De la Sierra al Desierto: El camino sagrado Wixárika
La Ruta Wixárika constituye uno de los testimonios más representativos de las rutas rituales y de intercambio que, durante siglos, articularon territorios y sociedades originarias de México. Está conformada por una serie de lugares y paisajes sagrados vinculados con las prácticas espirituales, culturales y territoriales del pueblo wixárika. En conjunto, sus componentes y la ruta hacia Wirikuta atraviesan diversas regiones ecológicas, entre ellas la planicie semidesértica del Altiplano potosino, como la que se observa en esta imagen desde el Cerro Quemado.
A lo largo de esta ruta, se desarrolla un ciclo de peregrinaciones y rituales mediante los cuales el pueblo wixárika mantiene relaciones con los elementos del mundo natural, concebidos como entidades sagradas y deidades ancestrales. Estas prácticas están estrechamente vinculadas con la renovación de la vida, el ciclo agrícola de la milpa y el bienestar de la comunidad.
La escena que observamos muestra uno de estos momentos rituales: un hombre ataviado con el traje tradicional bordado se encuentra de pie sobre un afloramiento rocoso y realiza una ofrenda al amanecer, estableciendo una relación con el sol y con las fuerzas sagradas que participan en la renovación del mundo.
Los componentes nominados comprenden la ruta sagrada hacia Wirikuta y diversos sitios vinculados con el ciclo ritual wixárika, entre ellos El Camino de Nuestro Abuelo Fuego, Tatehuarí Huajuyé. Su identificación y reconocimiento se realizaron con la participación de representantes y autoridades tradicionales del pueblo wixárika.
La ruta tiene su origen en el sur de la Sierra Madre Occidental, también conocida como Sierra Wixárika, considerada el corazón del territorio ancestral. Desde ahí se extiende hacia el noreste hasta Wirikuta, en el Altiplano potosino, donde se localiza el Cerro Quemado, uno de sus principales sitios sagrados. El sistema ritual y territorial se articula, además, con otros lugares sagrados situados en la costa de Nayarit y en Cerro Gordo, Durango.
La combinación de peregrinaciones hacia sitios sagrados naturales, prácticas agrícolas y agroforestales tradicionales, arquitectura vernácula, conocimientos sobre el territorio y rituales vinculados con el cultivo del maíz constituye un testimonio vivo de la profunda relación entre cultura, territorio y naturaleza que caracteriza al pueblo wixárika. La Ruta Wixárika expresa así una concepción integral del mundo en la que los paisajes, los seres humanos, las plantas, los animales y las entidades sagradas mantienen relaciones de reciprocidad y continuidad.