• Obra colectiva que profundiza en la comprensión, el valor y el porvenir de uno de los bienes culturales más significativos del continente americano
• Es resultado de la colaboración entre el INAH, el IRPMZ, Centro Categoría 2, de la Unesco y el IZC
El segundo día de la gran cita de los libros de las ciencias antropológicas y la historia, en el Museo Nacional de Antropología, condujo a lectores a los caminos solitarios donde hacía eco el sonido de los cascos de animales y el crujir de la madera de las recuas. Un pasado minero que intensificó la necesidad de establecer comunicaciones desde el norte hasta el centro del país, a lomo de mula o en carretas: el Camino Real de Tierra Adentro (CRTA), el cual, al cabo del tiempo, no solo conectó territorios sino que contribuyó a crearlos y transformarlos.
La Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH) fue el marco para presentar una nueva publicación de 314 páginas, bellamente ilustrada, que da cuenta de los territorios en el cruce del estado de Zacatecas, donde el descubrimiento y la explotación de minas durante el siglo XVI abrió rutas que, además de generar una infraestructura para transportar metales, creo poblaciones, haciendas, centros mineros, templos y espacios de intercambio.
Zacatecas, origen y destino del Camino Real de Tierra Adentro (2025) es una obra colectiva, coordinada por Juan Carlos Basabe Bañuelos, Limonar Soto Salazar y Carlos Alberto Torreblanca Padilla, resultado de la colaboración entre los institutos Regional de Patrimonio Mundial en Zacatecas (IRPMZ), Centro Categoría 2, de la Unesco; Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Zacatecano de Cultura (IZC).
Al comentar la obra, el secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, dijo que los caminos históricos nunca desaparecen completamente, “permanecen en los territorios que organizaron, las ciudades que hicieron crecer, los edificios que levantaron, las devociones que ayudaron a difundir y, sobre todo, en la memoria de las comunidades que continúan habitándolos. Por eso, el gran desafío en el siglo XXI es encontrar formas de conservación que dialoguen con el desarrollo social, la educación, la investigación, el turismo responsable y la participación ciudadana.
“El libro conduce hacia la reflexión sobre qué significa conservar este patrimonio, lo que no puede equivaler simplemente a inmovilizar”, anotó el antropólogo al señalar que, además, articula diferentes perspectivas en torno a lo que significó históricamente el CRTA para Zacatecas y qué representa mantenerlo hoy.
En su intervención, el investigador del IZC, Víctor Hugo Ramírez Lozano, describió los 13 elementos constitutivos del CRTA en Zacatecas inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, en 2010, como Itinerario Cultural, los cuales son explicados en la publicación por especialistas locales y estatales.
Se trata de los centros históricos de Pinos, de Zacatecas, Chalchihuites y Sombrerete, Templo y Hacienda de Nigromante, los templos de Nuestra Señora de los Ángeles, del Cristo de Santa Teresa y de la Noria de San Pantaleón, Cueva de Ávalos, Camino de Palillas de Ojocaliente a Zacatecas, Colegio Apostólico de Propaganda Fide, Santuario del Santo Niño de Atocha y Sierra de Órganos.
En tanto, el director del IRPMZ, Carlos Augusto Torres, dijo que el libro representa un aporte importante para reforzar las bases de conocimiento, interpretación y gestión de un bien cuya complejidad exige miradas interdisciplinarias. “Los itinerarios culturales, como categoría patrimonial, recuerdan que el Valor Universal Excepcional de un sitio no solo reside en sus elementos materiales, sino también en las conexiones humanas, sociales y territoriales que les dieron origen”.
A su vez, el director del Centro INAH Zacatecas, Raúl Pacheco Pérez, recordó que el 1 de agosto de 2026 se cumplieron 16 años de la inscripción del Itinerario Cultural CRTA. “Los 60 sitios que lo componen, distribuidos en 1,400 kilómetros, van de la Plaza de Santo Domingo, en la Ciudad de México, hasta el Valle de Allende, en Chihuahua. Pero el camino en su extensión más amplia ocupaba 2,600 kilómetros y llegaba al norte de Santa Fe, Nuevo México, en Estados Unidos.
“El camino cruza el estado de Zacatecas de suroeste a noroeste, dividiéndolo en dos, abarcando nueve municipios en los que se distribuyen los 13 elementos constitutivos, de los 60 que componen el Itinerario Cultural”, finalizó.
Hasta el 23 de agosto de 2026, la 37 FILAH ofrece 350 actividades culturales y académicas gratuitas. Para mayor información, consultar el programa completo en la página web: www.feriadelibro.inah.gob.mx/filah37.
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