El viaje del jíkuri: Memorias compartidas en Cueva de las Monas
Al norte de la ciudad de Chihuahua, enclavada en un cerro hacia el extremo noreste de la Sierra de Majalca, se encuentra la Cueva de las Monas, sitio arqueológico testigo del paso de las diversas etnias de la región a lo largo de miles de años, las que dieron vida a sus paredes con una gran diversidad de trazos y riqueza iconográfica.
Reportado en la segunda mitad de la década de 1980, constituye un ejemplo representativo y singular de pintura rupestre en el norte de México, inaugurado por grupos originarios como son los tobosos, los rarámuris y, se presume, nativos americanos.
Sus registros exhiben motivos geométricos, zoomorfos y antropomorfos que refieren a historias, leyendas y ceremonias, incluyendo el uso ritual del peyote (o jikuri), mitos sobre gigantes, el encuentro con europeos y las misiones evangelizadoras.
Su nombre se debe a la gran cantidad de representaciones de figuras humanas estilizadas, a las cuales se les ha llamado "monas". Estas figuras son testimonio no solo de la diversidad del arte rupestre en la zona, también reflejan un patrimonio de gran valor histórico y cultural para nuestro país.
Por ello, requiere continuar con la investigación arqueológica y los trabajos de conservación que permitan no sólo contar con mayor conocimiento sobre este sitio, sino asegurar su estabilidad y salvaguardia a corto, mediano y largo plazo.
Conoce más en este artículo de Javier Fernando Rodríguez de la Rosa, publicado en la revista Conservación y Restauración: «Divulgación y difusión de los sitios con arte rupestre, a través de los modelos en 3D, caso la Cueva de las Monas, Chihuahua, México»
revistas.inah.gob.mx/index.php/cr/article/view/19915/21323