La alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez, recibió de manera oficial el certificado de la inscripción ante la Unesco. Foto: Rafael Cervantes, INAH.

Por: Rafael Cervantes Flores

Rafael Cervantes Flores

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Autodenominado 'obrero de la palabra', estudió Comunicación en la FES Acatlán de la UNAM, donde surgió su interés por la diversidad cultural de México, llevándolo a formar parte de los colectivos Sohuame Tlatzonkime y Ve’i Ñuu Savi, y al estudio de lenguas originarias como mexi’katl, tu’un savi y yoremnokki, vocación que hoy, como reportero en la Dirección de Medios del INAH, sigue de primera mano. Ha colaborado en proyectos independientes como Revista N3rvio, Desocupado y Citric Magazine, y en diarios de circulación nacional como La Razón.

 

Precedida por el toque de fanfarrias, una fiesta envolvió a la Macroplaza de Iztapalapa para recibir, este miércoles 18 de febrero de 2026, el Certificado de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, el cual fue otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), tras incluir a dicha manifestación en su Lista Representativa del PCI, el 10 de diciembre de 2025.

 

La Unesco votó de forma unánime para reconocer como PCI a la Pasión de Cristo en Iztapalapa. Foto: Rafael Cervantes, INAH.


En un emotivo acto protocolario, en el que se recordaron los orígenes de esta tradición, surgida en 1843 como un voto religioso de los ocho barrios originarios de la demarcación, en honor al Señor de la Cuevita, tras superar una epidemia de cólera, el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Omar Vázquez Herrera, encomió la valía de este certificado.

 

La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa surgió en 1843, como un voto religioso en honor del Señor de la Cuevita, tras una epidemia de cólera. Foto: Mauricio Marat, INAH.


“La representación de la Pasión de Iztapalapa es un ritual histórico de casi dos siglos de continuidad, un mecanismo de cohesión social y de reafirmación identitaria; también es un sistema organizativo comunitario que nos da orgullo y pertenencia”, expresó.

 

La representación de la Pasión de Cristo es un ritual histórico con casi dos siglos de antigüedad, señaló el director general del INAH, Omar Vázquez. Foto Rafael Cervantes, INAH.


A lo largo de la ceremonia, realizada en el marco del Miércoles de Ceniza y el inicio de la Cuaresma, las y los iztapalapenses se miraban alegres y orgullosos por la inscripción ante la Unesco, la primera en su tipo otorgada a una práctica exclusiva de la Ciudad de México, obtenida de manera unánime y con un calificativo de excelencia, tras un proceso de seis años.


La celebración culminó con la entonación del Himno Nacional Mexicano y una verbena, amenizada por música de viento y degustación de tamales, en la que fueron recordadas las palabras de Carlos Monsiváis: “La representación de Iztapalapa es el mayor teatro de masas del mundo, que ha permanecido vivo durante casi dos siglos”.

 

Aspecto de la verbena organizada con motivo de la recepción oficial de la declaratoria, que coincidió con el inicio de la Cuaresma. Foto: Andrés Martínez, INAH.


Al acto protocolario asistieron la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina; el representante de la Unesco en México, Andrés Morales; el titular de la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad en la Secretaría de Cultura federal, Diego Prieto Hernández; la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz, y el presidente del Comité Organizador de Semana Santa en Ixtapalapa, A. C., Alfonso Reyes Ramírez, así como los representantes de los ocho barrios originarios.

 

Habitantes de los ocho barrios originarios de Iztapalapa se dieron cita en la Macroplaza de Iztapalapa. Foto: Rafael Cervantes, INAH.

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