INAH lamenta el sesible fallecimiento de Iker Larrauri.

 

 

Mayán Cervantes.

Hablar de Iker Larrauri es hablar del artista, del científico y del divulgador de la historia y la cultura. Su habilidad e ilimitada capacidad creativa nos ha descubierto mundos inimaginables en los muros de los museos, en un lienzo o en un sencillo boceto, haciéndolo un magnífico creador de espacios y conceptos, es decir, un artista en toda la extensión de la palabra.

 

Un poco de su vida: Larrauri, estudia arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México; posteriormente ingresa, en 1953, a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, donde estudia arqueología, pero le seduce la museografía y así inicia su desarrollo profesional, amparado por su amigos y maestros Miguel Covarrubias, Fernando Gamboa y Rubín de la Borbolla.

 

Cuando fue descubierta la tumba de Pakal en Palenque, a petición del doctor Alberto Ruz, trabajó en el levantamiento in situ y, posteriormente, en la reproducción de esa cámara funeraria para el viejo Museo de Antropología, en Moneda 13.

 

Hacia 1958 ingresa al Taller de Gráfica Popular, donde renueva y enriquece su conocimiento artístico. Más tarde, con un cúmulo de conocimientos y experiencias, se hace merecedor a la beca de la UNESCO para estudiar los más importantes museos de Europa. Durante este provechoso viaje, aprende la organización de los museos, las técnicas de exhibición e iluminación y métodos de conservación, a través del control de la luz y la humedad, que, obviamente, le sumaron experiencia y una nueva visión de lo que debían ser los museos.

 

Para 1961, con un equipo de talentosos colaboradores, entre los que se encontraban Jorge Angulo y Mario Vázquez, emprenden la planeación del actual Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec. Allí, Larrauri trabajó intensamente, durante las etapas de planeación museográfica y de realización, en el diseño de la Sala de Introducción del emblemático recinto, y concibió la museografía original de la Sala Mexica y de la Sala de los Orígenes.

 

Como artista plástico realizó diversas obras que todavía se exhiben en el museo: El caracol de bronce de la fuente en el patio central del Museo; la gran serpiente de madera en el vestíbulo de Servicios Educativos, los murales en los que se representa la fauna del Pleistoceno y el Paso del hombre por el Estrecho de Bering a América, en la Sala de los Orígenes; y la pintura que reconstruye el sarcófago de Pakal en Palenque.

 

Fue director de Museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de 1972 a 1976. Durante su gestión se renovaron e instalaron diversos museos regionales, locales y de sitio en diferentes estados de la República Mexicana, como el Regional de Jalisco, en Guadalajara; el Palacio de Cortés, en Cuernavaca; el de Historia Natural, en Villahermosa, Tabasco. Paralelamente, puso en marcha el Programa de Museos Escolares, en el que promovió la participación de los alumnos de las escuelas a través de la exhibición de materiales seleccionados por ellos mismos y relacionados con la naturaleza, la historia y la antropología de sus comunidades. Nuevamente, la acertada visión del museógrafo y del artista hace que las nuevas generaciones de mexicanos se familiaricen con los museos y aprecien el valioso acervo cultural del país.

 

Años más tarde, se asocia con el arquitecto Jorge Agostoni, fundando la empresa Museográfica. Con ella se hacen realidad muchos de los sueños que por años rondaron en su mente. Importantes proyectos fueron asignados a Museográfica: la Renovación del Parque La Venta, en Villahermosa, Tabasco; el Museo de Historia Natural de Villa Hermosa, Tabasco; el Museo de Antropología de Xalapa, Veracruz; la planeación, diseño y montaje de las exposiciones del Pabellón del Comité Olímpico Internacional en la Expo Sevilla 92. El Museo Nacional de Kuwait y el de Aswan, en Egipto; la planeación y la realización museográfica del Museo Olímpico en Lausana, Suiza, por la cual obtuvieron el premio al Mejor Museo de Europa, en 1994. Destacadamente participaron en el Concurso para la Remodelación del Museo del Louvre, en París.

 

Muchos más proyectos surgieron de la inquietud y gran capacidad de Larrauri: Puebla, Monterrey, los Museos de Barrio, el Museo del Conocimiento, en el entonces Distrito Federal; diversas asesorías etcétera. En 2011-2012, diseñó El Laberinto de los Sentidos para Jardines de México, en Morelos.

 

No está de más comentar que, a lo largo de su fructífera vida, también realizó un sinnúmero de obras arquitectónicas, pictóricas y escultóricas privadas; escribió manuales de museografía, el programa para la maestría en museografía de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, del INAH.

 

Aunado a todo esto, se dio tiempo, además, para ser un compañero de vida  admirable, un padre ejemplar y un verdadero amigo de sus amigos.

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