Director. Diego Prieto Hernández

 

Muy buenas tardes.

 

Quiero, en primer lugar, extenderles un saludo muy cariñoso a todas y todos los compañeros del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Estábamos justamente grabando este mensaje cuando viene la alerta sísmica; tuvimos que desalojar este inmueble de (la calle de ) Córdoba donde, por supuesto, hay muy pocas gentes trabajando, porque la mayoría de ellas está en el confinamiento domiciliario. 

 

Tuvimos que salir y, por supuesto, hemos empezado a recibir los reportes que, hasta ahora, afortunadamente no nos hablan de daños personales. 

 

Sí encontramos algunos daños y afectaciones en el centro de Oaxaca y estamos revisando lo que haya ocurrido en la zona del Istmo de Tehuantepec. En Chiapas, por supuesto, se sintió muy fuerte también el terremoto, y estamos en camino a la zona costera para poder revisar si hubo daños en monumentos arqueológicos e históricos. 

 

Afortunadamente, insisto, no hemos tenido la noticia de alguna persona que directamente se haya visto afectada en su vida o en su vivienda. De todas maneras, les deseo que se cuiden mucho, estaremos siempre juntos para atender las emergencias y para atender los requerimientos que nos plantean estas inesperadas circunstancias de la naturaleza, de la tierra, de la vida.

 

Este es el cuarto comunicado que, en medio de la emergencia sanitaria, hemos presentado. El primero el 18 de marzo, el segundo el 26 de marzo, el tercero el pasado 26 de mayo.

 

Les saludo con aprecio y respeto, convencido de que la situación del país, del INAH -que es nuestra casa común-, y de cada uno de ustedes, sus familias y comunidades, requiere de la información y la comunicación constante entre todos nosotros, para compartir enfoques, reflexiones e ideas; así como de la participación del conjunto de los sectores, gremios, disciplinas y centros de trabajo, para empujar juntos en el cuidado de la vida y la salud de todos los que trabajamos en el INAH y asegurar la prevalencia del Instituto y de sus tareas sustantivas, fundamentales para México.

 

Hemos dicho que nuestra prioridad en estos momentos de emergencia sanitaria es la vida y la salud de todos, de nuestras familias y de nuestro entorno comunitario. Al cuidamos contribuimos a que en el conjunto de la sociedad disminuyan los riesgos de propagación de la pandemia del Covid-19. Lamento mucho y vuelvo a mandar un fuerte abrazo a las familias de nuestros compañeros que han fallecido por la nueva enfermedad, o por cualquier otra causa, en esta complicada circunstancia.

 

He sostenido reuniones con todas las organizaciones sindicales del INAH, para explicar la situación y atender las dudas, propuestas o desacuerdos que han surgido, dar seguimiento a las medidas para cuidar la salud de todos y atender las disposiciones sanitarias que se van planteando en la contingencia. Hemos llevado el seguimiento puntual de los compañeros que se han visto afectados por la pandemia, en sus personas o en sus familias, ofreciendo todo nuestro apoyo para su atención, cuidando que se sigan los protocolos indicados para evitar contagios y se atienda el seguimiento a contactos con potencial riesgo de contagio. Hemos estado cerca de las familias y amigos de aquellos compañeros que, desgraciadamente, han perdido la vida a causa de la nueva enfermedad, a quienes llevaremos en la memoria y en el corazón. Me he reunido con las distintas áreas de investigación, conservación, difusión y docencia, para dar seguimiento a la continuidad de las tareas y al desarrollo de nuestros proyectos y trabajos, en el contexto de la emergencia y del llamado retomo a la nueva normalidad. He tenido reuniones continuas de seguimiento con las coordinaciones y direcciones nacionales, centros INAH, museos y equipos de trabajo.

 

En estas circunstancias inéditas, el INAH no ha parado en ningún momento. Los proyectos de investigación continúan, privilegiando las tareas de gabinete, de análisis de materiales y de información, así como la sistematización del conocimiento producido. Se acaba de echar a andar un proyecto multidisciplinario para el estudio de la fauna del pleistoceno en la Cuenca de México. Sigue adelante el seminario para la reestructuración de las salas de etnografía del MNA. Varios colegas están emprendiendo proyectos articulados y novedosos para el estudio de los impactos culturales y sociales de la pandemia, y para recuperar la historia social de las epidemias en nuestro país. Los encuentros, simposios, seminarios y conferencias continúan en plataformas virtuales. Los programas de protección legal y técnica del patrimonio en todos los estados continúan, atendiendo denuncias, inspecciones, dictámenes, licencias o suspensiones de obras. El programa de restauración de los bienes culturales afectados por los sismos de 2017, sigue su marcha. Los salvamentos arqueológicos, en el contexto de obras privadas o públicas, continúan. El acompañamiento a los programas prioritarios del Gobierno, sigue adelante.

 

El mantenimiento indispensable de recintos, acervos y espacios culturales a cargo nuestro, no puede interrumpirse. Hemos estado en el combate a incendios en Quintana Roo, Yucatán y Morelos, y dictaminando los daños por la tormenta tropical Cristóbal en Campeche, Quintana Roo. Tabasco y Chiapas. Las clases en nuestras escuelas han continuado, con modalidades a distancia, llevando a buen término la conclusión del semestre y generando opciones para recibir a alumnos de nuevo ingreso y el inicio del segundo semestre 2020. La difusión en plataformas y medios se ha intensificado, nutriendo la plataforma Contigo en la Distancia, de la Secretaría de Cultura, promoviendo, en la voz de los autores, los títulos del INAH, con descargas gratuitas y ventas en línea con descuentos. La serie Documentales INAH, todos los días a las cinco de la tarde -desde el 23 de marzo-, acompañados por especialistas con chat en línea, ha tenido decenas de miles de visitantes. El INAH no está paralizado, ni lo estará, mientras estemos nosotros para activarlo.

 

En cuanto a la situación presupuestal es preciso reiterar que, en acuerdo con nuestra Secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, establecimos puntualmente los principios que marcan el límite de los esfuerzos de ahorro y reducción de gastos en el INAH: 1. No despedir a nadie, incluyendo a los compañeros contratados por servicios técnicos o profesionales, capítulo 3000; 2. No afectar las remuneraciones, prestaciones o derechos de los trabajadores; y 3. No afectar la continuidad de la operación sustantiva del Instituto, en cuanto a sus tareas imprescindibles e impostergables vinculadas a la investigación, la conservación, la difusión y la docencia, y en particular las que corresponden a nuestras obligaciones establecidas en la Ley.

 

En este marco, seguimos trabajando con la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Cultura, y con la Unidad de Política y Control Presupuestal de Hacienda, para encauzar nuestra presión de gasto al segundo semestre de 2020, con miras a programar los apoyos necesarios para que el INAH no interrumpa sus funciones sustantivas, continúe su labor académica y de servicio público, y cuente los recursos indispensables para operar.

 

En los últimos días, se difundieron diversas cartas dirigidas al Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, algunas de ellas suscritas por varios miles de colegas y amigos, del INAH y de la comunidad científica, académica y cultural de México y de otros países, para expresar la preocupación por el Instituto y su futuro presupuestal, enfatizar la importancia y legitimidad de sus tareas, y solicitar que se le dote al Instituto de los recursos necesarios para asegurar la continuidad en el cumplimiento de sus funciones sustantivas.

 

Quiero destacar dos cartas enviadas al Presidente por instituciones internacionales de enorme presencia y reconocimiento, con las que tenemos vínculos académicos históricos y que ahora expresan su solidaridad con México y con el Instituto. La de la Sociedad para la Arqueología Americana, suscrita por su Presidente, Dr. Joe E. Watkins, que señala: “Somos concientes de la grave situación sanitaria mundial y de las medidas de urgencia que han debido implementarse en respuesta a la pandemia que vivimos, no obstante enfatizamos la importancia del apoyo al estudio, protección, y restauración del patrimonio cultural y la difusión del conocimiento así obtenido”. Y la de la Sociedad de Americanistas, con sede en Paris, que preside el célebre antropólogo Philippe Descola, que respetuosamente se permite “someter a su consideración que al INAH se le otorguen los medios necesarios para que siga cumpliendo con sus tareas imprescindibles en pro del pueblo de México y de sus invaluables culturas de ayer y de hoy”. De igual manera, un sinnúmero de escritores y analistas se han pronunciado en favor del INAH, en diversos medios y con distintos argumentos, lo que destaca la importancia de nuestra Institución en la vida social y cultural, algo que nos complace y compromete, pues como dijo Juan Villoro: “Ajeno al lujo, el INAH es nuestro mayor lujo”.

 

El pasado miércoles 17 de junio, fui convocado al antiguo templo y convento de San Gabriel Arcángel, en San Pedro Cholula, para acompañar al Presidente López Obrador en un acto de seguimiento al Programa Nacional de Reconstrucción en Puebla. Al terminar el acto, el señor Presidente envió por mi conducto un afectuoso saludo a la comunidad del INAH, con su reconocimiento a la gran tarea que lleva a cabo nuestro Instituto. Me pidió que les expresara que en esta emergencia había que pensar, sobre todo, en asegurar la salud y los mínimos de bienestar para todos los mexicanos, que son el centro de cualquier política cultural; y me indicó que continuara revisando con las secretarías de Cultura y de Hacienda los apoyos que serán necesarios para no interrumpir la marcha institucional, así como los esfuerzos posibles de ahorro y contención de gasto. Como director del INAH, considero que la conversación se tradujo en un mensaje de tranquilidad y de respaldo a una Institución que el Presidente conoce y aprecia.

 

Reconozco y valoro todas las expresiones que se han multiplicado en favor del INAH y sus tareas, que hablan del enorme prestigio que tiene nuestro Instituto, dentro y fuera del país. Prestigio que se vio fortalecido con las importantes jomadas que llevamos a cabo para la conmemoración de su 80 aniversario; que se nutre con el talento y la capacidad de nuestros académicos y profesionistas, que fornan un gran colectivo intelectual, crítico y pensante; así como con la presencia constante que tenemos prácticamente en todos los proyectos relevantes del Gobierno de México, ocupándonos de asegurar que nuestro patrimonio se cuide y se recupere, como valiosa información para escudriñar en nuestra memoria y nuestra diversidad cultural. He hablado con muchos de los autores de las columnas y los firmantes de los comunicados. En todos he encontrado la disposición solidaria para apoyar al INAH y reconocer el valor de su tarea, sin desentendemos de los deberes de solidaridad que nos vinculan con quienes se han visto afectados por la nueva enfermedad del Covid-19, así como con los millones de mexicanos cuyas condiciones de pobreza y precariedad se han exacerbado, al perder sus empleos o sus fuentes de ingreso, pasando a depender en importante proporción de las ayudas solidarias y de los programas sociales del Gobierno.

 

Todas estas expresiones nos animan y fortalecen, y nos comprometen, a mi y al equipo directivo de la Institución, a asegurar que no falten los recursos para que el INAH siga adelante con sus tareas sustantivas. Tenemos un INAH fuerte y respetado, que no ha claudicado ni claudicará en su quehacer y que tendrá un papel muy importante que jugar en la reactivación social, cultural y económica de México. Sabemos que en este camino tendremos debates intensos, pero estoy seguro que se conducirán en el marco del respeto a la pluralidad, el espíritu crítico y la coherencia institucional.

 

Con este horizonte, y aun en el curso incierto de la pandemia, estamos preparando el regreso a lo que será, en efecto, una nueva normalidad para nuestras actividades. Con una mayor integración de las diversas áreas y disciplinas en grandes proyectos que aporten al cuidado del patrimonio y a colaborar en el acercamiento y atención a las comunidades con las que trabajamos. Convoco a cada una de las áreas de trabajo, especialidades y centros, a generar propuestas para trabajar en las condiciones de la emergencia y en el proceso de la reactivación social; y a acelerar el paso para retomar la senda del fortalecimiento institucional, para que el INAH siga marchando en su tarea esencial, académica y cultural: servir a la Nación.

 

F r a t e r n a l m e n t e 

Diego Prieto Hernández 

Director General 

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