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Coloquio a 180 años de la fotografía en México. Fotografía Documental, documento histórico, social, y lenguaje visual en la DEH-INAH.

 

*** Se inauguró en la Dirección de Estudios Históricos del INAH el Coloquio “Fotografía Documental. Documento histórico, social y lenguaje visual”

 

*** Académicos reconstruyeron la historia de imágenes icónicas en la historia de la fotografía mexicana, así como de algunas instantáneas halladas en archivos familiares


 


La frase “una imagen dice más que mil palabras” no sólo es un equívoco sino un absurdo, porque la fotografía como objeto de estudio requiere de un trabajo de investigación, no es que ésta hable por sí sola. Este es el planteamiento con el cual coincidieron los panelistas que esta mañana inauguraron el Coloquio “Fotografía Documental. Documento histórico, social y lenguaje visual”, en la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), actividad que conmemora los 180 años de la invención del daguerrotipo y, en extensión, de la fotografía.


Organizado por la historiadora Rebeca Monroy Nasr, e inaugurado por ella y por el también investigador de la DEH, César Valdez Chávez, en representación de la titular de la DEH, María Eugenia del Valle Prieto, el encuentro inició con una mesa dedicada a la imagen periodística y documental entre los siglos XIX y XX.


Como un primer apunte, Daniel Escorza, investigador del Sistema Nacional de Fototecas (Sinafo) del INAH, indicó que toda la fotografía es documental, ya que por la etimología latina de esta palabra: doceo o docere, equivalentes a ‘enseñar’, y de las cuales deriva documentum, que se traduce como “el medio para enseñar algo”, se tiene “que toda imagen es un documento per se, desde la perspectiva del historiador”.


En este sentido, llamó la atención a que muchos de los estudios acerca de la historia de la fotografía se han centrado en analizar cómo esta ha acompañado al devenir político de México, o bien, a reconstruir quiénes fueron los fotógrafos y sus fotografiados, pero pocos han abordado el significado social de la visual fotográfica.


Esto es, “explorar qué implicaba acudir al estudio fotográfico; el impacto que tuvo la imagen para quienes observaron las primeras vistas impresas en revistas o periódicos; saber qué impacto tenía para las personas su contacto con la fotografía en los distintos estratos sociales y regiones geográficas del país”, ahondó.


Otra mirada fue ofrecida por la historiadora Patricia Massé, adscrita igualmente al Sinafo, quien dio un panorama general sobre el trabajo que ha desarrollado en torno a la colección fotográfica de Juan Antonio Azurmendi. Integrado por 372 elementos, este archivo da cuenta de la vida cotidiana y los espacios familiares de dicho empresario de la época porfiriana, propietario de la fábrica textil La Colmena, en Nicolás Romero, Estado de México.


También vinculada con un archivo familiar, que terminó vendiéndose en baratillos de la colonia Roma, y que hoy día está siendo recuperado por el coleccionista Michael Nyman, fue la ponencia de Gina Rodríguez, llamada Alguna vez atesoradas, alguna vez olvidadas, o de cómo Armida Loaiza regresó a contarme su historia.


En ella, la investigadora independiente narró cómo a partir de dos fotos sueltas, compradas por Nyman en distintos años a un vendedor de antigüedades, se percató de que en ambas aparecía una misma mujer, primero retratada frente a un maguey que semejaba ‘coronarla’, y luego en un quiosco junto con otros personajes.


La sorpresa, dijo, fue que la mujer continuó apareciendo en otras fotos, lo que le ha permitido saber, gracias a una consulta en archivos y fuentes electrónicas, que aquella joven era Armida Loaiza, apodada cariñosamente “Piya”, quien oriunda de Hermosillo, fue hija de Manuel Loaiza, alcalde de aquella ciudad, a la vez que esposa de Ignacio P. Gaxiola, administrador de negocios de Álvaro Obregón, en Sonora.


Detalló que la ‘reconstrucción’ de la historia de Armida está en proceso gracias al apoyo de Wyman. Asimismo, declaró que a través de las imágenes, se sabe que Armida fue una aficionada a las artes, quien quizá ejerció como fotógrafa aficionada.


En similar tono discurrió la conferencia de Rosa Casanova, investigadora de la DEH, la cual abordó la historia que subyace en tres fotografías: dos de ellas anónimas y una firmada por Sabino Osuna, en febrero de 1913.


La primera imagen comentada, dijo, en realidad es el daguerrotipo que capturó la amputación de la pierna de un sargento de apellido Bustos, ocurrida el 18 de abril de 1847, en los momentos posteriores a la batalla de Cerro Gordo, en Veracruz.


Conservada desde aquella época por la familia del militar, la imagen de 16 x 21.5 centímetros, fue donada en 1932 al entonces Museo Nacional, y publicada ese mismo año, situación que ha permitido su estudio y restauro en espacios del INAH.


La segunda imagen que expuso, un ambrotipo coloreado a mano, destaca por ser una de las pocas vistas que se tienen de lo que, definió, como quizá uno de los momentos previos a la Batalla del 5 de Mayo de 1862, en Puebla. En ella se muestra al general Felipe Berriozabal, retratado junto a dos soldados y un niño ‘tambor’.


Finalmente, habló de la tercera imagen, la cual plasma la entrada de Francisco I. Madero a la Ciudad de México, pero resalta por mostrar en un segundo plano al líder revolucionario, quien saluda con la mano alzada, ya que la vista principal se centra en la muchedumbre que lo escolta a través de la calle que hoy lleva su nombre.


Otro valor de la fotografía, ahondó, es que si bien “hace latente la alusión al próximo martirio de Madero, de manera significativa presenta una imagen vigorosa de él, cualidad que le fue negada durante su gobierno”.


La mesa se completó con la participación del etnólogo Samuel Villela, de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, quien departió acerca de cómo la fotografía, practicada por profesionales de la imagen, o bien cronistas y ciudadanos en general, y congregada en archivos familiares y fondos municipales, puede contribuir a novedosos estudios de microhistoria.


El Coloquio “Fotografía Documental. Documento histórico, social y lenguaje visual” extiende sus actividades hasta mañana, 14 de junio, con las mesas: Teoría y estética: el fotodocumentalismo y el fotoperiodismo en la era digital, y La fotografía documental y el fotoperiodista como fuente de primera mano. Se desarrollan en el Auditorio Wigberto Jiménez Moreno de la DEH, a partir de las 10:00 horas, entrada libre.

 

 

Archivos adjuntos:
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