• Proyecto Tlalocan: “Camino bajo la tierra”, en Teotihuacan presenta información sobre el contexto y los depósitos localizados en el conducto subterráneo
• El texto, coordinado por los arqueólogos Sergio Gómez Chávez y Julie Gazzola, contó con la participación de diversos autores
“Estábamos haciendo trabajos de conservación en el Templo de la Serpiente Emplumada. Un día llegamos, pero se había hecho un agujero en la noche. Conseguimos una cuerda, me ataron de la cintura y bajé. Al ver las dimensiones del túnel, fue una gran sorpresa para mí”, expresó el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Sergio Gómez Chávez, al rememorar uno de los hallazgos arqueológicos más importantes registrados en Teotihuacan.
El director del Proyecto Tlalocan compartió cómo ocurrió el descubrimiento del túnel bajo el Templo de la Serpiente Emplumada, durante la presentación del libro homónimo, en la Feria Internacional del Libro de Coyoacán.
El texto, publicado por el INAH, bajo la coordinación de Gómez Chávez y de la investigadora de la Dirección de Estudios Arqueológicos, Julie Gazzola, presenta información sobre el contexto y los principales depósitos localizados en el conducto subterráneo, su exploración y técnicas de registro, mediante lenguaje accesible y con las colaboraciones de especialistas de otras disciplinas e instituciones.
El arqueólogo dijo que, en los más de 12 años que duró la exploración del túnel (descubierto el 2 de octubre de 2003), se recuperaron miles de objetos de extraordinaria calidad, de los que se habla en el libro, en el que se exponen los primeros resultados del estudio de estos materiales, mediante técnicas no convencionales para caracterizar su origen y cronología.
“Por primera vez, durante la exploración arqueológica usamos una serie de recursos tecnológicos, entre ellos un robot y el escáner láser, herramientas que permitieron hacer un registro mucho más sistemático y científico”, comentó.
Julie Gazzola afirmó que las colaboraciones contribuyeron a hacer fechamientos por radiocarbono y determinar que el túnel fue utilizado a inicios de nuestra era y que se clausuró alrededor de 250 d.C. Así como para identificar materiales como hule, ámbar, malaquita, jadeíta y turquesa, los cuales dan cuenta de las relaciones comerciales, políticas y religiosas de esta metrópoli con otras áreas de Mesoamérica.
“Se identificó turquesa, por primera vez, lo cual es importante porque siempre hablamos de las relaciones comerciales entre Teotihuacan y la Costa del Golfo o la zona maya, pero los únicos yacimientos de este mineral conocidos están en el norte de México y el sur de Estados Unidos, lo que significa que los teotihuacanos también tenían relación con grupos del norte”, dijo.
Gómez Chávez finalizó que, aunque anteriormente se habían encontrado materiales de origen maya, estos se habían fechado, aproximadamente, entre 300 y 400 d.C. “Con este descubrimiento, corroboramos que, desde el inicio de nuestra era, hace 2,000 años, Teotihuacan ya mantenía vínculos económicos y sociales importantes con diversos sitios mayas”.
Proyecto Tlalocan: “Camino bajo la tierra”, en Teotihuacan es resultado de más de 15 años de investigación y se compone de 14 capítulos, divididos en seis apartados: “La exploración del túnel”, “La lítica”, “La cerámica”, “Materiales orgánicos”, “Otros análisis” y “Significado del complejo Preciudadela”.
Entre los 15 autores que colaboraron en el corpus están: María del Pilar Ponce Jiménez, del Centro INAH Veracruz; Miguel Balcázar y Pablo Peña, del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares; y Corina Solís, Efraín Chávez Lomelí, Miguel Martínez-Carrillo y María Rodríguez Ceja, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México.
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