Colegas, alumnos y familiares se dieron cita en esta reunión donde destacaron la herencia académica de la etnohistoriadora. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** El INAH le rindió un sensible e íntimo homenaje en la Dirección de Estudios Históricos

 

*** Colegas, alumnos y familiares se dieron cita en esta reunión donde destacaron la herencia académica de la etnohistoriadora


 

 

El legado de la etnohistoriadora Raquel Padilla Ramos, tanto en el ámbito académico como en el social; como amiga, maestra y madre, sigue vigente. Múltiples opiniones, destacando este aporte de quien fuera investigadora en temas sobre los derechos territoriales y culturales de los pueblos indígenas, fueron vertidas en un íntimo homenaje que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le rindió en la Dirección de Estudios Históricos (DEH).

 

A casi un mes de su partida, este centro de investigación fue sede del conversatorio-homenaje en honor a quien dedicó gran parte de su labor académica al estudio de los yaquis, así como en la defensa de los derechos culturales de este pueblo.

 

En el acto, donde estuvieron el director general del INAH, el antropólogo Diego Prieto Hernández; la secretaria técnica de la institución, Aída Castilleja; así como Raquel, hija de la investigadora homenajeada; María Eugenia del Valle Prieto, titular de la DEH, manifestó que ese recinto se une a las manifestaciones de dolor y pésame por su pérdida.

 

En su intervención, la doctora Beatriz Cano Sánchez, investigadora de la DEH, expuso que era común que los yaquis acudieran a ella para asesorarse en cualquier tema o conflicto, y recordó que Raquel Padilla, Elsa Malvido y ella, coincidieron, en 2002, en el Congreso Salud-Enfermedad, reunión donde se gestó una amistad entrañable.

 

Tras leer el Juramento Yaqui, Cano Sánchez afirmó que Raquel era una persona afable, con quien se podía entablar conversaciones de diversos aspectos tanto académicos como afectivos, mostraba una gran pasión por todos los proyectos que emprendía y su forma de ver la vida resultaba contagiosa.

 

“Era una mujer de gran vitalidad, de risa espontánea, con un gran sentido del humor y directa en el trato; nunca ansió ser competitiva y siempre se mostró respetuosa con el trabajo de los demás, sabía establecer una plática sincera buscando la mirada de sus interlocutores; no se quejaba de su vida personal y profesional”.

 

Afirmó que la profesora investigadora del Centro INAH Sonora fue una mujer valiente, que colocaba la razón como una bandera de lucha, pero cuyo corazón la impulsaba a defender aquellas causas que consideraba justas: “Impidió la realización del Acueducto Independencia, el cual afectaría a numerosos agricultores pues implicaba una notable disminución del flujo de agua”.

 

Por su parte, la sonorense Cuqui Montelongo, quien conoció a Raquel Padilla en la organización del Foro Misiones del Noroeste, leyó el capítulo seis, “Palabras de mujer”, del libro de Padilla Ramos, Los partes fragmentados. Narrativas de la guerra y la deportación yaquis, editado por el INAH. Se trata de una arenga hacia este pueblo para que protegieran y lucharan por sus tierras contra los yori (hombre blanco, el que no respeta).

 

En su discurso, Elisa Idalia Coronel, alumna y amiga de la homenajeada, destacó que Raquel Padilla fue su profesora desde la licenciatura, durante la maestría y el doctorado, y siempre estuvo pendiente de sus colegas y familia, pero también de sus estudiantes, “nos abrió camino, puertas, y nos enseñó la labor del investigador, estuvo atenta en todos los procesos de nuestra formación.

 

“Fue, es y siempre quedará en mí como una mujer amorosa, valiente, luchadora, entregada a todas estas causas nobles que siempre defendió. Nos enseñó muchas cosas, no sólo académicas sino de la vida misma”, expresó.

 

Asimismo, resaltó que ella tejió redes de solidaridad, amistad y compañerismo, además de crear escuela en el amor por estudiar e investigar la historia de Sonora. “Raquel está viva a través de sus enseñanzas y del amor que siempre nos brindó”, puntualizó. 

 

En su oportunidad, Esperanza Don Juan, investigadora de la DEH y compañera de cubículo y de muchos proyectos de Padilla Ramos, aseguró que ella hacía una historia con sentido, “la cual explicaba nuestro presente pero que también les servía a los grupos a los que estudiaba; gente de las comunidades yaquis aprendieron mucho de su historia, porque ella la investigaba y se las contaba, se las enseñaba”.

 

Destacó que otro aspecto, es el de la lucha por el patrimonio cultural, la defensa de los monumentos históricos, la conservación de los bienes muebles que llevó a cabo Raquel Padilla.

 

Tras el homenaje, en breve charla con medios de comunicación, el titular del INAH, Diego Prieto, dio conocer que existe una publicación pendiente de Raquel Padilla y, si es necesario, conforme se vayan agotando, se volverán a editar sus obras.

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Gabriel Ulises Leyva Rendon

ulises_leyva@inah.gob.mx

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  Arturo Méndez

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