• El proyecto Human Stories: Sacrifice Decoded conjuga técnicas biogeoquímicas y moleculares de vanguardia, con el estudio arqueológico e histórico
• Encabezado por investigadoras de la Universidad de Columbia Británica, en él colaboran expertos del INAH y de universidades de Canadá y España
Las técnicas biogeoquímicas y moleculares han transformado el estudio de restos humanos antiguos, mediante ellas, el proyecto de investigación Human Stories: Sacrifice Decoded (Historias humanas: sacrificio decodificado) busca reconstruir las historias de vida de personas seleccionadas para el sacrificio en los imperios mexica y purépecha, los más poderosos de la Mesoamérica posclásica (1300-1521 d.C.).
La iniciativa multidisciplinar es apoyada por el programa Insight Development Grants, del Gobierno de Canadá, a través del Social Sciences and Human Humanities Research Council, y en ella colaboran investigadores de instituciones de ese país, Estados Unidos, México y España.
El equipo está integrado por las especialistas en análisis isotópico, genómico y proteómico de poblaciones antiguas, adscritas a la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Diana Moreiras Reynaga, Kendra Chritz y Camilla Speller, así como por los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Leonardo López Luján, Jacqueline Castro Irineo y José Luis Punzo Díaz.
También participan la historiadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, Elena Mazzetto, y la arqueóloga y asistente de investigación del proyecto, Erika Olivares Flores; el director del Laboratorio de Paleoecología Isotópica de la Universidad de Oregon, Scott Blumenthal, y la bióloga del Laboratorio de Evolución Humana, de la Universidad de Burgos, Cristina Valdiosera Morales.
La investigadora principal del proyecto, Diana Moreiras, refiere que Human Stories: Sacrifice Decoded busca ofrecer “una comprensión humana y ética sobre las prácticas sacrificiales mexicas y purépechas (tarascas), basada en evidencia científica, la cual puede convertirse en una herramienta de memoria y justicia histórica para desafiar estereotipos coloniales y racistas”.
La bioarqueóloga es autora del primer estudio sistemático de los patrones residenciales de los sacrificios humanos mexicas, el cual desarrolló en su tesis doctoral. A partir de muestras de hueso y esmalte de 83 individuos, se efectuó el análisis isotópico de oxígeno de ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan y del Templo R de Tlatelolco; y de un grupo mexica no sacrificial de San Cristóbal Ecatepec.
Estos revelaron que los individuos de Ecatepec eran originarios de la Cuenca de México, al igual que los sacrificados del templo tlatelolca, y que serían naturales o residentes de largo plazo en la zona. Pero hubo más variabilidad en las residencias geográficas de los sacrificados del Templo Mayor, con algunos identificados como de la costa del Golfo, occidente y sureste, áreas subyugadas al imperio.
El gran rival de este fue el imperio purépecha. Tzintzuntzan, que se extendía por las laderas de los cerros Yahuarato y Tariácuri, en la ribera oriente del lago de Pátzcuaro, su centro político y religioso, el cual controlaba una amplia región que abarcaba casi todo el actual estado de Michoacán y parte de los de Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Guerrero y México, con el río Balsas como límite natural.
Dado ese poderío y las perspectivas que abren los estudios previos sobre el caso del Templo Mayor de Tenochtitlan, Diana Moreiras no descarta que los purépechas sacrificarán individuos de áreas foráneas, obtenidos, quizá, como botín de guerra.
Con la colaboración del investigador del Centro INAH Michoacán, José Luis Punzo, se accederá a las colecciones osteológicas de Tzintzuntzan, para que la antropóloga Erika Olivares haga la selección y toma de muestras óseas y dentales para hacer análisis de isótopos estables y radiogénicos.
La especialista adelanta que están por publicarse datos adicionales sobre las colecciones osteológicas del Templo Mayor, y se tomarán muestras para incorporar la isotopía de estroncio y plomo, así como la proteómica, que utiliza la espectometría de masas para analizar proteínas preservadas en el cálculo dental (sarro).
A estos se sumará el análisis de isótopos específicos de compuestos, que da información sobre los aminoácidos de los isótopos de carbono y de nitrógeno, para conocer la alimentación de los individuos.
“El objetivo es desarrollar un estudio integral, holístico, basado en técnicas como la isotopía, la proteómica y el ADN antiguo, además del análisis crítico de la evidencia arqueológica y las fuentes históricas, para conocer no solo la dieta y la residencia geográfica de los individuos, sino las interacciones a gran escala de las prácticas sacrificiales de ambos imperios rivales”, finaliza Moreiras.
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