Cholula: ciudad sagrada
Con una historia que se remonta al Preclásico Tardío, Cholula fue uno de los principales centros ceremoniales y comerciales del México antiguo. Su ubicación estratégica en el Altiplano Central la convirtió en un nodo fundamental de las redes de intercambio mesoamericanas y en un espacio de encuentro entre diversas tradiciones culturales a lo largo de más de dos mil años de ocupación continua.
Durante siglos, la ciudad fue reconocida como un importante destino de peregrinación. Su prestigio se reflejaba en la monumentalidad de sus templos, plazas y edificios ceremoniales, descritos con admiración por los cronistas del siglo XVI. Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo destacaron la extensión de la ciudad, la riqueza agrícola de sus alrededores y la gran cantidad de templos que dominaban el paisaje del valle poblano-tlaxcalteca.
La Gran Pirámide de Cholula, construida en distintas etapas a lo largo de siglos, es la de mayor superficie en Mesoamérica, con aproximadamente 450 metros por lado. Erigida sobre una elevación natural, integra sucesivos cuerpos arquitectónicos que reflejan la continuidad ritual y política de la ciudad. Asociada históricamente al culto de diversas deidades vinculadas con la lluvia, la fertilidad y la montaña sagrada, la pirámide conserva además algunos de los murales más relevantes del México antiguo, como Los Bebedores y Los Chapulines, testimonios de la riqueza simbólica y artística de Cholula.
A lo largo de su historia, la ciudad mantuvo vínculos con importantes tradiciones culturales mesoamericanas y participó activamente en redes comerciales y políticas que conectaban distintas regiones del Altiplano y el sureste de Mesoamérica. Su desarrollo revela una urbe dinámica y plural, donde el comercio, la vida ceremonial y la memoria sagrada moldearon uno de los paisajes culturales más perdurables del centro de México.
Hoy, Cholula continúa siendo un espacio vivo de memoria y tradición. Las comunidades de San Pedro y San Andrés Cholula conservan prácticas festivas, religiosas y culturales que forman parte de la identidad histórica de la región. La Gran Pirámide, los antiguos basamentos y el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, construido en su cima durante el periodo virreinal, conforman un paisaje donde distintas etapas de la historia de México dialogan y permanecen presentes.