Seminario-Tenochtitlan y Tlatelolco. Reflexiones a 500 años de su caída. Foto captura de pantalla. INAH-DMC.

 

*** El titular del INAH, Diego Prieto, y el arqueólogo Eduardo Matos, introdujeron a los cinco temas que serán desarrollados por especialistas hasta el próximo 5 de marzo

 

*** En el primer día del seminario, organizado por el INAH y la UNAM, en el marco del quinto centenario de este trascendental acontecimiento, se debatieron sus causas económicas y políticas


 

 

Los mexicas confiaban en que la fama y la gloria de su ciudad, México-Tenochtitlan, perduraría a través de los tiempos, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) “se ha encargado de impulsar esos anhelos y esa consigna, procurando asegurar de manera diligente la continuidad de esa notoriedad mediante los más diversos estudios”, aseguró el director general de la institución, Diego Prieto Hernández, al inaugurar el seminario digital “Tenochtitlan y Tlatelolco: reflexiones a 500 años de su caída”.

 

Para la realización de este encuentro académico, dijo, el INAH y su Museo del Templo Mayor (MTM) han contado con la alianza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH). Conscientes de la complejidad de este fenómeno, pero también de la responsabilidad que tienen como instituciones científicas de acercar la información a la sociedad, dedicarán días de reflexión al abordaje de las causas, significados y alcances históricos de la caída de las llamadas ciudades gemelas.

 

En el desarrollo de estas mesas, las cuales concluirán el 5 de marzo, ponentes y quienes decidan seguir su transmisión por el canal INAH TV en YouTube, a partir de las 11:00 horas, verán los reflejos de “una sociedad de luces y sombras, heredera de una antigua tradición mesoamericana que vio segado su desarrollo en 1521, para dar paso a un nuevo capítulo de la historia al integrarse en un sistema mundo mucho mayor y más complejo, que ninguno de los antiguos habitantes de Tenochtitlan pudo haber imaginado jamás”, expresó el titular del INAH.

 

La base de estas mesas parte del análisis realizado por el fundador del Proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos Moctezuma, quien ha propuesto cinco causas principales que condujeron a la derrota del poderoso Estado mexica: los factores psicológicos, los de salud o epidemiológicos, los económicos y políticos, los problemas relacionados con la interpretación y la ventaja táctica, así como los factores de orden militar.

Las mesas terminarán con un repaso de las fuentes de información al alcance de los estudiosos, desde las escritas y pictográficas, hasta los datos duros de orden arqueológico, al tiempo que se dará un homenaje al doctor Miguel León-Portilla y al parteaguas que significó su obra Visión de los vencidos, mediante una conferencia a cargo del arqueólogo Eduardo Matos.

 

El investigador emérito del INAH hizo hincapié en que los 20 especialistas que disertarán sobre estos aspectos, son eminencias en la materia. La mayoría de ellos desarrollan sus estudios en centros de investigación del INAH y de la UNAM, en tanto que otros proceden de las universidades Anáhuac, de Reims Champagne-Ardenne (Francia), de Extremadura (España) y de Arizona (Estados Unidos), como es el caso de los doctores Marco Antonio Cervera, Bernard Grunberg, Francisco García Fitz y Michael E. Smith.

 

En el primer día del seminario, enmarcado en la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, los doctores Smith, Clementina Battcock, María Castañeda de la Paz y Miguel Pastrana Flores (cocoordinador del evento), debatieron las causas económicas y políticas que se expresaron en los 114 días de asedio a Tenochtitlan, y la aprehensión del tlatoani Cuauhtémoc en Tlatelolco, último reducto de los mexicas que caería el 13 de agosto de 1521.

 

En la mesa, moderada por la directora del MTM y cocoordinadora del seminario, Patricia Ledesma Bouchan, se profundizó sobre los altépetl, el imperio, y los impuestos prehispánicos; el triple anudamiento del poder tenochca; la llegada de los españoles y el cierre de filas de la nobleza nahua en torno a Moctezuma; y el intento mexica por construir y reconstruir alianzas frente al ejército indoespañol.

 

El investigador de la Universidad de Arizona, Michael E. Smith indicó que en los pueblos mesoamericanos se pagaban impuestos y no tributos, esto implica que los gobiernos prehispánicos eran avanzados: “no eran cacicazgos sino imperios de alta complejidad, como fue el caso del Estado imperial mexica”. Además, sostuvo, la caída de Tenochtitlan no conllevó a la desaparición de los altépetl, esas instituciones de administración local continuaron operando después de 1521, dando forma a las encomiendas y la sociedad local.

 

Por su parte, la investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas, de la UNAM, María Castañeda de la Paz, explicó que, a partir de 1428, los señores mexicas comenzaron a establecer una estructura basada en la consanguinidad con la nobleza de Culhuacán, a fin de legitimar su ascendencia tolteca, “lo cual dio un poder incuestionable y absoluto a los tlatoanis tenochcas”. De manera que, al arribo de Hernán Cortés, Moctezuma Xocoyotzin, soberano de Tenochtitlan, tenía diversos miembros de su casa real instalados en otros señoríos.

 

Si bien Moctezuma II comenzó a actuar de manera incomprensible para el resto de sus parientes, ante la llegada del            español, nadie lo cuestionó por respeto a su investidura. “Cuando digo que el gobernante tuvo un comportamiento errático, quiero decir que ya su parentela, lo consideraba intolerable. Eso provocaría la rebelión de algunos de ellos en su contra, lo que antes era impensable, y esos eventos son precisamente cuando él accede a convivir con Cortés y los conquistadores españoles en los palacios de Axayácatl, y la entrega que —se dice— hizo de su imperio al rey de España y la solicitud de que el resto de los nobles le rindiera tributo y vasallaje”.

 

Otros aspectos desfavorables a ojos de sus parientes, fue la exposición pública de Moctezuma II con grilletes en los pies, y su aparente pasividad ante la matanza de la fiesta de Tóxcatl, acometida por Pedro de Alvarado en el Templo Mayor; y, finalmente, su disposición a subir a la terraza de su palacio, a solicitud de Cortés, para apaciguar a su pueblo.

 

“Esto fue una olla de presión para la nobleza indígena y el séquito que lo rodeaba, y la máxima expresión obviamente de esa rebelión fue —según las fuentes históricas— la apedreada que le dio su pueblo, y uno de esos pedruscos es el que le provocaría la muerte al tlatoani, pocos días después”, finalizó.

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Vista panorámica del cerro de la Bufa, Zacatecas.

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