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Exposición

Tierra habitada, paisaje y arte rupestre en Querétaro y Guanajuato conmemora 80 años del INAH. Foto: Edith Camacho, INAH.

 

*** Tierra habitada, paisaje y arte rupestre en Querétaro y Guanajuato, síntesis de 20 años de investigación, abrió al público este 30 de octubre

 

*** Con este montaje, el Centro INAH Querétaro conmemora el 80 aniversario del INAH y los 35 años de haber sido constituida la representación en la entidad


 


La huella de una mano atraviesa milenios y nos saluda con sus cinco dedos extendidos: es uno de los más antiguos rastros del pensamiento, inmortalizados en cientos de cuevas y abrigos de todo el mundo mucho antes de que existieran los documentos pictográficos y menos aún los libros. En los festejos por los 80 años del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se presenta una exhibición que invita a valorar estas expresiones, tan frágiles como antiguas.


Tierra habitada, paisaje y arte rupestre en Querétaro y Guanajuato fue inaugurada este 30 de octubre, en la Sala De Profundis del Museo Regional de Querétaro, por el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, quien fue titular del Centro INAH en dicha entidad alrededor de 15 años, a partir de 1995; el antropólogo destacó en la ceremonia, que la exhibición conmemorativa conecta dos celebraciones: el aniversario de una importante institución del gobierno mexicano, que es el INAH, y el de su sede estatal en Querétaro, creada en 1984, cuando dejó de ser parte del Centro INAH Guanajuato.


Diego Prieto recordó que el Centro INAH Querétaro fue formado por un grupo de mujeres, entre ellas Ana Crespo, que provenía de Guanajuato, Yolanda Cano y Margarita Velasco, su primera directora.


“Es fundamental que este momento de los 80 años del INAH, sirva para reflexionar sobre cómo la institución recupera las tradiciones de quienes lo fundaron y desarrollaron”, comentó el antropólogo.


Sobre la exhibición, apuntó que es una muestra cabal del trabajo complejo que desarrolla la institución, donde se combina la mejor investigación científica, el cuidado tenaz e indómito de nuestro patrimonio, con la mejor museografía y el empeño más amplio para que la gente comprenda y disfrute nuestra memoria, patrimonio y devenir.


Diego Prieto comentó que la muestra documenta una parte muy singular y sorprendente del inmenso patrimonio cultural del país, integrada con resultados de un proyecto de investigación realizado desde el INAH, pero también por colegas que se han incorporado y que se suman a la reflexión sobre la comprensión de este patrimonio. 


La exhibición presenta materiales arqueológicos, fotografías, propuestas multimedia, instalaciones y obras contemporáneas de jóvenes artistas queretanos, por medio de las cuales se divulga el delicado patrimonio gráfico rupestre producido en la región, donde el INAH ha encontrado e investigado más de 260 sitios con manifestaciones de este tipo, durante las últimas dos décadas.


Rosa Estela Reyes García, directora del Centro INAH Querétaro, dijo que la muestra genera una propuesta museográfica diferente, inversa, que busca provocar a los asistentes a que se interesen por conocer este patrimonio; subrayó que ha sido el arqueólogo Carlos Viramontes quien ha encabezado las investigaciones de manera más sistemática y metodológica en esta región.


Destacó la participación de varias comunidades de los municipios de Colón, Tolimán, Pinal de Amoles, Peñamier y Cadereyta, cuyos miembros no sólo fueron guías para que los especialistas puedan llegar hasta los sitios donde se encuentra este patrimonio, sino que también estuvieron presentes en el levantamiento de imágenes para el video que forma parte de la muestra.


El arqueólogo Carlos Viramontes, investigador del Centro INAH Querétaro y curador de la exhibición, explicó que el estudio de las manifestaciones gráfico-rupestres, hasta hace unos años ocupaba un papel secundario dentro de la arqueología mexicana; generalmente se analizaban desde el punto de vista de la historia del arte, los motivos se abordaban de manera individual y ocasionalmente se veía un solo sitio, pero difícilmente se tomaba en cuenta todo el contexto.


“Nosotros lo abordamos desde la antropología; abordamos los motivos y el sitio, que tampoco fue suficiente, por eso ampliamos la investigación a las partes queretanas y guanajuatenses de la Sierra Gorda, e incluimos al paisaje, no como escenario, contenedor o espacio de desplazamientos de cazadores recolectores, sino como algo que se integra a la cosmovisión”.


Viramontes detalló que la exhibición tiene dos ejes conductores: el paisaje y las sociedades que elaboraron las manifestaciones gráfico-rupestres, integradas no sólo de recolectores cazadores, sino agricultores que vivieron en la zona del Bajío, dentro del territorio de estas dos entidades.


Las manifestaciones gráfico-rupestres pudieron haber iniciado hace 9 mil años antes del presente, pero fue una práctica que se continuó incluso después de la llegada de los españoles, durante toda la colonia, en el siglo XIX y por lo menos hasta las tres primeras décadas del siglo XX.


Carlos Viramontes comentó que esta muestra es la culminación de los esfuerzos de quienes iniciaron el estudio de las manifestaciones gráfico-rupestres en la región, en los años ochenta y noventa del siglo pasado, como Emilio Bejarano, Gloria, Blancas, Ana María Crespo, con quienes los Centros INAH Querétaro y Guanajuato tienen una gran deuda; este montaje es un homenaje a estas personas y un reconocimiento a las comunidades que estuvieron con nosotros, concluyó Viramontes.


Una exhibición inmersiva


Las manifestaciones gráfico-rupestres no se pueden apreciar en toda su magnificencia fuera de su entorno, por eso en esta muestra era indispensable considerarlo y a través de un cortometraje documental, dirigido por Crissanto Frías, grabado y proyectado en 4k sobre un muro completo, que transporta a la profundidad de la sierra donde florecen los miles de resguardos con paneles llenos de motivos plasmados en diversos colores, unos, y otros, mono o bicromáticos.


El montaje recibe al visitante con la reproducción de una pared de roca sobre la que fueron colocados fotomurales de algunas pinturas. Enseguida presenta el recorrido en tres módulos temáticos: el primero sobre cazadores-recolectores, el segundo dedicado a las sociedades agricultoras y el tercero a las expresiones durante y pasada la Conquista, muestra de manera pausada distintas categorías, explica sus temáticas, motivos, técnicas y paletas cromáticas, entre otros.


Entre las piezas arqueológicas que se aprecian hay cerámica procedente de El Colorado, El Marqués, Querétaro y de la zona sur de Guanajuato, ejemplo de la espiral como motivo relevante no solo en petrograbados, sino en implementos como ollas, cajetes y posiblemente tejidos; asimismo se exhiben rocas pintadas desprendidas de su soporte original por fenómenos naturales, procedentes de Arroyo Seco y Ceja de la Mesa del Durazno, en Victoria, Guanajuato.


Por medio de un mapa, la muestra da un esbozo de las características en las tradiciones pictóricas identificadas por regiones: Rojo lineal Cadereyta, Rojo lineal zamorano, Abstracto zamorano, Policromo Victoria, Lineal Extoraz, Tradición grabada Lerma, Blanco Huimilpan, San Lorenzo, Santa María.


Al final hace una reflexión en términos de conservación de este patrimonio, al cual fenómenos naturales como la lluvia, el viento, el sol y las temperaturas extremas hacen vulnerable, pero también la presencia humana. Preservarlas es una forma de cuidarnos a nosotros mismos por eso el INAH, en sus celebraciones de 80 aniversario, invita al público a descubrirlo en esta muestra.


La exposición estará abierta al público hasta el 19 de abril de 2020 en el Museo Regional de Querétaro (Corregidora Sur 3, centro de Santiago de Querétaro), martes a domingo de 9:00 a 18:00 horas. Costo: 60 pesos. Domingo entrada libre.

 

 

Archivos adjuntos:
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