La expresión gráfica y dibujo infantil. Revista. Captura de Pantalla Gerardo Peña. INAH

 

*** Historiadoras hablaron de las revistas El Hogar y Pulgarcito, como parte del ciclo “El pequeño motor de la historia: Los niños”

 

*** Ambas publicaciones buscaban formar el comportamiento de la niñez, a través de reglas sociales y actividades educativas

 

 

En los albores del siglo XX, convulso periodo que dejó su huella tanto en México como en el mundo, El Hogar y Pulgarcito fueron dos revistas publicadas en el país que coadyuvaron en la formación de la imagen y comportamientos de la niñez, a través de reglas sociales y actividades artísticas y educativas.

 

En el cierre del ciclo de conversatorios “El pequeño motor de la historia: Los niños”, organizado por la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), durante la conferencia Prensa para educar a los niños, se analizaron los contenidos y alcances de ambas publicaciones.

 

En la actividad, transmitida por el canal INAH TV en YouTube, como parte de “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, la investigadora de la DEH, Martha Rocha Islas expuso que el discurso sobre la infancia en El Hogar, entre 1913-1921, aparece en el contexto de la Revolución Mexicana. Se trató de un suplemento del semanario Revista de Revistas, editado por la periodista Emilia Enríquez de Rivera, quien lo echó andar el 7 de septiembre de 1913, hasta 1942.

 

La revista estaba dirigida a las mujeres de clase media y alta ilustrada; la propuesta original era tratar temas relacionados con la familia, por ejemplo, ya desde el primer número, llamado “El primogénito”, mostraba su preocupación por los niños desde su nacimiento, y por las madres como las responsables y encargadas de su cuidado dentro del hogar.

 

Incluía secciones como “Modas”, dirigida no solo a adultos, sino también para niñas y niños; contenía recetas de cocina, páginas literarias y publicidad dirigida a las mamás.

 

“Los discursos que leemos en la revista homogeneizan el destino de la niñez, transmiten consejos, reglas y valores, que se inscriben en el ideal de ser niño. Se consideraba a la infancia como la etapa de felicidad, ilusión, del disfrute de los juegos, algo alejado de la realidad de muchas niñas y niños, sobre todo en esa etapa de conflicto armado”, expuso la historiadora.

 

“A partir de 1921, la separación de niñas y niños era evidente, bajo la premisa de que infancia es destino. El género no solo es lo biológico sino también una asignación cultural que ayuda a vivir en la vida adulta, por lo que, desde las edades tempranas, este concepto se incorporó en sus vidas”, detalló.

 

El Hogar manejaba la idea de que las niñas eran “adultas chiquitas” y las llaman “mujercitas”, haciendo énfasis en que el juguete que simbolizaba su infancia era una muñeca, “con la cual, aprenderán el papel social que deberán realizar más adelante como madres, y formarlas en las labores domésticas”.

 

En su intervención la investigadora de la DEH, María Eugenia Sánchez Calleja, habló de la revista Pulgarcito, publicada por primera vez el 1 de mayo de 1925, como órgano de difusión de la Dirección de Dibujo y Trabajos Manuales, de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y fue fundada por su titular, el profesor Juan Olaguíbel Rosenzweig; estaba dirigida a los alumnos de primaria, para que colaborarán con sus dibujos y composiciones.

 

“El movimiento pictórico generado con los grandes artistas, desde principios de los años 20 y durante la posrevolución, se dejó sentir en el impulso del dibujo en estos centros de educación elemental”, indicó la historiadora al aseverar que tal publicación tenía como telón de fondo la expansión de ese movimiento cultural, pues se argumentaba que era necesario divulgar las nuevas orientaciones del dibujo entre los alumnos y establecer un intercambio de ideas entre los infantes.

 

Con 20 páginas y un tiraje reducido, la revista recomendaba a las y los niños que los dibujos que elaboraban tuvieran relación con los temas que veían en la escuela.

 

Los grandes pintores y escultores, algunos de los cuales también eran maestros, tenían contacto con las niñas y los niños, por lo que Pulgarcito buscaba estimular la participación de las y los artistas en la calificación de los dibujos e, incluso, algunos compraban las obras, como el caso de uno sobre una inundación en León, Guanajuato, adquirido por Diego Rivera, en 1926.

 

“No se trataba que fueran buenos dibujantes o llegaran a ser artistas, sino de que el dibujo les permitiera tener una mejor observación de las cosas, lo que, a su vez, les posibilitaba concentrarse en lo que les enseñaban sobre otras mat

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (boletín 184.pdf)boletín 184.pdf[Descargar]

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

Atención a medios de comunicación

arturo_mendez@inah.gob.mx

artest26@yahoo.com.mx

Ext. 417511

 

Foto del día

La Toma de Zacatecas