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Diego Prieto dictó una conferencia sobre el patrimonio en el resurgimiento de los nacionalismos del mundo global. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** El titular del INAH cerró el 13er Diplomado Historia del Siglo XX Mexicano, modelo académico replicado por otras instituciones para difundir el devenir contemporáneo de nuestro país

 

*** Al cierre de 2019, es probable que el INAH reporte 28.5 millones de visitantes en sus museos y zonas arqueológicas. El MNA romperá récord con el ingreso de tres millones


 

 

En paralelo a la creciente homogeneización de los gustos de los consumidores, o la consolidación y expansión del poder corporativo, la globalización ha traído, como efecto bumerán, el fortalecimiento de identidades locales y nacionales, que se expresan de muy distintas maneras según lo vemos hoy en día, reflexionó el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el antropólogo Diego Prieto Hernández, al cerrar el 13er Diplomado Historia del Siglo XX Mexicano.

     

Esta actividad académica, organizada por la Dirección de Estudios Históricos (DEH), la cual ha fomentado en otros centros de investigación la difusión del devenir de México más allá de los años 40 y 50 de la pasada centuria, contó en su última sesión con una disertación del titular del INAH sobre el futuro de la cultura, la identidad y el patrimonio, en el marco del resurgimiento de los nacionalismos del mundo global. 

       

“La globalidad está agudizando una serie de conflictos derivados de la necesidad de los grupos humanos de reconocerse en su singularidad. Al respecto, podríamos mencionar la excepcionalidad de Bolivia, un Estado que se ha asumido plurinacional, lo que supone otorgar a estas identidades particulares, la dignidad de nación”, señaló el antropólogo a los participantes de este diplomado que se desarrolló durante 2019.

            

El titular del INAH explicó que en la Nueva España —que a la postre daría lugar a la nación mexicana— muchos grupos étnicos se reconocían como naciones, “y no ocurrió nada catastrófico”. Ya en el México independiente, los mundos diversos de los indígenas serían invisibilizados bajo la idea de una nación homogénea, es decir, mestiza.

 

Sin embargo, la resistencia indígena fue tal que, en 1992, logró que México se reconociera como nación pluricultural; al paso de los años, esa misma realidad ha demostrado que no basta con que así conste en la Carta Magna.

 

El INAH, dijo, tiene en ese sentido un deber en la recuperación de la diversidad de las voces indígenas y de la comunidad afrodescendiente, “con la convicción de que nunca más vamos a poder pensar a México, sin su aporte”. Al ser responsable de la investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural, la institución no vela por la “arqueología y la arquitectura” per se, sino por la historia detrás y por delante de éstas.

 

Ese legado edificado, no tiene mayor valor sin las comunidades que le significan, vincular aún más a los grupos con su herencia cultural, está entre los retos de la institución en este siglo XXI, sostuvo.

 

A sus 80 años de creación, el INAH continúa cumpliendo sus tareas de carácter normativo, mantiene la investigación en estas disciplinas (antropología e historia) a través de diversos centros de estudio y dos escuelas dedicadas a ambas disciplinas, y un par más a la conservación del patrimonio cultural.

 

En cuanto a la administración de recintos culturales, cuenta con la red de museos más extensa del país: 162, que van de los de carácter nacional, regional y metropolitano, a los comunitarios y de sitio; 194 zonas arqueológicas abiertas al público; y un sinnúmero de acervos entre los que cabe destacar la Fototeca Nacional y la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, referentes en el mundo.

 

Diego Prieto señaló el INAH administra alrededor de 800 centros de trabajo, donde laboran aproximadamente seis mil 500 personas, entre ellos, arqueólogos, antropólogos sociales y antropólogos físicos, historiadores y etnohistoriadores, restauradores, arquitectos, ingenieros, museógrafos, etcétera; además de personal administrativo, de custodia y vigilancia, quienes muchas veces son el primer contacto entre los públicos y la institución.

 

Tras el paso del INAH, del organigrama de la Secretaría de Educación Pública, a la Secretaría de Cultura, este organismo ha perseverado en la continuidad de sus funciones y en la responsabilidad sobre cada una de sus dependencias, y se fortalece al demostrar “que contribuimos a dinámicas económicas importantes”, considerando que un porcentaje significativo de las divisas que dejan los visitantes extranjeros en el país (cuatro mil millones de dólares en 2018, equivalentes a un 14% del PIB), se da en el ingreso que realizan a los museos y las zonas arqueológicas administradas por el Instituto.

 

El director general del INAH comentó que este 2019, es probable que se alcancen los 28.5 millones de visitantes a estos espacios, con la venta de cerca de 800 millones de boletos, y cabe mencionar que al menos tres millones los reportará el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México. De manera que, al hacer un balance, el saldo generado por la institución es favorable en términos de lo que reditúa al conocimiento y disfrute público del patrimonio nacional.

 

Las sesiones solemnes dedicadas por ocho legislaturas estatales al INAH, en el marco de su 80 aniversario, es muestra del prestigio que posee entre la población mexicana y de que está colaborando en el impulso de una nueva política cultural, más redistributiva, en lo que respecta al involucramiento de sociedades que antes habían sido marginadas de estas dinámicas, concluyó antropólogo.

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