Exposición Detrás de una máscara. Foto: Alejandro Navarrete, INAH.

 

*** El matrimonio de los artistas Jacobo y María Ángeles, cuyo taller es reconocido internacionalmente, concibió una serie de alebrijes enmascarados que se agrupan en esta muestra

 

*** La exposición estará vigente en el Museo Nacional de Antropología, durante los días de la XXX FILAH, encuentro editorial que tiene a Oaxaca como invitado


 

Un día antes del Miércoles de Ceniza, durante el carnaval, la gente de San Martín Tilcajete, en Ocotlán, Oaxaca, se puede transformar en algo extraterrano, sobrenatural. Con esta idea en mente y bajo las alas de la imaginación, el matrimonio formado por los artistas Jacobo Ángeles y María Mendoza, concibió una serie de alebrijes enmascarados y obras intervenidas, que se agrupan en la exposición Detrás de una máscara, vigente durante los once días de la XXX Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH).


La muestra fue inaugurada en el Museo Nacional de Antropología, con la presencia de su coautora, María Mendoza; de Adriana Aguilar Escobar, secretaria de las Culturas y Artes de Oaxaca; de Rebeca Díaz Colunga, encargada de la Coordinación Nacional de Difusión, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); y de Ilan Vit Suzan, director del Centro INAH en ese estado del sureste mexicano, entidad invitada en este encuentro editorial.

El coordinador nacional de Centros INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, manifestó que cada municipio oaxaqueño es un punto de creación único en los campos del arte popular, y San Martín Tilcajete, en los Valles Centrales, lo es particularmente de esas obras quiméricas hechas en madera de copal, llamadas alebrijes.


Esa población zapoteca —dijo—, generadora de aprendices del oficio, es apreciada por los visitantes y se especializa en la manufactura de ‘tonas’ y ‘nahuales’. Sin embargo, sobresale la maestría de las obras que salen del Taller de Jacobo y María Ángeles, quienes siempre firman a dúo y han alcanzado fama internacional.


Para esta exposición, ambos artistas seleccionaron una treintena de alebrijes que se esconden detrás de una máscara, así como impresiones sobre lienzo intervenidas con acrílico, a partir de seis fotografías capturadas por Fernando Armenghol y Manuel Jiménez, en las cuales se observa a los “aceitados”, monstruos embadurnados de aceite automotor, plateados, dorados o rojos, personajes típicos del Carnaval de San Martín Tilcajete.


De esta manera, el corpus gira en torno a la máscara, “ese objeto que, fundido en coloridas materias, oculta a la persona y, a la vez, revela las fantasías más escondidas. Esperamos que esta exposición contribuya al interés sobre nuestras raíces, artesanías y creadores, para asegurar su permanencia como elemento toral de la identidad de nuestros pueblos”, expresó en su intervención Vit Suzan.


Frente al cuadro Limpiando el alma, una las obras intervenidas a partir de una fotografía de Fernando Armenghol, la artista María Mendoza reveló que ella es, ni más ni menos, que la retratada. Dijo que fue hace cinco años cuando surgió en ella esa necesidad de participar del carnaval de su pueblo, que hasta entonces sólo era una actividad exclusiva de los hombres, lo cual hizo posible al transmutarse a través de una máscara.


“En el Carnaval de San Martín Tilcajete, regularmente, sólo se visten los hombres, las mujeres no. Cuando con mi esposo, Jacobo Ángeles, pensamos en esta exposición, para mí fue muy importante sentirme detrás de una máscara. Me atreví a disfrazarme hace cinco años, pero al ser un pueblo chico, muchos y muchas empezaron a preguntarse fuertemente quién era esa mujer.


“En el momento en que hice esto, fue que pude interpretar mejor esa tradición en nuestra obra. Las piezas que creamos se comportan de manera distinta cuando tienen la máscara puesta. Como siempre dije: no sé quién soy en verdad, si cuando tengo la máscara o cuando no”, abundó la artista.


Dicho objeto, como señala la presentación de esta muestra, es la caracterización de un personaje mítico, una figura que cautiva al espectador, quien no se resiste al elemento que le infunde miedo, risa, desconfianza, fascinación o todo al mismo tiempo. Detrás de una máscara recoge coloridos alebrijes sobre dos tópicos que representan la cultura oaxaqueña: el carnaval y la composición onírica.


En el carnaval tilcajeño, cada año hay máscaras nuevas y más vistosas, casi nunca se repiten; lo que sí es recurrente encontrar son temáticas cercanas a la comunidad o en el mundo, donde la migración, la lucha por la igualdad de género, la corrupción, el narcotráfico y el propio folclor conforman la alegría de las comparsas.


Detrás de una máscara, creaciones salidas del Taller Jacobo y María Ángeles, permanecerá hasta el 6 de octubre en el marco de la XXX FILAH, en la planta alta del Museo Nacional de Antropología, a un costado del Auditorio Fray Bernardino de Sahagún.

 

 

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