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fuerte de san josé

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Tel: 01 (981) 816 - 9136
Horario: Martes a domingo de 08:00 h a 17:00 h.
Costo: $65 pesos

  • Historia del museo

    El reducto de San José el Alto fue construido a fines del siglo XVIII, según una inscripción que aún se aprecia en su fachada que dice que se concluyó el 9 de agosto de 1792. Esta obra se debe al Teniente de Rey, don José Sabido de Vargas, que ocupó el cargo entre 1784 y 1793. Años después, se observa este reducto a través de un plano elaborado en 1799 por Juan José de León, en donde se determina que su superficie es de 1,828.79 metros.

    San José el Alto fue levantado sobre el cerro que era conocido como de la Vigía Vieja, puesto de observación al que seguramente sustituyó. También es conocido popularmente como el “Castillo de las Tres Piedras” en alusión a las tres grandes lajas que se encuentran a un costado de la fuerza, hoy cubiertas en gran parte por el paso del tiempo.

    Esta construcción militar contaba con dos auxiliares menores denominadas Baterías de Costa: San Matías y San Lucas. Ambas cruzaban sus fuegos para defender las costas de barlovento, las de menores posibilidades de desembarco, aunque también sufrió algún ataque pirata.

    A fines del siglo XIX, al aproximarse las tropas del ejército centralista enviadas por Antonio López de Santa Anna para sitiar Campeche, durante la separación de Yucatán respecto de México en 1842, se ordenó la demolición parcial de San José el Alto, inutilizándolo junto con la batería de San Matías. Además, el Fuerte de San José el Alto fue intervenido en 1971 y en 1988 por el INAH y el Gobierno del Estado. Se reconstruyeron techos y consolidaron muros. Posteriormente el edificio fue utilizado como bodega de material prehispánico y colonial, resultado de las investigaciones arqueológicas realizadas por el Centro INAH en el Estado.

  • Inmueble

    El Fuerte de San José el Alto es un reducto sin baluartes el cual está rodeado por un foso y una crujía de habitaciones en torno al patio que servían como cuerpo de guardia, alojamientos para la tropa, almacenes de víveres, de pertrechos, de repuestos de pólvora, la cocina y la capilla. En los cuartos habían lumbreras o claraboyas que cumplían con una doble función: iluminar los interiores y servir como troneras desde las que se defendía el foso. Se llega a él a través de un camino de forma sinuosa, hecho de esta manera para evitar un ataque directo sobre la puerta. Se continúa por un puente durmiente (puente fijo) e inmediatamente por otro levadizo de madera, y de ahí a la portada, que originalmente era una pesada puerta hecha de madera de jabín, que hoy se compone de una reja de dos hojas con barrotes. Del zaguán se accede al patio en cuyo centro se localiza un aljibe, característica indispensable en este tipo de construcciones.

    A la parte superior se accede por una escalera adosada a las habitaciones del lado de mar, la cual esta soportada por arcos montantes; ahí se localizan cuatro cañoneras con sus respectivos parapetos, merlones, a excepción del lado del mar, que por ser el más importante, tenía dos grandes parapetos para darle mayor movilidad a los cañones. También se observan dos garitas en ángulos encontrados, así como una letrina conocida como “común” en otro de los ángulos; a todos ellos se llega pasando por un corredor, llamado “boquilla”.

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