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Proyecto Tlalocan. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** Este encuentro refleja que la utilización de las tecnologías sí aporta, cada vez más, al bienestar del patrimonio cultural

 

*** En la jornada destacó una ponencia sobre la creación de una estrategia digital que vincula distintas plataformas en una interfaz interactiva del Proyecto Tlalocan


 


El concepto de la integralidad aplicado al uso de la tecnología en el campo de la investigación arqueológica, no es solo un desafió técnico sino una aventura humana, ya que se busca que los resultados puedan ser compartidos y difundidos entre la mayor cantidad posible de personas, no solamente entre especialistas.


Bajo esta premisa, Uriel Deveaud, coordinador técnico del Proyecto Tlalocan. Camino bajo la tierra, iniciativa de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, apoyado por un grupo de especialistas en el desarrollo y manejo de diversas herramientas tecnológicas, creó una estrategia digital que estandariza diversos andamiajes virtuales, cuyo resultado es un dispositivo que da accesibilidad a los miles de datos derivados de esta investigación, no solo a expertos sino al público en general.


Al participar en el sexto Congreso Internacional: El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías (PCNT), que tuvo como sede el Museo Regional de Querétaro, con la ponencia Desarrollo de una estrategia digital aplicada a la investigación arqueológica para vincular distintas plataformas en una interfaz interactiva, Deveaud, acompañado por Rocío Albañil Cruz y Arnol García Sánchez, detalló la propuesta.


Para contextualizar esta estrategia, García Sánchez explicó que su trabajo en ella consiste en la organización de todo tipo de datos. “Mi labor es la digitalización, el trazado, en una plataforma como AutoCAD, del papel milimétrico con la información arqueológica de alguna ofrenda o perfil estratigráfico resultado de la exploración”.


Expuso que un dibujo digitalizado puede ser manipulado en diferentes plataformas como Photoshop o AutoCAD, y se le pueden asignar más datos. Por ejemplo, con las geo-coordenadas de cada objeto localizado en alguna ofrenda, este se puede ubicar en un corte intradimensional y en automático situarlo exactamente en la posición en que apareció en la realidad, por lo que no es necesario ir a campo para su apreciación.


Por su parte Albañil Cruz comentó que, a partir de datos de referencia: planos, fotos, prototipos de fotogrametría, entre otros, crea modelos digitales que pueden manipularse con la finalidad de trabajar en aplicaciones 3D, cuyo resultado es una copia digital exacta de un modelo real y de calidad, en cuanto a textura y realismo se refiere.


Ante esta diversidad de herramientas y plataformas tecnológicas, Deveaud, quien llegó en 2017 al Proyecto Tlalocan, detalló que, resultado de esta iniciativa de investigación se cuenta con poco más de un millón de archivos, cuya información, si el especialista no cuenta una herramienta adecuada para acceder a ella, generará una percepción segmentada del proyecto.


El objetivo de la interfaz interactiva que proponen es acceder a todos esos datos y tener una visión de 360 grados de toda la información generada, desde los obtenidos durante el levantamiento arqueológico en campo, hasta los modelos 3D, documentales, entre otros.


Esta propuesta no se trata solo de una tabla o motor de búsqueda, la estrategia digital busca amalgamar diversas tecnologías en un solo ente, por medio de la programación de los datos: crear una conexión entre modelos tridimensionales con una base de datos o integrar piezas arqueológicas captadas con fotogrametría, directamente a una escena 3D con sus coordenadas reales, entre otras tareas; todo ello, realizado a través de códigos de programación abiertos (modelo de desarrollo de software) como Python (lenguaje de programación).  


Los datos espaciales y geográficos son importantes en esta labor, pues se trata de la base para entender la historia del lugar o de los artefactos que se hayan encontrado durante la investigación. Esta información se obtiene a través de herramientas como cartografía, mapas SIG, fotogrametría, drones 3D, topografía 3D LiDAR, entre otros.


Destacó también la estandarización de los archivos como un trabajo importante, ya que se debe contar con un catálogo de estos, así como de datos que sean compatibles con diversos equipos, plataformas y sistemas operativos, “es primordial, ya que a futuro los datos pueden desaparecer en 10 o 25 años porque el equipo en turno, no podrá abrir el archivo”.


Para ello, explicó, desarrollaron lo que llaman “bodega de datos”, un sistema circular que permite guardar, proteger y distribuir los datos, donde los investigadores tienen una vista general de lo que hay en el sistema; después, recogen la información, la organizan y clasifican de acuerdo a sus intereses científicos.   


“Una pieza arqueológica en una base de datos es solamente una línea de información, por lo que, a través de esta interfaz interactiva se le dota de contexto, imágenes, videos y reconstrucción en 3D, lo que permite apreciar los destalles sin que todo esto suponga un riesgo para ella y, sobre todo, que esta información sea consultada al instante a través de dispositivos como computadoras, tabletas o teléfonos inteligentes”, resaltó.   


Esta estrategia busca que el proyecto se entienda en su totalidad, desde su presentación, la restauración de las piezas, la conservación y la protección del patrimonio; si no se unen todas estas partes no se entiende el contexto, sería información aislada.


Destacó que la plataforma ya está activa, lo que ha generado que los investigadores y los directores del proyecto pueden acceder la información deseada, sin necesidad de acudir a campo, pues ya está consignada en la interfaz, además de que no se verá limitada por los avances de la tecnología, ya que la evolución es el concepto del proyecto, por lo que se desarrollará un código que se adapte y sea compatible con cualquier plataforma o tecnología.


Sinergia tecnología y patrimonio cultural


Con una dedicatoria a la memoria de la investigadora del Centro INAH Sonora, Raquel Padilla, quien falleciera recientemente, concluyeron los trabajos de la sexta edición del Congreso Internacional: El Patrimonio Cultural y Las Nuevas Tecnologías, desarrollado del 12 al 14 de noviembre.


Rosa Estela Reyes, directora del Centro INAH Querétaro, acompañada por Ramón Avendaño, director del Museo Regional de esa entidad, y Carolina Carreño, integrante del comité organizador del encuentro, destacó que este evento es una oportunidad para seguir contagiando a las nuevas generaciones para que continúen haciendo investigaciones más profundas e innovadoras. 


"Lo más emocionante de este congreso es sentir que, lo que hemos hecho durante 40 años, ahora ustedes lo replican con herramientas más actuales, con muchas más posibilidades de avance en materia de investigación, conservación y difusión de nuestro patrimonio", comentó.


A su vez, Mariana Zamora, coordinadora del encuentro internacional, destacó que, en esta ocasión, las mesas temáticas estuvieron dirigidas al uso de herramientas digitales en la documentación del patrimonio cultural.


 “Es importante la documentación porque ahonda en la historia de los objetos culturales o de los sitios patrimoniales, y es primordial para la investigación, conservación y difusión de estos”, comentó.


Resaltó que el evento reunió en tres días a diversos especialistas dedicados a la aplicación y/o desarrollo de herramientas tecnológicas enfocadas en la arqueología. La buena asistencia al encuentro internacional, cuyo éxito en la convocatoria mostró el interés nacional por estos temas, demuestra que el PCNT debe apostar por llegar a otras regiones del país —en Campeche (2017) y ahora en Querétaro—, donde la investigación y el desarrollo de las tecnologías aplicadas en la preservación y difusión del patrimonio cultural tiene un repunte importante.


“Este congreso internacional refleja que la utilización de las tecnologías sí aporta, cada vez más, al bienestar del patrimonio cultural, lo que nos alienta a seguir convocando a estas jornadas académicas”, concluyó.

 

 

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