Más que sólo un deporte de conjunto, el juego de pelota mesoamericano fue uno de los pilares de la vida social y política de las culturas originarias de Mesoamérica. A lo largo de los siglos, este espacio, en ocasiones formado con solo dos estructuras paralelas, y otras en forma de “I” latina se consolidó como un espacio en el que convergían la política, la diplomacia, la guerra y la religión, practica ritual cuyo origen se remonta al Preclásico Temprano (ca. 1650–1400 a.n.e.) y que tuvo su auge durante el periodo Clásico (250–900 d.n.e.), aunque en el Posclásico continuaron construyéndose canchas para el juego en grandes centros urbanos como Chichén Itzá y Tenochtitlan.
Glifos No. 48
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