Foto del fondo “Testimonio Zapatista” del archivo de la palabra de la Biblioteca Manuel Orozco y Berra de la DEH-INAH.

 

*** A partir de este 10 abril, centenario luctuoso de Emiliano Zapata, 157 entrevistas realizadas a veteranos del movimiento revolucionario están disponibles en la dirección: https://estudioshistoricos.inah.gob.mx

 

*** Los testimonios, que suman 340 horas de grabación, fueron recabados en los años 70. Las cintas originales se resguardan en las bibliotecas “Manuel Orozco y Berra” y Nacional de Antropología e Historia


         


 

Durante los años 70, los últimos zapatistas decidieron compartir su historia sobre el movimiento que los unió en la reivindicación de la tierra que se les despojó por siglos. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha hecho posible que este ejercicio de memoria colectivo, fuente de primera mano para investigadores y de conocimiento para cualquier interesado en el fenómeno revolucionario, se encuentre disponible en línea.


A partir de este miércoles 10 abril, en el marco del centenario de la muerte del general Emiliano Zapata Salazar, las “Voces Zapatistas” condensadas en 157 entrevistas de historia oral, parte del Proyecto Archivo de la Palabra, pueden consultarse en la liga electrónica de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH: https://estudioshistoricos.inah.gob.mx.


Para emprender este viaje en Internet por la memoria de los veteranos zapatistas, fue necesario digitalizar el contenido de 131 cintas magnetofónicas; 83 en resguardo de la Biblioteca “Manuel Orozco y Berra” de la DEH, y 48 de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.


Bajo la coordinación de la maestra Alicia Olivera, los historiadores Salvador Rueda, Laura Espejel, Carlos Barreto, Citlali Marino, Guadalupe Tolosa, Marcelo González, Laurencia Álvarez, Anita Aguilar, María del Carmen Reyes, Margarita García Luna, Yolanda Alemán y Eulalio Aguilar llevaron a cabo la titánica tarea de recabar, entre 1973 y 1977, las impresiones de los sobrevivientes del Ejército Libertador del Sur.


Estos hombres y mujeres continuaron sus vidas en las zonas de influencia del movimiento zapatista, fundamentalmente en Morelos, pero también en el Estado de México, Puebla, Guerrero y el sur de la Ciudad de México. Ahí se les visitó 50 años de acabado el alzamiento para que recurrieran a su memoria y narraran las motivaciones que los llevaron a enrolarse en el movimiento revolucionario, recordar los hechos e injusticias de que fueron víctimas.


La edad promedio de los testigos era de 80 años en el momento de la entrevista, el de mayor edad fue el general Refugio Gadea, quien para 1976 había llegado a los 106 años; mientras, el más “joven” de los zapatistas, Joaquín Bello, contaba con 66.


Laura Espejel, investigadora de la DEH, detalla que este proyecto de historia oral resultaba interminable, pues el testimonio de cada testigo llevaba al nombre de otro zapatista digno de contar su versión: “¿por qué no entrevistan a fulano…?”, solían decir. La más corta de esas entrevistas es de 11 minutos y la más extensa alcanza las 11 horas, pues recoge las palabras de los firmantes del Plan de Ayala: Cristóbal Domínguez Pérez, Francisco Mercado Quiroz y Agustín Ortiz Ramos.


En las 340 horas de grabación total, pueden escucharse las vivencias de jefes oficiales y de la tropa, como Próspero García Aguirre, general brigadier de Jojutla, Morelos; Joaquín Bello, soldado de Tixtla, Guerrero; coronel Carmen Aldana, “El borrego”, de Telpancingo; e Irene Copado, esposa del general Manuel Reyes, del Ajusco. También están las declaraciones de Gregoria Zúñiga, una de las últimas mujeres de Emiliano Zapata; del cuñado de éste, Miguel Espejo; y de Irene Merino, hija del general Rafael Merino Salazar.


Entre todos los zapatistas, algunos más reconocidos y otros que habían permanecido en el anonimato, arman un relato polifónico sobre las condiciones imperantes en la zona zapatista durante el Porfiriato, lo que significó la leva entre las comunidades campesinas, los ideales zapatistas, la organización del Ejército Libertador del Sur, el abastecimiento de las tropas, el papel de las mujeres, la toma de decisiones de parte de generales y coroneles, y ese mito llamado Emiliano Zapata, general en jefe.


La historiadora Marcela Cobos precisa que, en un inicio, las “Voces Zapatistas” grabadas en cintas magnetofónicas requirieron un trabajo de transcripción, supervisado por la maestra Laura Espejel. Posteriormente, en 2002, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se emprendió un proceso de digitalización de las entrevistas trasladándolas al formato WAV. La segunda etapa, a cargo de la Biblioteca “Manuel Orozco y Berra”, que dirige Ma. Esther Jasso, comprendió la transferencia al formato mp3, edición en una sola pista y su resguardo digital, misma que culminó en marzo de este año, lo que ahora posibilita su consulta por parte del público.


Los audios permitirán al escucha “comprender la mirada de los zapatistas en torno a la Revolución Mexicana, su visión del mundo, la esperanza que motivó a esos campesinos pacíficos a convertirse en guerreros y en protagonistas de la historia”, expresa Salvador Rueda Smithers, director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.


Respecto a la historia del zapatismo, el historiador explica que, al crearse el estado de Morelos en 1869, el poder desmedido de los dueños de tierras y productores de azúcar permaneció acotado por los intereses de políticos liberales y de algunos caudillos de la zona. Pero, a partir de la ascensión de Porfirio Díaz a la presidencia, la situación se tornó absolutamente favorable para ellos debido al afán de progreso a toda costa que movió las acciones del régimen.


Con la modernización de la producción cañera por consigna, el resultado fue adquisición de un control sin freno por parte de los hacendados del azúcar, que manejaron desde entonces sin límites, la situación económica, política y social del estado conforme sus intereses.


La complicada supervivencia de los pueblos campesinos ya insostenible, convertiría al zapatismo en un “propósito histórico”, concluye Salvador Rueda: “La lucha contra las haciendas y sus propietarios, la justicia agraria, se volvió el punto central de la Revolución del sur. Emiliano Zapata es eficaz como símbolo, porque proyecta al hombre de carne y hueso capaz de exigir justicia, de no quedarse callado; de revelarse violentamente, pero con razones, y que nos demuestra que la historia, nos pertenece a todos”.

 

 

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  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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