San Juan de Ulúa: La fortaleza que vio nacer a una nación
El 24 de junio de 1518, los españoles comandados por el capitán Juan de Grijalva llegaron al islote de Tecpan Tlayácac, cuyo significado es “nariz o saliente de la Tierra del Palacio”, donde existió un adoratorio al dios Tezcatlipoca, frente a las costas de lo que más tarde sería Veracruz. El lugar fue bautizado como San Juan de Ulúa, derivado la festividad cristiana que se celebraba el día de su llegada y la palabra que repetían los nativos que ahí encontraron.
Este lugar dio cuenta un hecho trascendental en la historia: el encuentro entre dos culturas. Lo que comenzó como un campamento levantado por Hernán Cortés, se transformó en un muro argollado y una torre durante el siglo XVI, para después convertirse en una fortificación permanente abaluartada de planta irregular, cuyas funciones principales fueron la defensa de la ciudad de Veracruz, aduana, almacén y único muelle autorizado por la Corona española.
El inicio de la construcción data de 1535, con el baluarte de San Pedro con una pequeña torre no más alta que un hombre, el muro de las argollas o cortina sur y, para 1568, se sumaría el baluarte de San Crispín; edificados con un coral conocido como piedra muca o múcara, de la cual se han identificado al menos 23 especies. Es un monumento histórico emblemático que se considera uno de los mejores ejemplos de ingeniería militar de la época, pues en él se aplicaron los conocimientos más avanzados de su tiempo en cuanto a la edificación de obras defensivas.
El 23 de noviembre de 1825, se logró la capitulación española de San Juan de Ulúa, para dar paso a un territorio libre y soberano. En 1858, fue el inicio de la Capital de la Reforma con el Lic. Benito Juárez; y en julio de 1915, a través de un Decreto, el Gral. Venustiano Carranza suprime el presidio que existía en el Castillo, designa que una parte fuera utilizado como Arsenal de Guerra y Marina, así como otra como eventual residencia presidencial.
No obstante, fue hasta 1961 cuando, por orden del poder ejecutivo, pasó a la custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, para convertirse, con el paso del tiempo, en un preciado recinto museístico que exhibe el acervo de las principales colecciones de bienes arqueológicos e históricos del estado de Veracruz; motivo por el que es el 5° lugar más visitado a nivel nacional.