José de Peralta. Pasando el campo de fútbol y la caseta de policía, un kilómetro adelante encontrará la entrada al sitio arqueológico.
Desde Guanajuato se toma la carretera 110 (hacia Dolores Hidalgo por el Xoconoxtle) y a la altura de la comunidad de Don Sebastián se toma la carretera 51 (a San Miguel de Allende), el acceso a la zona arqueológica se ubica sobre el kilómetro 10+800 de la carretera 51 en su tramo Don Sebastián-San Miguel de Allende.
Tome la carretera federal 90, tramo Irapuato-La Piedad. Aproximadamente a 12 kilómetros de Pénjamo, a la altura de la empresa CICABA (Salvi) se encuentra la desviación a San Juan el Alto Plazuelas.
Se localiza a 7 kilómetros al sur del centro de la ciudad de Durango, en el ejido 4 de Octubre. Se llega a él por la carretera que lleva a La Flor, al llegar a la Ferrería, desviarse hacia el Este, pasando el puente del Río Tunal. Continuar por la terracería hasta llegar a Lerdo de Tejada, donde proseguirá su viaje a pie.
En tiempo de la colonial el lugar era conocido como “El potrero de la Campana”, refiriéndose a la forma trapezoidal del montículo principal del antiguo asentamiento antes de que fuera excavado, cuyo diseño era similar a la silueta de una campana.
Su nombre tiene que ver con una suerte de seres imaginarios habitantes de los arroyos que eran conocidos como “Chanos”. Debido a la gran cantidad de representaciones del Dios de la Lluvia: Tláloc, que existen en la región, es muy probable que el nombre sea un recuerdo de los mitos que debieron acompañar a su devoción y culto.