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Exposición

La revista Diario de Campo celebró 20 años de existencia. Foto INAH.

 

*** La Coordinación Nacional de Antropología festejó con un conversatorio en el que se hizo referencia a las dos décadas de este órgano de difusión del quehacer antropológico

 

*** Uno de los grandes retos que tiene la publicación es lograr su ingreso al Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Conacyt


 


La revista cuatrimestral Diario de Campo, editada por la Coordinación Nacional de Antropología (CNAN), celebró 20 años de existencia con un conversatorio en el que recordaron sus orígenes como un boletín interno de comunicación para los investigadores y cómo con el paso del tiempo se ha transformado en una publicación científica en la que han participado cerca de dos mil investigadores.


En la charla se contó con la presencia de María Elisa Velázquez, titular de la CNAN; Amparo Sevilla, directora de Antropología Social; Cuauhtémoc Velasco, director de Etnohistoria; Juan Manuel Argüelles, director de Antropología Física; y Julio Alonso Pérez, director de Lingüística.


María Elisa Velázquez, quien se encargó de moderar la mesa, expresó que Diario de Campo es una publicación de gran trascendencia para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), porque se ha convertido en una herramienta fundamental para dar a conocer el quehacer antropológico dentro y fuera de la institución.


Recordó que durante sus 20 años de existencia ha pasado por cuatro etapas: surgió bajo la dirección de la maestra Gloria Artís, titular del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, como un boletín en el que se anunciaban las actividades de la CNAN, posteriormente comenzó a crecer y se empezaron a escribir artículos, luego en la tercera etapa empieza a convertirse en una publicación científica bajo la dirección del doctor Francisco Barriga, y finalmente con el antropólogo Diego Prieto, director general del INAH, se consolida como una revista académica de mayor divulgación.


Asimismo, dijo que uno de los grandes retos que tiene Diario de Campo es lograr su ingreso al Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnología del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnológica (Conacyt), en lo cual trabajan para cumplir con los requerimientos.


En su intervención, Amparo Sevilla señaló que la permanencia de la revista durante dos décadas es un indicador de su importancia en el ámbito de la difusión del conocimiento generado por los investigadores del INAH y de otras instituciones académicas.


“La participación de los investigadores de la DEAS en Diario de Campo ha sido, sin lugar a dudas, muy nutrida. Desde 1999 a la fecha se tiene registrada la publicación de 142 artículos escritos por la mayoría de quienes formamos parte de la citada dirección. El amplio abanico de temas tratados abarca: la educación indígena, el campesinado y la cuestión rural, la cultura wixárika, la antropología médica, entre muchos más”.


Amparo Sevilla añadió que la publicación se encuentra en otra etapa, en la que atiende nuevas circunstancias nacionales e institucionales. “El reto es, desde mi perspectiva, dar cuenta de los principales problemas que enfrentamos ante una dinámica cada vez más voraz, ya que el despojo de territorios, memorias y pensamientos se ha vuelto el sello de una era que deja poco espacio a la esperanza. Esperamos ser capaces de estar a la altura de estos acontecimientos, brindando herramientas, desde nuestro quehacer profesional, a un nuevo horizonte fincado en la paz con justicia social”.


Durante su intervención Juan Manuel Arguelles, titular de la Dirección de Antropología Física, afirmó: “Actualmente nos encontramos en la era de las revistas, desde hace mucho tiempo el conocimiento científico se da a conocer en publicaciones impresas, son el índice con el que se miden nuestro trabajo”.


La revista Diario de Campo, continuó, “siempre ha sido un espacio donde los investigadores difunden su conocimiento al gremio, lo que le da una frescura al quehacer antropológico en México, y habla bien del instituto y de sus investigadores porque es una publicación genuina, valiente y honesta, que no pierde su carácter de divulgación. La pueden leer los investigadores, pero también cualquier lector interesado en nuestras inquietudes”.


Cuauhtémoc Velasco, director de Etnohistoria, señaló que desde sus inicios la revista se propuso romper con el aislamiento de muchos de los académicos del instituto que se encontraban recluidos en sus centros de investigación.


Al cumplirse 20 años de su publicación, “podemos decir que funciona como un mecanismo de comunicación entre investigadores del INAH, pero aún tenemos la preocupación de lograr una verdadera regularidad y ampliar el consejo editorial para darle un formato más académico, queda claro que la revista es un primer espacio de intercambio de conocimientos y de avances de investigación entre nosotros, pero hemos pugnado cada vez más en que sea un escaparate en que los antropólogos de otras instituciones y de todo el país se enteren del trabajo de los académicos del INAH”.


Velasco mencionó que un ejemplo de los materiales que se han publicado en la revista se encuentra el titulado: Thomas Stanford: experiencias de trabajo de campo de un etnomusicólogo, que contiene un ensayo metodológico y 13 relatos de experiencias escritas por el investigador recientemente fallecido. En el conversatorio los presentes dedicaron un minuto de silencio al etnomusicólogo.


Finalmente, Julio Alonso Pérez, titular de la Dirección de Lingüística, aseguró que al cumplir 20 años, Diario de Campo es una revista robusta, reconocida y vasta, con 134 números publicados, 56 suplementos, 20 cuadernillos, 10 rutas de campo, dos mil 67 artículos publicados, mil 850 trabajos individuales y 217 colectivos.

 

 

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