Zapotitlán Salinas: El legado ancestral del oro blanco
Zapotitlán Salinas, al sureste de Puebla, forma parte importante de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán. En esta región árida, rica en cactáceas, la extracción de sal ha sido una de las más importantes actividades a nivel socioeconómico, pero también desde la perspectiva histórica, antropológica y arqueológica.
Para las culturas antiguas, la sal no solo era indispensable para el consumo humano y la conservación de alimentos, también tenía una profunda carga ritual y medicinal, por lo que se consideraba un bien de uso estratégico en el intercambio con otros pueblos, sobre todo durante el periodo Posclásico.
Así, se realizaban una especie de panecillos de sal que se comerciaban hasta grandes distancias, sobre todo en la región de la mixteca, pero también hacia el centro del Valle de México.
Los vestigios arqueológicos indican diferentes métodos de extracción, de los que se conservan algunos en la época actual, por ejemplo, a través de piletas en las que se pone el agua salada bajo el sol para su evaporación y posterior cristalización. Una labor que, heredada de generación en generación, continúa gracias al esfuerzo de las comunidades que buscan preservar, difundir y conservar esta tradición.