Veracruz en los sentidos: alimento, ritual y patrimonio
En el marco de la 37 Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia, la feria más importante en su tipo en América Latina, Veracruz llega como estado invitado de honor para mostrar que su patrimonio está vivo, se siente, se cocina y se comparte.
Bajo el eje temático "La inclusión en la preservación del patrimonio cultural", propone un diálogo entre dos territorios: Francia y Veracruz. Y en ese encuentro, el Totonacapan toma la palabra a través de una experiencia sensorial inmersiva.
A través del taller «Sensorama del Pulakglh: aromas y texturas de la Madre Tierra», se invitó a descubrir los ingredientes, aromas, sabores y saberes que dan vida al pulakglh, también registrado como pulacle, púlacla o puleij, tamal ceremonial del norte de Veracruz.
Como se muestra en la imagen, la experiencia se realizó con los ojos vendados. No se mira, se siente. Con las manos se reconoce la hoja de papatla, con el olfato el pipián y el ajonjolí tostado, el chiltepín, la hierba santa y el piñón. Con ello, el Sensorama propone un acercamiento al patrimonio gastronómico veracruzano no desde la receta, sino desde el cuerpo.
El pulakglh es un alimento ritual, preservador del equilibrio y la vida. Según la tradición totonaca, donde la vida gira alrededor de la milpa, este tamal se reserva para momentos sagrados: rituales de siembra y cosecha, Semana Santa, Día de Muertos, Día de Reyes y fiestas patronales. Es la comida que agradece a la tierra lo que da y sintetiza la cosmovisión totonaca, donde comer es un acto sagrado que mantiene el equilibrio del mundo.