Tlachtli: el juego de pelota en la lente de Santiago Arau
Desde el cielo, los juegos de pelota emergen como trazos geométricos inscritos en el paisaje: líneas, patios y ejes que formaron parte de una compleja geografía ritual en las ciudades prehispánicas. Vinculados con el origen, la fertilidad, el poder y la renovación de la vida, estos espacios fueron escenarios donde se representaba el orden del universo y donde la arquitectura establecía una conexión simbólica entre el cielo, la tierra y el inframundo.
Hace más de tres mil años surgió en Mesoamérica esta tradición perdurable, conocida con distintos nombres según cada pueblo: tlachtli u ollamaliztli en náhuatl, pok-ta-pok entre los mayas yucatecos, pitz en la escritura maya clásica, auarhukua chanakua en purépecha y ulama en las comunidades de Sinaloa donde aún pervive. Más allá de sus variaciones, el juego de pelota conservó una esencia compartida: convertir la cancha en un espacio donde lo terrenal y lo sagrado se encontraban.
La exposición Tlachtli. Espacios del juego sagrado, en el Museo Nacional de Antropología, propone mirar estas canchas desde otra altura. Las imágenes aéreas de Santiago Arau revelan plazas, templos, caminos, cuevas y cuerpos de agua como parte de un mismo entramado simbólico, donde arquitectura, naturaleza y ritual constituían una unidad inseparable.
En la imagen de hoy destaca La mujer que jugó el destino de los astros, escultura huasteca procedente de Álamo Temapache, Veracruz (900-1200 d.n.e.). Única en su tipo, esta pieza muestra a una mujer ataviada para el juego, portando orejeras, collar, rodilleras y un yugo de cadera decorado con un rostro. En su mano sostiene una cabeza decapitada, emblema de sacrificio y transformación, mientras el glifo 4-Muerte inscrito en su cuerpo apunta a una posible identidad ritual. Su presencia ilumina la amplitud simbólica de esta tradición y recuerda que, en la cancha, también se disputaba la continuidad del cosmos.
Visita esta muestra de martes a domingo, de 9:00 a 18:00 h, en la Sala de Inmersión del Museo Nacional de Antropología, hasta el 02 de agosto de 2026. Entrada libre.