Máscaras

Máscara de judio yoleme de Sinaloa. Foto: Mauricio Marat, INAH.

 

*** Durante toda la Cuaresma, quienes portan esas máscaras rompen las reglas de sus pueblos mediante bromas y juegos. Son la personificación de la maldad

 

*** En el marco de la exposición El Noroeste de México, 20 años de etnografía del INAH, dos de estas caretas se exhiben en el Museo Nacional de Antropología


 


En el tiempo de Cuaresma, cientos de hombres mayos de Sonora (yoremem) y Sinaloa (yolemem) dejan de hablar, cumplen penitencia y se colocan una máscara que les quita su cualidad humana. Bajo la personificación de sus antepasados   cometen actos irreverentes relacionados con su condición de seres fuera del orden humano, al cual vuelven hasta el Sábado de Gloria, cuando son bautizados.


Los fariseos, para los yoremem, y judíos, para los yolemem, destacan en la celebración de la Cuaresma mayo de entre otros personajes, por sus características en vestuario y actuación: cada viernes de Cuaresma, que comienza con la primera luna llena anterior al Miércoles de Ceniza, y durante la Semana Santa, son los personajes que persiguen a Cristo para crucificarlo; en tanto, cometen actos que alteran el orden comunitario. Mientras están en el pueblo, las reglas son rotas con sus bromas y juegos. Son la personificación de la maldad.


El antropólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Eduardo López Aceves, investigador de la Dirección de Etnología y Antropología Social explica estos personajes con motivo de la exhibición El Noroeste de México, 20 años de etnografía del INAH, que se presenta en el Museo Nacional de Antropología (MNA), y en la que –además de un centenar de objetos procedentes de dicha región cultural– se exhiben dos de las citadas piezas.


Las máscaras de los fariseos/judíos comúnmente son una careta de madera, detalla López Aceves, aunque no son los únicos diseños, hay otras completamente de piel de chivo, con nariz prominente, a las que se les hacen pequeñas perforaciones para que quien la porta pueda respirar durante el largo tiempo que la llevará puesta.


Una de las piezas que se encuentran en exhibición en la Media Luna del vestíbulo del MNA –prestada por el investigador y cuya imagen se reproduce en el póster promocional de la muestra–, es una careta de judío del norte de Sinaloa, elaborada en madera, de rostro aparentemente femenino, aunque queda más en una calidad andrógina, su pelo es de piel de chivo.


Se trata de una miniatura yoleme, con menos de 40 centímetros y se presenta así porque los mayos sólo elaboran este tipo de máscaras para los rituales, no pueden tener otro uso.


El antropólogo señala que estos objetos, que llamamos artesanales, no siempre están a la venta, es el caso de las máscaras de judíos; muchos mayos hacen su máscara o la encargan a artesanos con cierta especialización. Estas máscaras no son para desprenderse de ellas, sobre todo en tiempos de Cuaresma, dice el investigador y comenta que mucha de la producción para venta artesanal no es de mano yolemem o yoremem, sino de personas que aprovechan la temporada y las reproducen como mercancía.


En la muestra se puede apreciar otra máscara de fariseo del sur de Sonora en tamaño original, toda elaborada con piel de pecarí o cerdo de monte; tiene largas orejas y nariz prominente, que apenas dan idea de una cara.


Las máscaras ocultan la identidad y en teoría, nadie sabe quién la está usando, explica el antropólogo, estudioso de los yolemem de Sinaloa. Una señal indicativa de que la condición humana está ausente es que mientras se porta la máscara, el personaje no habla, expone López Aceves. La forma como se comunica es a través de gritos, gesticulaciones y sonidos guturales. Así permanecen los fariseos/judíos hasta que son bautizados y recobran su cualidad humana; es una de las particularidades de estos personajes.


Los fariseos/judíos tienen una función importante como opositores de los danzantes de pascola y eso se ve justamente el Sábado de Gloria, cuando en su calidad de demonios, porque también son caracterizados así, tratan de entrar a la iglesia minutos antes de que se cante gloria, que es la representación del ascenso de Cristo. Dentro de los templos católicos ocurre cuando caen las cortinas moradas que cubren el altar mayor y los santos, en ese momento los pascolas, salen de la iglesia gritando gloria y eso significa el ascenso de Cristo.


Lo que quieren los judíos es participar de esa gloria, pero como son seres contrarios quedan opuestos a Cristo hasta que recobran su condición humana con el bautismo, explica López Aceves. Cuando estos personajes, que suelen ser adolescentes, son bautizados, se quitan la máscara; “antes solían quemarla, pero ya no es tan fácil cumplir con esa parte del ritual porque una máscara les puede costar entre 300 y 500 pesos: en Sinaloa ya no se ve tanto, es una tendencia más fuerte en el sur de Sonora”.


El antropólogo José Luis Moctezuma Zamarrón, quien estudia a los yaquis y yoremem de Sonora, y también prestó piezas para la exhibición, entre ellas máscaras de pascolas, comenta que la celebración de la Cuaresma ─que en estos pueblos se celebra completa─ expresa las concepciones de los mayos sobre la fertilidad, la vida y la muerte; así como el bien y el mal.


Durante varios días hacen una singular representación de los sucesos de la Pasión de Jesús, desde su búsqueda y su captura hasta su entrada en la gloria. En tiempos de Cuaresma, hombres y mujeres, cumpliendo una manda, encarnan y multiplican los papeles convencionales: fariseos, pilatos, verónicas, junto con otros de su propia tradición como las danzas de pascolas y venado.

 

 

Archivos adjuntos:
Descargar este archivo (20190420_boletin_107.pdf)Boletín 107[Descarga]

Atención a medios de comunicación

 

Gabriel Ulises Leyva Rendón

Director de Medios de Comunicación


Arturo Méndez

Atención a medios de comunicación

arturo_mendez@inah.gob.mx

artest26@yahoo.com.mx

Ext. 417511

 

Foto del día

Museo Regional de Nayarit