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El ejemplo de Semillas de vida. Sexualidad en occidente. Foto captura de pantalla de la conferencia virtual. Cuerpo.

 

*** Como parte de exposición virtual Semillas de Vida…, el Museo Regional de Historia de Colima ha organizado una ciclo de videoconferencias con sesiones mensuales

 

*** La primera ponencia, dictada por la doctora Yesenia Peña, abordó cómo, tanto hoy día como en las sociedades precolombinas, los sujetos interactúan y se significan a partir de sus cuerpos


 

 

En el marco de la muestra temporal Semillas de vida. La sexualidad en Occidente, la cual presenta virtualmente el Museo Regional de Historia de Colima y puede recorrerse a través del canal INAH TV, en YouTube, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) impartió, también en formato digital, la conferencia ¿Cuerpo, género y sexualidad como capital cultural?

 

Impartida por la doctora Edith Yesenia Peña Sánchez, investigadora de la Dirección de Antropología Física (DAF) de la institución, la ponencia trasmitida por las redes sociales del recinto colimense, inaugura un ciclo de conferencias que, hermanado con la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, invitará mensualmente a un especialista para desarrollar temas afines a la exposición.

 

La ponencia inició con una reflexión acerca de cómo la narrativa museográfica de Semillas de vida… “permite reflexionar acerca de cómo el cuerpo no solo ha sido la base física y tangible del sujeto, sino también el vehículo a través del cual experimentamos el tiempo, el espacio y nuestras interrelaciones”.

 

Es también por medio del cuerpo, tanto ahora como en tiempos prehispánicos, “que los sujetos desarrollan una serie de prácticas que simbolizan y visibilizan para tener una comprensión en la colectividad”.

 

Hoy, como en las épocas de esplendor maya o mexica, o bien durante el choque cultural y sexual que supuso la conquista española, los roles sociales y géneros establecidos por los grupos culturales, derivan, por un lado, en regulaciones morales y sanciones, y por otro, en trasgresiones que pueden generar enfermedades o convertirse en resistencias a esas regulaciones, refirió la investigadora.

           

Al ejemplificar cómo la sexualidad individual tiene efectos en la colectividad, incluso en aspectos como la salud de terceros, la doctora Peña citó la conocida historia de la hija de Uemac, señor de Tula.

 

Recopilada por fray Bernardino de Sahagún, esta historia relata que la hija del gobernante de Tula se encontraba recorriendo el mercado de dicha metrópoli, y vio a un joven huasteco, completamente desnudo, que vendía chiles.

 

Días después, la joven cayó víctima de fiebres y requirió ser examinada por los sabios de Tula, quienes coincidieron en que estaba “enferma de antojo”, por lo cual Uemac tuvo que comprar al joven huasteco y llevarlo hasta su palacio para que aliviara a su hija.

 

Actualmente, mencionó la investigadora, en comunidades indígenas como Suchitlán Comala, en Colima, por medio de la antropología se ha conocido la creencia de que algunas enfermedades de los recién nacidos se originan cuando éstos son producto de una relación sexual adúltera.

 

Otro caso que la conferencista usó para hablar sobre el género como capital cultural, fue el de los muxes de la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec, donde el llamado “tercer género”, integrado por individuos con genitales masculinos que asumen socialmente roles femeninos, es aceptado por la colectividad ya que desempeña una función vital en ritos como las velaciones, y cumple funciones de apoyo al hogar y a las personas mayores.

 

“Un muxe o un ngui'u —para el caso de las mujeres que asumen roles masculinos— concretiza a un sujeto que no es necesariamente hombre o mujer, sino que integra los campos simbólicos de ambos géneros”.

 

En las comunidades indígenas de nuestro país, añadió la doctora, pueden encontrarse diversas construcciones acerca de las identidades sexuales. Un caso muy distinto a los muxes o ngui’u, dijo, es el de los nawikis rarámuris.

 

“Entre los rarámuris sucede que, cuando el esposo de una mujer muere, su ente energético puede ‘entrar’ en el cuerpo de otra mujer de la comunidad, la cual debe cumplir las funciones de sustento e, incluso, las de apoyo a las necesidades sexuales de la esposa”.

 

Al concluir su exposición, Yesenia Peña destacó el valor de la muestra Semillas de Vida. La sexualidad en Occidente, “porque permite observar, desde nuestra perspectiva occidentalizada, cómo eran las prácticas sexuales y de fertilidad en el México antiguo”.

 

Citando al curador de la muestra, Daniel Ruiz Cancino, la investigadora apuntó que cada una de las 184 piezas prehispánicas de la exposición, las cuales recorren tres mil años de historia —de 1500 a.C., a la época del contacto con los españoles—, “nos comunica la manera de vivir y de entender el cuerpo” en las sociedades anteriores a la nuestra.

 

Cabe destacar que la exposición Semillas de Vida abrirá físicamente al público en cuanto las autoridades sanitarias determinen las medidas de prevención a seguir, una vez que se dé la reapertura de la red de museos del INAH.

 

En tanto, el ciclo de conferencias virtuales, preparado por el Museo Regional de Historia de Colima, continuará el próximo viernes 26 de junio, a las 17:00 horas, con la participación de la antropóloga María Rodríguez Shadow, investigadora adscrita a la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH.

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