El espejo de agua de Culhuacán: comunidad y renovación
La diosa Chicomecóatl se erige como guardiana del espejo de agua del Centro Comunitario Culhuacán, epacio museístico del INAH recientemente rehabilitado para evocar el pasado lacustre de la Ciudad de México y las cuatro principales calzadas que comunicaban la isla de Tenochtitlan con tierra firme.
La presencia de la deidad del maíz en este lugar guarda relación con un hallazgo arqueológico ocurrido en el antiguo embarcadero de Culhuacán. En abril de 1994, durante la reparación de uno de los muros que delimitan lo que fue este espacio, fueron localizadas una escultura de Chicomecóatl y un brasero con forma de maguey. La pieza original, una escultura de basalto rojo, forma parte actualmente del acervo del museo de sitio; la figura que acompaña hoy al espejo de agua es una réplica de casi dos metros de altura.
La historia del parque se remonta a 1988, cuando el paisajista Mario Schjetnan diseñó el espacio aprovechando el predio conocido como El Tanque, un antiguo manantial y embarcadero prehispánico por el que transitaban embarcaciones a través de lo que hoy es la avenida Tláhuac. El INAH y el Centro Comunitario Culhuacán impulsaron su adaptación como parque histórico-arqueológico, dando forma a un espacio de piedra y agua que funciona como un oasis de descanso al suroriente de la ciudad, con un teatro al aire libre y un estanque como elemento central. Como parte de la reciente intervención, el espejo de agua fue rehabilitado mediante la colocación de una membrana impermeabilizante, una subbase de ferrocemento y una segunda membrana impermeabilizante verde como acabado. También se modernizó el sistema eléctrico con cableado de cobre de distintos calibres, reflectores LED y cerca eléctrica.
Hoy, el estanque —que incorpora además un salto de agua artificial— alberga diversas especies de plantas acuáticas y semiacuáticas, entre ellas cordoncillo, tule cola de gato, espadaña tropical, nenúfar amarillo, chilillo de agua y asclepia. En las jardineras de mampostería, las plantas de ornato aportan color al conjunto y complementan el paisaje. La renovación incluyó también cuatro nuevos atriles informativos, la rehabilitación de los puentes y la actualización de la señalética, elementos que enriquecen el recorrido y permiten acercarse a la historia del sitio.
Así, el espejo de agua recupera su lugar como uno de los elementos centrales del parque: un espacio donde patrimonio, paisaje y memoria comunitaria se encuentran. Para los habitantes de Culhuacán, un barrio de profunda tradición en el que muchas familias mantienen vínculos con el lugar desde hace generaciones, la renovación representa también la recuperación de un espacio de encuentro y disfrute.