
El 6 de enero, México da fin a la temporada navideña con la tradicional rosca de reyes. Aquella persona afortunada que encuentre la figurita del “Niño Dios” escondida dentro de la rosca adquiere la honrosa responsabilidad de organizar y financiar los tamales para el Día de la Candelaria, celebrado el 2 de febrero. Además, debe encargarse de vestir al Niño Dios de la familia con un atuendo tradicional. Esta fiesta mexicana, bien arraigada en el corazón del país, encarna profundamente la fe, la unión familiar y el agradecimiento.