Muyil: memoria de agua y piedra en la selva caribeña
En la costa oriental de la península de Yucatán, al suroeste de Tulum y al borde de la reserva ecológica de Sian Ka’an, yace la antigua ciudad maya de Muyil. Custodiada por selva y lagunas que una vez la alimentaron y comunicaron, esta zona arqueológica es un vestigio tangible de las sociedades indígenas que habitaron el Caribe mexicano desde tiempos remotos.
Muyil es un asentamiento con una continuidad ocupacional notable, documentada a través de evidencias materiales que señalan presencia humana desde el Preclásico tardío hasta momentos tardíos en la historia prehispánica. Su importancia geográfica permitió, por generaciones, que sus gentes enlazaran rutas de intercambio, conocimiento y rituales entre el interior de la península y las aguas del mar Caribe.
Las estructuras que emergen de la selva —plataformas, basamentos y caminos elevados llamados sacbés— testimonian una sociedad que enlazaba lo cotidiano y lo ceremonial.
Este tejido urbano conserva trazas de grandes edificaciones que fungieron como centros de actividad cívica y religiosa, reflejo de tradiciones constructivas compartidas con otras regiones mayas.
En años recientes, las autoridades del INAH han impulsado un proyecto arqueológico integral en el sitio que busca no sólo conservar y restaurar los edificios del llamado Grupo de la Entrada, sino también sistematizar la información recuperada para comprender mejor las fases culturales que lo habitaron. Estas intervenciones incluyen estudios detallados de cada edificio y la planificación de futuras exploraciones, con el fin de ampliar el conocimiento del conjunto arqueológico completo.
De manera paralela, Muyil ha sido incorporado a programas institucionales de conservación del patrimonio, como el Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza), que financia la restauración de infraestructura y espacios interpretativos para garantizar su preservación. Por esta razón, desde el 2024 la zona arqueológica permaneció cerrada temporalmente al público, con el fin de realizar obras de mejora de servicios, señalética y accesos para futuras visitas.
Estas labores reflejan, en rigor oficial, la voluntad de preservar y poner en valor un sitio que —más allá de su belleza pétrea— es un documento vivo de la historia maya. La reapertura de la Zona Arqueológica de Muyil, este 10 de febrero de 2026, nos permite acercarnos a una civilización que supo dialogar con el agua, la selva y la piedra.