El Cosmovitral de Toluca: Universalidad y transformación
El vitral no religioso más grande del mundo es parte del patrimonio cultural del Estado de México. Ubicado al centro de la ciudad de Toluca, encontramos el Jardín Botánico Cosmovitral, una de las obras monumentales más significativas de la región, al fusionar naturaleza, historia y arte en un inmueble de aproximadamente 3,000 metros cuadrados.
Orginalmente fue construido como “Mercado 16 de Septiembre”, en 1909, en el marco de la conmemoración del centenario de la Independencia de México, con el propósito de ser un espacio dedicado al comercio. Sin embargo, al superar su capacidad como centro mercantil, en 1975 se decidió convertirlo en jardín botánico, tras lo que se crearon los espléndidos vitrales que coronan este santuario vegetal, cuya temática representa el papel de la humanidad ante el interminable ciclo cósmico del día y la noche, la vida y la muerte, la creación y la destrucción…
Realizado por el pintor, muralista y escultor mexiquense Leopoldo Flores, y apoyado por Bernabé Fernández, así como un equipo de 60 artesanos, esta obra estilo Art Nouveau compuesta por 71 módulos multicolor fabricados con 500,000 fragmentos de vidrio soplado, apoyadas en una estructura metálica de 75 toneladas, es un recinto distintivo de identidad mexiquense.
En su interior, alberga una gran variedad de flora botánica que resguarda y preserva más de 400 especies endémicas de México, Centro y Sudamérica, Asia y África.
Además, este espacio se enriquece por elementos nipones, como son los tradicionales puentes rojos, un lago artificial habitado por peces koi multicolor, y su faro de la amistad, símbolo de hermandad entre la ciudad de Toluca y la ciudad de Urawa, ahora parte de la prefectura de Saitama, en Japón, que data desde 1979 y sigue en pie a través de múltiples intercambios culturales.
Foto: Gabriela Berumen, INAH.