Cartel. Foto videoconferencia.

 

*** En el ciclo dedicado a los 500 años de diálogo cultural entre ambos países, abordaron el tema “Estudios ítalo-mexicanos sobre el mundo indígena”

 

*** El Museo Comunitario de la Virgen de Cupilco, en Tabasco, así como los altares de Día de Muertos en el Museo Nacional de Antropología, fueron algunas de las proyectos expuestos


 

 

Aunque en la actualidad constituyan entidades políticas y administrativas únicas, México e Italia se emparentan por su pasado y su presente, en el cual permanecen como un mosaico de diferentes culturas; tal premisa fue el eje del segundo conversatorio dedicado a revisar los 500 años de diálogo cultural entre ambos territorios, organizado por la Secretaría de Cultura y la Embajada de Italia en México, a través de los institutos Nacional de Antropología e Historia (INAH), e Italiano de Cultura (IIC), respectivamente.

 

El conversatorio digital dedicado a los “Estudios ítalo-mexicanos sobre el mundo indígena”, giró en torno a proyectos que buscan el estudio, conservación y difusión de esta pluralidad de voces que caracterizaron y caracterizan el acontecer de ambos países. Al respecto, autoridades del IIC hicieron hincapié en que para entender la pluriculturalidad de Italia hay que remontarse a la época prerromana.

 

Augusto —acotaron—, fue el primero en referirse a toda la península itálica como a una única entidad, uniendo así varias civilizaciones dentro de la cultura romana, bajo un gobierno, un sistema de administración, una lengua y una religión comunes. No obstante, el primer emperador prestó particular atención a las singularidades de cada etnia y población, pues su objetivo no era “aplastar” estas identidades regionales, sino exaltarlas dentro del ideal romano.

Hoy en día, Italia impulsa alrededor del mundo cerca de 200 misiones de carácter arqueológico y antropológico, caso de la Misión Etnológica Italiana en México, apoyada por la cancillería de Italia, bajo la coordinación del experto de la Universidad de Roma La Sapienza, Alessandro Lupo, quien convocó a especialistas partícipes de esta iniciativa, en la charla virtual transmitida por el canal de INAH TV en YouTube, en el marco de “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura.

Un ejemplo es el proyecto del Museo Comunitario de la Virgen de Cupilco, en Tabasco, dirigido por el especialista de la Universidad Libre de Lengua y Comunicación, de Milán, Massimo De Giuseppe. Cupilco es una localidad nahua, la cual se distingue de las poblaciones mayas-zoques, chontales y mestizas de la entidad.

 

Poco más de una década de trabajos etnográficos en la población han permitido elaborar dos teorías: la primera, que Cupilco se formó con la migración de gente nahua procedente del actual estado de Veracruz, y que en la época prehispánica fungió como una base comercial o cabecera tributaria entre el mundo chontal y el Valle de México, para el intercambio de bienes como el cacao.

 

La segunda está ligada a la devoción de la Virgen, cuya aparición se dio a finales del siglo XVII, en las cercanías de la población de Paraíso, en una laguna donde permanecía el culto a Ix Bolom, diosa de la fertilidad. La talla en madera con la representación mariana fue localizada dentro de una barca, junto con un tesoro, por pescadores zoques, quienes la condujeron a Ayapa, pero tras varios visos de escape, la Virgen fue trasladada a Cupilco, comunidad que escogió como su terruño.

 

Su devoción fue creciendo con el tiempo, y en la actualidad peregrinan personas provenientes de Tabasco, Chiapas y del sur de Veracruz. Toda esta historia, incluidos los mitos sobre su aparición, la sacralidad del territorio, las cofradías de mujeres y los cacaoteros que le cuidan y rinden culto, y su defensa del anticlericalismo del gobernador Tomás Garrido Canabal, entre otros aspectos, se recogen en el museo comunitario.

 

El historiador Massimo De Giuseppe abundó que este espacio nació del interés de la propia población y concitó a un grupo de académicos de diversas instituciones, entre ellas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Él se dio a la tarea de recopilar documentos en acervos locales y realizar alrededor de 150 entrevistas, la cuales hoy integran un Archivo de la Palabra.

 

Por su parte, la investigadora del Museo Nacional de Antropología (MNA), Lourdes Báez Cubero, conversó sobre cómo a partir de la exposición de Día de Muertos, este recinto ha permitido difundir en públicos amplios, la particularidad de dicha tradición de las comunidades indígenas y mestizas del país, las cuales llevan a cabo el montaje del altar, asistidos por personal de la Dirección de Etnografía del MNA.

 

Desde 1982, el museo ha sido casa abierta para que mixtecos, nahuas, zapotecos, mayas, chatinos, purépechas, huastecos, afromestizos, mazahuas, otomíes, mazatecos y tzotziles, por mencionar algunos grupos, reciban a las almas de sus fieles difuntos, convirtiéndose en un espacio donde las tradiciones cobran vida, finalizó.

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Gabriel Ulises Leyva Rendón

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