Vista de la pieza antes de los procesos de intervención. Foto: ENCRyM, INAH.

 

*** Tras un proyecto de restauración de largo aliento iniciado en 2009, el instrumento retornó a su repositorio en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec

 

*** El 13 de abril a las 14:00 horas, en el auditorio del recinto, se detallará en conferencia el proceso de restauro y se ofrecerá un concierto reinaugural con el objeto histórico


 

 

En pocos días, el aire ingresará de nuevo a los fuelles, cámaras y mecanismos de una physharmonika del siglo XIX, y manejado con habilidad desde un pequeño teclado y dos pedales adornados con el emblema de la manufacturera alemana de instrumentos, Schiedmayer Pianofortefabrik, volverá a sonar luego de haber estado silenciada durante décadas.

 

El concierto que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) organizará el próximo 13 de abril en el auditorio del Museo Nacional de Historia (MNH), Castillo de Chapultepec, dará también a conocer los pormenores del proyecto de restauración de largo aliento, llevado a cabo sobre este importante objeto histórico.

 

Tal proceso, indicaron las restauradoras Charlene Joyce Alcántara Bravo y Sandra María Álvarez Jacinto, profesoras del seminario-taller optativo de Conservación y Restauración de Instrumentos Musicales de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía "Manuel del Castillo Negrete" (ENCRyM), inició en 2009 cuando poco después de su llegada al MNH, el instrumento fue trasladado a esta casa de estudios para su atención.

 

La physharmonika —un tipo de armonio con la forma exterior de piano y una altura cercana a un metro— acumulaba problemáticas como la pérdida de resistencia en algunos elementos de madera que se localizan en su sistema de viento.

 

Tales componentes: los fuelles, la columna de viento y el secreto (compartimento que recibe el aire enviado desde los fuelles y lo distribuye hacia las válvulas según la acción del teclado) habían sido atacados por carcomas, una variedad de insectos xilófagos que se alimenta de dicho material.

 

Identificado lo anterior, se inició una compleja intervención entre 2009 y 2018 —en paralelo con los tiempos escolares del seminario-taller—, que incluyó procesos como el desarmado, la limpieza y clasificación de las más de 500 piezas del instrumento, a la vez que una pesquisa documental y de entrevistas con especialistas en estos instrumentos, por citar algunas acciones.

 

En estas labores, además de especialistas en identificación biológica, análisis de metales y materiales, rayos X y otras áreas de conocimiento, intervino un cuerpo de profesores integrado por Lourdes Nava Jiménez, Álvaro Avitia Cao Romero, Jimena Palacios Uribe y Daniela Pascual Cáceres.

 

En tanto, los alumnos que colaboraron en el proyecto fueron: Laura Ivonne Martínez, Patricia Campos Díaz, Isabel Ritter Miller, Elian Orozco Ríos, Gabriela Vázquez Carlos, Salem Ojeda Cabrera, Joel Hernández Santos, Jaime Mejía Montaño y Fernanda Quiroz Badillo.

 

Empero, fue hasta 2018 cuando un nuevo equipo de trabajo, integrado por el laudero restaurador Daniel Guzmán Vargas (cofundador del seminario-taller), la pianista Elena Kopylova y las propias Charlene Alcántara y Sandra Álvarez, se avocó a recuperar los procesos de temporadas pasadas e iniciar una intervención constante a fin de consolidar físicamente al armonio y devolverle su funcionalidad musical.

 

Así, por ejemplo, a fin de subsanar la problemática de las carcomas, se rebajó en milímetros la madera que había sido afectada por los insectos; luego, en esas áreas se colocó madera sana, estructuralmente estable y compatible con la original, a fin de no alterar la funcionalidad de la physharmonika.

 

Otras medidas fueron la reposición de telas desgastadas, la reintegración cromática y del barnizado del objeto, así como la reposición de segmentos de piel nueva que permitieran a los fuelles volver a plegarse y abrirse.

 

“Cuando se restauran instrumentos musicales históricos debe haber una valoración entre conservar en mayor medida los elementos de origen y, por otro lado, garantizar que el objeto funcione correctamente a mediano o largo plazo”, explicó Charlene Alcántara.

 

Un apoyo adicional en el proceso de restauro, precisó Sandra Álvarez, fue otra physharmonika de la Schiedmayer Pianofortefabrik, que posee la Catedral de la Inmaculada Concepción de María, en Texcoco, Estado de México. Tal reliquia —la única, además de la del MNH, que hasta el momento se tiene registrada en México— permitió a los expertos comparar características en el armado, los colores y detalles de acabados del bien cultural.

 

Otros datos fueron obtenidos mediante pesquisas en fuentes como el Grove Dictionary of Musical Instruments (ed. 1984 y 2014) y el Gellerman’s International Reed Organ Atlas (1998), y por entrevistas con especialistas como el restaurador Louis Huivenaar.

 

La suma de estas fuentes reveló que la physharmonika restaurada en la ENCRyM habría sido fabricada hacia 1887, según los números de serie de sus partes y los registros de la compañía alemana. Dicha empresa, fundada por Julius y Paul Schiedmayer y activa hasta hoy, tiene su más remoto antecedente en un clavicordio elaborado en 1735 por Balthasar Schiedmayer, bisabuelo de los citados empresarios.

 

Tras su fabricación a finales del siglo XIX, el instrumento fue adquirido en una de las sucursales de la Casa Wagner y Levien, en la Ciudad de México, por la familia del doctor Ricardo Trillanes Sánchez.

 

Alistan concierto en el Castillo de Chapultepec

 

Concluida su restauración, la physharmonika fue devuelta al MNH el pasado 28 de febrero junto con un protocolo de recomendaciones de conservación; documento que indica las formas óptimas de transportar, operar, resguardar y limpiar el armonio y el área donde sea ubicado.

 

Charlene Alcántara y Sandra Álvarez anotaron que el instrumento, al cual se dotó de fundas de protección para sus pedales, requiere de una actividad moderada, pues su conservación dependerá tanto de un uso como de un desuso adecuado.

 

Así, para dar a conocer los alcances del proyecto de restauración, el MNH ha organizado una conferencia que iniciará a las 14:00 horas del próximo 13 de abril, y que será impartida por las profesoras de la ENCRyM y el laudero restaurador Daniel Guzmán.

 

Tras la ponencia, será Elena Kopylova quien devuelva el canto al armonio decimonono en un concierto que, adelantó, se compondrá de dos piezas propias y otras de autores como Johann Sebastian Bach, Piotr Ilich Chaikovski y Frédéric Chopin, entre otros.

 

La pianista y musicóloga comentó que en el repertorio también incluirá el Preludio No. 7, que es un ejercicio publicado por el músico austriaco Karl Georg Lickl en su Manual para el conocimiento y el tratamiento de la physharmonika, que data de 1834 y fue consultado durante el proceso de restauración. Se trata, dijo, de un texto de dos partes: la primera explica cómo afinar, usar los pedales y tocar el instrumento, mientras que la segunda se compone de ejercicios progresivos recomendados a los practicantes.

 

De acuerdo con los especialistas, las physharmonikas tuvieron su auge en Occidente a mediados del siglo XIX. Por su tamaño y poco peso, además de su bajo costo en comparación con un piano o un órgano, fueron adquiridas por iglesias pequeñas, o por particulares que las usaban para educación musical o ambientación de espacios antes de que existiera la música grabada.

 

El acceso a la conferencia y el concierto será con boleto de entrada al MNH. Se recomienda llegar con anticipación dado que el cupo del auditorio es limitado.

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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