Catedral de San José, Tula: Un bastión franciscano del siglo XVI
De estilo ecléctico, principalmente gótico y plateresco, la Catedral de San José, en Tula, se fundó en 1543 por la orden franciscana, concluyendo su edificación poco más de una década después.
Fue erigida en basalto, caliza, cantera gris y salmón, e integrada por el convento, la iglesia, el claustro, los dormitorios, una huerta y un amplio atrio de terraplén artificial. Al centro de este último, se ubica una cruz tallada en cantera sobre un pedestal, colocada para conmemorar la llegada de los misioneros.
El arco de la entrada es de tres centros y las basa, jambas y arquivolta llevan dos series de casetones con puntas de diamante; una columna corintia a cada lado del entablamento y su remate es una moldura semicircular. La ventana del coro es hexagonal y la techumbre del interior de la iglesia se realizó a base de bóvedas de nervadura sobredoradas.
Flanqueado, además, por un largo muro almenado, este recinto fue de los primeros conventos levantados en México, uno de los más representativos del siglo XVI y el más grande en este municipio hidalguense hasta la fecha.
Destacan, además, estructuras prehispánicas toltecas y mexicas, así como otros vestigios coloniales, encontrados en excavaciones realizadas en las últimas décadas en el atrio, que han permitido conocer más acerca del periodo de ocupación de la región.