Diego Prieto, director del INAH, y autoridades cortan el listón para inaugurar la exposición en el Museo Regional de Nayarit. Foto: Edith Camacho, INAH.

 

*** Fue signado en el Museo Regional por los directores generales del INAH y del CECAN, Diego Prieto Hernández y Antonio Ruiz Barrios

 

*** El acuerdo contempla la consolidación del Archivo Histórico de Nayarit y el impulso a la declaratoria de Jala como Zona de Monumentos Históricos, entre otras acciones


 


Tepic, Nay.- Territorio sagrado para varios grupos indígenas y con un significativo legado en el devenir de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) suscribió un convenio marco de colaboración y coordinación interinstitucional con el Gobierno del Estado de Nayarit, instrumento legal que permitirá realizar labores sistemáticas en beneficio del patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, de esta entidad del occidente de nuestro país.


En el marco de la apertura de dos importantes exposiciones en el Museo Regional nayarita, Mamut. El gigante de la prehistoria y Las culturas de un cactus sagrado, el documento, en cual ambos organismos se comprometen a sumar esfuerzos, recursos y capacidades, fue signado por los directores generales del INAH y del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (Cecan), Diego Prieto Hernández y Antonio Ruiz Barrios, este último en representación del gobernador de Nayarit, Luis Antonio Echevarría.


El antropólogo Diego Prieto comentó que este tipo de colaboración, reafirma al INAH como una de las instituciones más importantes para México, ya que desde hace 80 años vela por su memoria. Este mandato legal abarca desde las huellas paleontológicas (el registro fósil de dinosaurios, de restos óseos de los primeros pobladores y de megafauna) hasta aquellos testimonios que hacen referencia a las civilizaciones anteriores a la Conquista, a las sociedades de la época colonial y a las del México independiente.


Pero en su tarea antropológica —continuó—, el INAH tiene un compromiso con el estudio, preservación y difusión de las diversas identidades que cobija México. Desde 1992, el país reconoce en la Carta Magna su composición pluricultural, sustentada no sólo en los mestizos, sino en al menos 68 grupos indígenas y en su población afrodescendiente.


Ese reconocimiento al carácter diverso de nuestros orígenes, modos de ser y de pensar, también está contemplado en el acuerdo hecho con el Gobierno del Estado de Nayarit, entidad que es tierra de wixárikas (huicholes), coras, tepehuanos y mexicaneros, pero donde también habitan nahuas, purépechas y zapotecos, entre otros. A través de museos comunitarios se pueden reafirmar todas estas expresiones regionales y locales, etnolingüísticas.


“El INAH no sólo se dedica al patrimonio arqueológico, además debe acompañar a las comunidades indígenas en la recuperación de su fuerza cultural”, sostuvo en el acto al que asistieron representantes de los distintos grupos originarios nayaritas.


Diego Prieto explicó que el convenio también contempla el esfuerzo conjunto de la Secretaría de Cultura, a través del INAH, y del gobierno estatal para consolidar el Archivo Histórico de Nayarit. Asimismo, considerando que la Isla de Mexcaltitán es la única decretada Zona de Monumentos Históricos en la entidad, se buscará también la declaratoria tanto de Jala como del centro de su capital, Tepic, lo cual requiere de expedientes que sustenten la permanencia de valores arquitectónicos.


En cuanto al tema arqueológico, “pienso en sitios como Los Toriles, en Ixtlán del Río —el único de libre acceso—, y en los más de 777 que se distribuyen en su geografía, entre los que destacan Altavista, Amapa y Coamiles; así como en sus construcciones virreinales y decimonónicas, lo que nos llevará a elaborar proyectos de desarrollo e imagen urbana sustentables junto con el gobierno del estado”.

Sobre el Museo Regional de Nayarit, adscrito al INAH y el cual culmina las celebraciones por sus 70 años con el par de exposiciones, dio conocer que es posible que, en el segundo semestre de 2020, se dé continuidad a la reestructuración de sus salas con una dedicada a las culturas del Posclásico (las más próximas al contacto español), las cuales se asentaron en la costa sur de este territorio y en los valles del sureste.


Por ahora, y hasta mayo próximo, en la planta alta del Museo Regional de Nayarit, permanecerá la exposición Las culturas de un cactus sagrado. Arte y ritualidad. Esta, al igual que Mamut. El gigante de la Prehistoria, inauguran —a decir del director general del INAH— una nueva etapa de muestras que estarán más enfocadas al patrimonio biocultural, es decir, a la interacción de los grupos humanos con su entorno natural.


Prieto Hernández hizo un recorrido por ambas muestras temporales, acompañado del titular del Cecan, Antonio Ruiz Barrios, así como del coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, Juan Manuel Garibay; de Othón Quiroga, director del Centro INAH Nayarit; y del director del Museo Regional, Miguel Ángel Delgado.


En voz de chicos que colaboran en el museo mediante el Programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, se explicó que la osamenta del mamut que prácticamente cubre el patio del museo y sus dos pisos, procede del municipio mexiquense de Ecatepec, concretamente de la colonia Ejidos de San Cristóbal. Este ejemplar, un adulto joven macho, deambuló ese lugar hacia 10,500 a.C., y podrá visitarse durante dos meses en el museo.


El arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz comentó que la exhibición también aborda la megafauna que pobló lo que hoy es Nayarit. El mismo año que se encontró el “Mamut de Ecatepec” (1995), se llevó a cabo la primera excavación controlada de un contexto del Pleistoceno en suelo nayarita, y se recuperaron numerosos huesos de megafauna extinta asociados a restos vegetales fosilizados en el ejido de Pantanal, del municipio de Xalisco.


Los trabajos de rescate, efectuados por el Centro INAH Nayarit, permitieron recuperar —a de 3.50 metros de profundidad— la defensa y algunas costillas de un mamut o mastodonte, así como la rama mandibular derecha de un ejemplar juvenil de bisonte.


Sobre la muestra Las culturas de un cactus sagrado. Arte y ritualidad, la cual se presentó originalmente en 2015 en el Museo Regional de Potosino, esta se vale de colecciones arqueológicas, etnográficas, fotográficas y artísticas, para hablar de la cosmovisión y la ritualidad que diversas culturas del norte y del occidente de México, en particular la wixárika y la cora, han tejido alrededor del consumo del peyote.


“El registro más remoto del uso del peyote, se encontró en cuevas próximas al río Pecos, en el suroeste de Texas, Estados Unidos; los especímenes de esa cactácea localizados en estas cavidades donde hay arte rupestre y está representada la cacería del venado, datan de 5,700 años. De manera que desde esa fecha —al menos— hasta nuestros días, ha habido un uso ininterrumpido y una cultura alrededor de la misma”, concluyó el curador de la exposición Daniel Velázquez Romo.

 

 

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