Recupera el Centro INAH Nayarit importante sello Aztatlán, de uso ritual, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

Por: Arqlgo. Mauricio Garduño Ambriz

Arqlgo. Mauricio Garduño Ambriz

 

Animación digital (sello) a cargo de: Rebecca Quintero/Centro INAH Sinaloa.

 

* Se trata de un elemento cilíndrico, con la representación de dos aves vinculadas con la banda celeste

* Procede de la costa central de la entidad, zona nuclear de dicha tradición cultural

Después de un largo proceso de gestión ante la Junta Vecinal para la Conservación del Patrimonio Cultural de la comunidad de Pozo de Ibarra, del municipio de Santiago Ixcuintla, Nayarit, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, recuperaron un sello cilíndrico, o pintadera, con la representación figurativa de dos aves, vinculadas con la banda celeste. Procede del ejido de Sentispac, ubicado en las tierras bajas aluviales pertenecientes a la llanura deltaica del río Grande de Santiago, en la costa noroccidental de la entidad.

Montículos prehispánicos localizados en parcelas de uso agrícola dentro del ejido de Sentispac, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

Este sello fue entregado al Centro INAH Nayarit en 2019 por Raúl Lomelí Rubio, vecino de la población de Pozo de Ibarra y miembro activo de la junta vecinal de protección del patrimonio cultural de esa comunidad. Fue localizado accidentalmente en la superficie de una parcela de uso agrícola, en un asentamiento ribereño ubicado sobre la margen derecha del estero Sentispac.

Don Raúl Lomelí (izquierda) y el Prof. Eliu López (derecha), promotores culturales y miembros de la Junta Vecinal para la Protección del Patrimonio Cultural de Pozo de Ibarra, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

La pieza fue manufacturada en arcilla y decorado en crudo, por medio del modelado y acanalado de sus diseños, para posteriormente ser sometido a cocción. Mide 7.2 centímetros de largo, con un ancho y diámetro de 4.3 centímetros.

Dibujo en desarrollo de las aves solares representadas en el sello tubular de Sentispac, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

Sobre su superficie es posible observar la representación figurativa de dos aves vistas de perfil, con su pico entreabierto y mostrando sus alas desplegadas. Al frente y sobre su cabeza aparecen representaciones estilizadas de gotas de agua. Originalmente estuvo decorada con pigmentos de colores blanco y azul turquesa, de los que todavía es posible observar residuos dispersos, aplicados sobre los diseños.

Representación figurativa de un águila (cuauhtli) con sus alas desplegadas y con gotas de lluvia asociadas, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

Según lo refirió el arqueólogo adscrito al Centro INAH Nayarit, Mauricio Garduño Ambriz, quien se especializa en la arqueología del área Pacífico noroccidental de este estado, el estilo pictórico del bien patrimonial se ubica dentro de la tradición iconográfica figurativa o realista, distintiva del complejo cultural Aztatlán (850/900 - 1350 d.C.), específicamente dentro del conjunto de representaciones de carácter simbólico que tuvieron amplia distribución en las tierras bajas noroccidentales de Nayarit y del sur de Sinaloa durante el Posclásico Temprano mesoamericano, principalmente durante la fase cultural Cerritos (850/900 - 1100 d.C.), caracterizada por una importante estandarización de formas, diseños y contenidos simbólicos en la cultura material de las poblaciones costeras.

 

En este sello se encuentran representadas dos aves: un águila (cuauhtli) y un zopilote (cozcacuauhtli) relacionadas con el culto solar, la lluvia y la regeneración vegetal, diseños que originalmente estuvieron cubiertos con pigmento azul turquesa.

 

Dentro de la tradición religiosa mesoamericana, dicho color (xihuitl, en náhuatl) simbolizaba poder, fuego y lluvia, por lo cual se infiere que las aves representaban a la banda celeste cargada de nubes pluvíferas. Estos diseños de carácter simbólico eran utilizados para estampar diversos materiales de uso ritual: papel, madera, piel e incluso para la decoración corporal de chamanes y sacerdotes, quienes los empleaban durante ceremonias propiciatorias de precipitaciones en el calendario ritual anual, vinculado con el ciclo agrícola del maíz.

Representación de un zopilote (cozcacuauhtli), con pliegues dérmicos distintivos sobre su cabeza y residuos de pigmento azul turquesa, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

Aunque en términos generales la pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta desprendimientos parciales de algunos diseños, el más importante de ellos en su extremo lateral derecho. Asimismo, se observan pequeñas fisuras sobre su superficie, aunque los deterioros no comprometen su estabilidad. A este respecto el investigador señaló que, actualmente, se le brindan tratamientos de conservación en el Taller de Restauración del Museo Regional de Nayarit, a cargo del restaurador Daniel Gallo Arana.

Trabajos de restitución de imágenes del sello de Sentispac, Fotografía: Arqlgo. Mauricio Garduño/Centro INAH Nayarit.

 

Por su parte, el arquitecto y director del Centro INAH Nayarit, Othón Yaroslav Quiroga García, resaltó la relevancia de establecer colaboraciones positivas con las juntas vecinales locales, en favor de la protección del patrimonio cultural, en su calidad de organismos no gubernamentales coadyuvantes de las funciones sustantivas del INAH.

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