Vista comparativa entre la subestructura y la superestructura del Palacio del Gobernador. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** Aunque se halló tapiado, tiene 25 metros de largo, es de estilo Puuc Temprano y su temporalidad se estima entre los años 670 y 770 de nuestra

 

*** Arqueólogos del INAH que realizan trabajos de restauración en el palacio, encontraron también un mascarón de Chaac y vestigios de tres antiguas escalinatas


    


 

Importantes descubrimientos arqueológicos se registran en las antiguas ciudades mayas de Uxmal, Chichén Itzá y Kulubá, como resultado de la suma de esfuerzos entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado de Yucatán.

 

En la Zona Arqueológica de Uxmal, uno de los hallazgos más notables es un pasaje tapiado, localizado en las ‘entrañas’ del Palacio del Gobernador, por especialistas del Centro INAH Yucatán. Se estima que data de entre los años 670 y 770 de nuestra era, cuando floreció el estilo Puuc Temprano.

 

En este edificio, el cual maravilla desde hace siglos a sus visitantes debido al fino acabado de sus celosías, grecas y remates, han quedado al descubierto un par de arcos mayas correspondientes a los extremos del pasaje abovedado, cuya temporalidad es, al menos, 200 años anterior a la de su superestructura.

 

El pasadizo, de 25 metros de largo, no solo cambia la idea visual y la lectura que se tenía del Palacio del Gobernador, sino que, en palabras de los arqueólogos José Huchim y Lourdes Toscano, directores del Proyecto Uxmal, se convierte en una de las pocas huellas monumentales que se tienen en la urbe de ese primigenio estilo arquitectónico.

 

“En Uxmal, el estilo Puuc Temprano —caracterizado por cortes finos en la roca caliza y acabados austeros— fue cubierto con el paso del tiempo por otras construcciones, a diferencia de otras zonas de la región, como Labná o Kabah, donde se encuentra expuesto”, señala Toscano.

 

De este modo, añade la arqueóloga, el hallazgo de los arcos —simétricos en sus 7 metros de altura y 2.50 de ancho— esclarece dos aspectos: por un lado, la evolución estética que derivó en el estilo Uxmal Tardío (850–950 d.C.), cuyos máximos referentes son el Palacio del Gobernador y el Cuadrángulo de las Monjas; y, por otro, prueba que ya en el siglo VIII “los pobladores de Uxmal erigían edificaciones increíblemente complejas”.

 

La conjunción de los nuevos datos con los registrados en temporadas previas, como la que en 2014 ubicó un pasadizo similar en el sector noreste del palacio, “nos permite saber que el edificio previo a este, estaba dividido en tres segmentos que fueron enlazados por estos pasillos abovedados para facilitar el tránsito tanto en su parte superior, como al nivel de la Gran Plataforma”, detalla la investigadora.

 

El arqueólogo José Huchim, director de la Zona Arqueológica de Uxmal y de la Ruta Puuc, refiere que la localización del nuevo pasaje fue posible gracias a décadas de experiencia en la restauración de la arquitectura Puuc, ya que, a lo largo de 20 años, ha formado un equipo de trabajo experto, tanto en excavación, como en la restitución al edificio de las piedras que han caído de él. En esta temporada participan 45 hombres y mujeres de localidades vecinas a Uxmal.

 

Una parte importante de ese trabajo es la excavación cuidadosa de las partes derrumbadas, esto “implica eliminar sedimentos y otros materiales vencidos hasta encontrar las piedras de recubrimiento”, las cuales son estudiadas y clasificadas para que, mediante la técnica de anastilosis, puedan volver a colocarse en su sitio original.

 

Huchim describe que, durante acciones de limpieza y exploración del basamento, se reconocieron piedras bien acomodadas que no tenían la apariencia de los materiales del núcleo, por ello, se limpiaron cuidadosamente y se identificaron como la cornisa de un edificio que pertenecía a un periodo anterior.

 

Tras explorar la cornisa, se encontró la tapa de una bóveda y, al continuar descendiendo, liberaron totalmente el arco maya y los muros que lo sostienen; los arqueólogos notaron que, en la moldura media de la fachada y en el zócalo del arco, hacían falta piedras de recubrimiento, mismas que fueron arrancadas de forma intencional pero respetuosa al momento de enterrar la subestructura.

 

“Este hecho es importante, pues los mayas creían que los edificios tenían vida, de tal manera que cuando dejaban de ser útiles eran ‘matados’ a través de un ritual reverencial. Por lo mismo, no descartamos que en los pisos de ambos accesos del pasillo encontremos ofrendas que evidencien esas complejas ceremonias”.

 

Los mayas, agrega, al igual que otros pueblos mesoamericanos, no demolían los edificios cuando dejaban de utilizarlos, pues “eran moradas del linaje y se utilizaban para cimentar otros edificios o como tumbas. Gracias a esa costumbre los arqueólogos pueden conocer las tradiciones arquitectónicas de un sitio”.

 

Cabe destacar que en la subestructura descubierta se hizo un registro con escáner 3D, tanto para documentar sus condiciones de conservación y ahondar en su estudio mediante dibujos arquitectónicos de precisión milimétrica, así como para evaluar, con datos técnicos y estructurales, la pertinencia de dejarla expuesta al público. En caso de que ponga en riesgo la integridad del edificio, será necesario volver a cubrirla.

 

Sobre otros hallazgos registrados en la actual temporada de trabajo, José Huchim menciona dos vestigios: un mascarón de Chaac, deidad maya de la lluvia, y restos de tres escalinatas que, en otro tiempo, dieron accesos adicionales al edificio principal del Palacio del Gobernador.

 

“La clausura de estas escalinatas, aunada a datos recopilados anteriormente, nos permite suponer que hacia el siglo X, cuando Uxmal entró en conflicto con Chichén Itzá, fue necesario modificar los edificios, principalmente restringiendo accesos como una medida para proteger al soberano del linaje Puuc, ante una invasión de los itzaes”.

 

En tanto, el mascarón de Chaac se encontró en la esquina sureste del edificio visible al público. Huchim y Toscano apuntan que, de acuerdo con los patrones de diseño y la simetría que distingue a la arquitectura maya, se puede deducir que en ese flanco existía un mascarón. Los otros dos fueron encontrados al noroeste y al noreste, respectivamente, por los arqueólogos Alberto Ruz, en 1949, y Ricardo Velázquez a finales de la década de 1990. El cuarto aún espera ser descubierto.

 

Los investigadores del Centro INAH Yucatán concluyen que la actual temporada de campo —la segunda dentro de las cinco que contempla el Proyecto Uxmal— finalizará en enero y continuará abocada a dos frentes: el estudio de las múltiples ocupaciones de Uxmal y la consolidación del basamento del Palacio del Gobernador.

 

A futuro, se hará limpieza y conservación en la fachada y el interior del palacio, cuya labor implicará reubicar a más de seis mil murciélagos que habitan en él, para lo cual se trabajará con biólogos en aras de asegurar que no se les afecte, pues son esenciales para el equilibrio del entorno natural de Uxmal.

 

Investigación y conservación, ejes del acuerdo

 

El citado convenio de aportaciones signado en marzo de 2018, por el INAH y el Gobierno del Estado de Yucatán, contempla una inversión de la autoridad estatal, a su vez originados en el boletaje de los propios sitios, encaminada a la investigación y la conservación de cinco zonas arqueológicas clave para esta entidad.

 

Cabe destacar que además del trabajo de exploración arqueológica en Uxmal, Chichén Itzá y Kulubá, los arqueólogos y restauradores del Centro INAH Yucatán también emprenden labores de atención a estructuras de las urbes prehispánicas de Dzibilchaltún e Izamal.

 

Posteriores comunicados detallarán los hallazgos registrados en Chichén Itzá y Kulubá.

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