Sus 132 piezas fueron armadas por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Foto: Museo Arqueológico de Mazatlán, INAH.

 

*** El gigante de la era del hielo pasará el verano en la playa; se exhibe por tres meses en el Museo Arqueológico de Mazatlán, en Sinaloa

 

*** Por primera vez, el público sinaloense podrá apreciar un ejemplar de fauna del Pleistoceno, armado en escala natural


 


El Mamut de Ecatepec pasará este verano en la playa: se exhibe a partir del 17 de mayo y durante tres meses, en el Museo Arqueológico de Mazatlán, Sinaloa, donde sus 132 piezas fueron armadas por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como pieza estelar de la muestra Mamut de Ecatepec, el Gigante de la Prehistoria.


Luego de su estancia en Durango, donde fue visitado por más de 20 mil personas, el puerto de Mazatlán recibe esta pieza procedente del centro de México para ser admirada por el público sinaloense, en lo que constituye la primera ocasión en que llega al estado un ejemplar de la fauna del Pleistoceno, completo y armado en escala natural.


El esqueleto del mamut de Ecatepec tiene cuatro metros de altura y 12,000 años de antigüedad; está compuesto por 132 piezas ―120 originales y 12 recreadas― armadas y montadas para su exhibición en pie. La pieza se acompaña de gráficos que detallan sus características y existencia en el pasado prehistórico.


El arqueólogo Gibrán de la Torre, responsable del recinto museológico del INAH, dice que el Museo Arqueológico de Mazatlán quiso aprovechar la visita del mamut para generar una reflexión sobre la importancia del patrimonio paleontológico en el estado. El objetivo principal es concientizar a la población acerca del valor científico de estos vestigios y cómo, a través de su estudio, podemos conocer más y mejor nuestro pasado.


De la Torre explica que al final del Pleistoceno, las condiciones climáticas de lo que ahora es territorio sinaloense permitieron el desarrollo de los grandes mamíferos, ya extintos: mamut, mastodonte, gonfoterio, perezoso, gliptodonte, tigre dientes de sable y caballo prehistórico.


Por su parte el investigador Luis Alfonso Grave Tirado, menciona que los huesos de dichos animales han sido registrados por el INAH en los municipios de Sinaloa de Leyva, Salvador Alvarado, Culiacán, Elota, San Ignacio, Concordia y Rosario. Estos hallazgos se han dado de forma casual y solo algunos han podido ser investigados por especialistas, explica el arqueólogo del Centro INAH Sinaloa.


Es así que el conocimiento que se tiene sobre el registro fósil en Sinaloa todavía es escaso, aunque de acuerdo con el Consejo de Paleontología del INAH, las publicaciones científicas reportan restos de mamut (Mammuthus columbi) en dicho territorio, lo que indica existieron pastizales hacia el Pleistoceno final.


El arqueólogo Gibrán de la Torre refiere que el primer reporte de vestigios paleontológicos sucedió en Mocorito, recién creado el Centro INAH estatal en los años 80, donde se encontró una defensa de gonfoterio dentro de un panteón, pero el primer trabajo sistemático se hizo con el descubrimiento de cuatro vértebras y el 70 por ciento de la coraza de un gliptodonte, localizado en Tayoltita, municipio de Elota, actualmente en proceso de estudio en el laboratorio de arqueología de Las Labradas, a cargo del investigador Víctor Joel Santos Ramírez.


El responsable del Museo Arqueológico de Mazatlán destaca que muchas de las piezas reportadas hoy se exhiben en museos comunitarios de las poblaciones donde fueron localizadas. “Por medio de esta exposición pretendemos animar al público a que, si tiene noticia de un hallazgo, lo reporte al INAH sin temor pues no se trata de quitar tierras, y sí, a través del análisis científico, de conocer más y mejor nuestro pasado. La finalidad es que las comunidades colaboren con el INAH en la conservación de los bienes paleontológicos”.


Poblaciones humanas y megafauna


El arqueólogo comenta que, de acuerdo con las investigaciones realizadas por investigadores en Sinaloa, se han reportado herramientas de cazadores recolectores con una antigüedad de entre 12,500 y 10,000 años, lo que indica la coexistencia de grupos humanos con megafauna.


El poblamiento de Sinaloa inició hace unos 12 mil años por parte de grupos de cazadores-recolectores; en tanto, la agricultura se empezó a practicar aproximadamente en el año 1,000 a.C. Hacia los inicios de nuestra era comenzó el desarrollo de sociedades que alcanzaron una gran complejidad política, social y religiosa, reflejada en la alta calidad de los vestigios arqueológicos del estado.


Las poblaciones principales se encontraban a orillas de los ríos y en zonas de esteros. Algunas rebasaban las 100 hectáreas de extensión y contaban con pirámides de tierra de más de 10 metros de altura, juegos de pelota y conjuntos residenciales. Los sitios arqueológicos representativos de Sinaloa son Mochicahui, El Ombligo de la Labor, San Pedro-Aguaruto, Yebavito, El Palmar, El Limoncito, El Gachupín, La Limonera, El Walamo, Chametla, Juana Gómez y El Calón.


Otro elemento distintivo de la arqueología sinaloense es la gráfica rupestre, la cual fue un vehículo importante para transmitir su forma de ver el mundo. Destacan las concentraciones en el Cerro de la Máscara, el Cerro del Tecomate, la Colina del Rey y Las Labradas. Esta última es la única zona arqueológica abierta al público en Sinaloa.


De Ecatepec a Sinaloa


El mamut en exhibición se halló fortuitamente en abril de 1995 por pobladores del ejido de San Cristóbal, en Ecatepec, dentro de un depósito que los arqueólogos han fechado en 10,500 años de antigüedad. Con el apoyo de la comunidad fue rescatado, estudiado y conservado por especialistas del INAH.


El Mamut de Ecatepec es un Mammuthus columbi, de los animales más grandes del planeta, con una altura superior a los cuatro metros y un peso de 10 toneladas; necesitaba comer alrededor de 200 kilogramos de alimentos diarios y beber 250 litros de agua; su gestación duraba 22 meses y posiblemente llegó a vivir alrededor de 80 años.


Mamut de Ecatepec, el Gigante de la Prehistoria, explica que los numerosos lagos y pastizales del centro de México fueron hábitat natural de esta especie, donde encontraba suficiente comida y agua para abastecer sus amplias necesidades. Con la pieza monumental se exhiben infografías sobre la historia y vida del animal durante la prehistoria y se explican las posibles causas de su extinción: la evolución de los desiertos y el crecimiento de los pobladores humanos que los cazaban para alimentarse.


En el rescate sólo se encontró el 80 por ciento del esqueleto del mamut, pero a partir de reproducciones de los faltantes, el ejemplar fue armado en su totalidad y desde su montaje ha sido el mayor atractivo del Centro Comunitario Ecatepec.


Con su exhibición en Mazatlán, por primera vez los sinaloenses tendrán la oportunidad de apreciar de cerca un esqueleto completo del gigante de la prehistoria, en especial el público infantil y juvenil. El Museo Arqueológico de Mazatlán espera la visita de alrededor de 15 mil personas en tres meses, casi la cantidad de público que recibe en un año, y confía en despertar interés de la gente por la era de hielo en Sinaloa.


Mamut de Ecatepec, el gigante de la prehistoria se quedará en Mazatlán hasta el 25 de agosto del 2019.

 

 

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Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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