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Victoria Novelo: antropóloga plena y amiga especialísima. In memoriam.

 

 

A mediados de los años setenta, la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Yucatán, celebró un convenio con el entonces Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social. En ese contexto, vinieron a Mérida varios investigadores que impartieron interesantes conferencias ante estudiantes de las licenciaturas de Antropología y Arqueología: Ángel Palerm, Juan Vicente Palerm, Jorge Alonso, Arturo Warman y Victoria Novelo.

Yo era entonces pasante y hacía trabajo de campo, pero pude acudir a escuchar la conferencia de Victoria. Fue la primera vez que la vi. Empezó su plática con una interpelación a los presentes: ¿Por qué estudias antropología? Después nos habló de sus trabajos de investigación sobre artesanías y del inicio de un estudio que empezaba sobre antropología obrera y sindicatos (La industria en los magueyales, en coautoría con Augusto Urteaga, 1979, Nueva Imagen).  

No recuerdo haber tratado con ella hasta que, a mediados de los ochentas, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Mario Camarena y Lief Adleson organizaron, junto con otros investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, un seminario sobre antropología del trabajo. Tanto Vicki como yo, estábamos investigando cuestiones obreras y sindicales con trabajadores petroleros: ella sobre democracia sindical, yo sobre la cultura del charrismo. Con los trabajos de ese seminario, el INAH publicó el libro Comunidad, cultura y vida social: ensayos sobre la formación de la clase obrera (Varios autores, 1991).

En 1987, regresé a vivir a Yucatán, a trabajar al Centro Regional del INAH. Un serio problema del Instituto en la región y que aún persiste, es el del ambulantaje en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá. Un estudio previo, llevado a cabo por investigadores de la Sección de Antropología Social, mostraba que los vendedores que entraban al sitio, no vendían precisamente artesanías yucatecas. Así, mi incorporación al INAH-Yucatán se dio en el marco de una investigación colectiva sobre artesanías en el oriente del estado, en la región de Valladolid. Y fue, precisamente, el texto de Victoria Novelo, Artesanías y capitalismo (SEP-INAH, 1976) mi libro de cabecera, mi guía en el estudio de los procesos de trabajo de dos tipos de artesanías en la ciudad de Valladolid.

A principios de los noventa, recibí una llamada telefónica de Vicki: quería que le consiguiéramos un lugar donde quedarse en Mérida, porque iba a iniciar una investigación sobre yucatecos en Cuba. Finalmente, encontramos una posada en el centro de Mérida: la Casa Bowen. De allí Vicki se desplazaba a pie para entrevistar a yucatecos descendientes de cubanos en una céntrica cafetería de la ciudad. Y Arehmi Mendiburu, una antropóloga yucateca, muy querida amiga mía y después también de Vicki, se convirtió en colaboradora de su investigación sobre yucatecos en Cuba (Los yucatecos en Cuba: etnografía de una migración, 2009, Casa Chata).

Vicki Novelo frecuentaba Yucatán y Mérida, pues solía participar como jurado en los eventos y concursos de La Casa de las Artesanías, dirigida por la antropóloga Luz Elena Arroyo. Nos veíamos, platicábamos, tomábamos un café. Y además, Vicki tenía amigos y amigas en Mérida, con quienes solía también reunirse cuando visitaba la ciudad.

En 2005, vino a vivir a Yucatán, adscrita a la Unidad Peninsular del CIESAS, en Mérida. Pocos meses después de que llegara Vicki, participé, junto con Silvia Terán y Enrique Martín Sobrino, en la presentación, en el Museo de Cultura Popular en Mérida, en el barrio de la Mejorada, de una maravillosa obra compilada por ella: Artesanos, artesanías y arte popular en México (1996, Aqualarga/ Culturas Populares/ Universidad de Colima/ Instituto Nacional Indigenista).

Se trata de un trabajo espléndido, el cual consiste en una selección de textos y de fotografías sobre la temática. Un verdadero libro de colección. Un libro que muestra el conocimiento y el amor de Vicki sobre y por el tema que siempre la acompañó.

Durante el tiempo que vivió en Mérida —en la colonia García Ginerés, donde está aún la casa de mis padres, de dos hermanas y dos hermanos; colonia arbolada en abundancia (a pesar de los huracanes) y famosa por su Parque de las Américas, que ocupa cuatro manzanas con arquitectura neomaya— nos reuníamos y veíamos en espacios académicos y no académicos. Disfruté mucho ser lectora de una tesis de maestría que ella dirigió acerca de los trabajadores del puerto de Progreso y esto, además del tema, porque mi abuela materna y mi madre fueron progreseñas

En 2013, sus compañeros del CIESAS peninsular le organizaron una reunión académica de despedida, pues había decidido regresar a la Ciudad de México. Sus colegas me invitaron para que participara con unas palabras en dicho evento: en mi intervención le hacía notar a Vicki, que se marchaba precisamente cuando los flamboyanes y las lluvias de oro de las avenidas meridanas empezaban a florecer. Entonces ella me recordó que en la Ciudad de México la esperaban ya las jacarandas. Desde entonces nuestra comunicación fue por correo; pero no dejó de venir de vez en cuando, de visita a Yucatán.

Para la primera reunión de lo que hoy es el Congreso Mexicano de Antropología Social y Etnología (COMASE), Juan Luis Sariego  y Vicki organizaron un simposio al que titularon “Antropología en las orillas”. La reunión fue en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana. Participamos en el simposio, además de los organizadores, Séverine Durin, Everardo Garduño, Andrés Fábregas y yo. Con los trabajos presentados se conformó un libro con el nombre de simposio (Novelo y Sariego, coords., 2011, Universidad Intercultural de Chiapas).

Para la segunda edición del COMASE, en Morelia, Victoria y Juan Luis organizaron otro simposio son el mismo nombre y con la participación de los mismos investigadores. También se publicó un libro con los trabajos: Temas emergentes en la antropología en las orillas (Novelo y Sariego, coords., 2014, Conaculta, Coneculta Chiapas, Chiapas Nos Une, Gobierno del Estado de Chiapas).

Y así, se fue conformando la Red Antropología en las Orillas, cuyos integrantes rindieron homenaje a Juan Luis Sariego en el CIESAS en Monterrey, homenaje al que además de los que habíamos participado ya en el grupo, se unieron Margarita Hope, Luis Reygdas y Francisco Zapata. Con los trabajos de ese encuentro se editó el libro Entre minas y barrancas (coordinado por Novelo y Durin, 2018, Casa Chata). La Red ha tenido otras reuniones, una especialmente exitosa en la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, en Chihuahua, en 2017.

Quizá, la última reunión académica a la que acudiera Vicki, fue una de la Red Antropología en las Orillas, la cual organizamos ella, Andrés Fábregas y yo; se realizó en Mérida, los días 27, 28 y 29 de febrero de 2020, en la biblioteca del Centro INAH-Yucatán. El título de la reunión: “¿Hacia un nuevo proyecto de Nación?”. Entonces, eran ya parte de esta Red, Federico Besserer y Francisco Zapata.

En estas evocaciones llamo a Victoria Novelo, antropóloga plena, y es indiscutible que nadie como ella fue investigadora, maestra, museógrafa, cineasta.  Y la considero también, por esto, una amiga especialísima. Pero también por otras razones: nos reuníamos para desayunar, comer y cenar con Arehmi y, a veces, con Esteban, con bastante frecuencia. Hablábamos de todo: de antropología, de nuestros amigos y amigas, del país, de la familia, de nuestros achaques. Hija de yucateco, amaba Yucatán, conocía más restaurantes en Mérida que yo, y algunos rumbos de la ciudad también muy bien.

Fue, sin duda, para mí un privilegio haberla conocido y haber sido su amiga. Y en medio de la tristeza, me da mucha alegría haberla tenido en Mérida, en el INAH, aún este año.


Ella F. Quintal
Mérida, Yucatán, 24 de julio de 2020