El INAH en coordinación con el gobierno del estado, reestructura el recinto. Foto Héctor Montaño INAH.

 

*** Abrió sus puertas nuevamente al público con discurso y contenidos renovados

 

***Exhibe alrededor de 600 piezas, entre las que destacan dos figurillas sagradas de la cultura guaicura y el fósil de un mejillón con 74 millones de años


 

El Museo Regional de Antropología e Historia de Baja California Sur, en La Paz, reabrió sus puertas al público luego de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en coordinación con el Gobierno del Estado, lo sometiera a un proceso de reestructuración de su guión museográfico que renovó cinco salas permanentes, la ampliación de una sala de exhibiciones temporales, así como la adecuación del jardín etnobotánico y espacios del área de servicios al público.

La reapertura estuvo presidida por el gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, y en representación del director general del INAH, Diego Prieto Hernández, asistió el coordinador nacional de Centros INAH, José María Muñoz Bonilla

 

Un museo debe renovarse continuamente para permanecer vivo y más aún, si se trata de un museo de historia, no debe ser un lugar para el aislamiento de objetos antiguos, sino un espacio que nos transporte al pasado, como un libro, señaló el mandatario estatal.

 

José Muñoz Bonilla, coordinador nacional de Centros INAH, destacó que el convenio firmado entre el INAH y el Gobierno del Estado, para la conservación del patrimonio cultural, comienza a dar frutos con la renovación de este museo que desde hace 37 años no se actualizaba.

 

“Un museo requiere adaptarse a los nuevos públicos y trabajar para encontrarlos, por eso, entre otros aspectos, requiere de tecnologías modernas que capten la atención; en este caso para que los jóvenes sudcalifornianos conozcan la gran riqueza de su estado”.

 

Recordó que este año se celebra el 25 aniversario de la inscripción de las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco en la Lista de Patrimonio Mundial, lo que motivó la reflexión sobre el estado de las manifestaciones gráfico-rupestres en México, a través de una reunión académica que se celebró en estos días en La Paz, con la participación de destacados especialistas de España, Francia y Argentina, y que da constancia del legado de Baja California Sur al mundo.

 

El director del Museo Regional de Antropología e Historia de Baja California Sur, Alejandro Zúñiga de la Toba, explicó en entrevista que el nuevo guión científico y museográfico ofrece una renovada forma de apreciar los horizontes de Baja California Sur, a través de cinco salas totalmente rehabilitadas.

 

La primera es la Sala Introductoria, que abre el camino hacia el pensamiento y las culturas antiguas de esta tierra; sigue la Sala de Arqueología, que aborda el nacimiento de las primeras culturas en la península de Baja California; después está la Sala de Pintura Rupestre, con reproducciones y fotografías de este tipo de manifestaciones de los antiguos pobladores en la región.

 

Sigue la sala dedicada a los primeros contactos europeos en la península, su descubrimiento, las misiones, el desarrollo de la empresa misional jesuítica, y los primeros pueblos civiles que con el tiempo dieron la conformación de la sociedad regional. Es decir, las tres californias: la antigua conformada por los primeros pobladores, luego la california de los primeros pueblos misionales y la california civil.

 

Posteriormente, se da paso al tiempo de los grandes movimientos sociales: la Independencia de México, las intervenciones, entre la que destacan la del 47 “que acá tiene una significación especial porque los sudcaliforniano de esa época hicieron la defensa de la península y de la soberanía nacional en la Heroica Mulegé, de ese episodio da cuenta el museo”, expuso Zúñiga de la Toba.

 

Sigue la parte de otras intervenciones, las filibusteras y de ahí a la Reforma, el Porfiriato y el siglo XX. “Todas esas salas fueron remozadas, asimismo, se rehabilitaron y ampliaron las salas de exposiciones temporales, la tienda del museo y el jardín etnobotánico que es también una sala de exhibición de las especies vegetales de esta tierra”.

 

El titular del recinto comentó que el museo pose un acervo de alrededor de cinco mil piezas, entre paleontológicas, arqueológicas, etnográficas e históricas. De éstas, el nuevo recorrido museográfico muestra alrededor de 600. Además de las colecciones que ya se presentaban, se exhiben otras nuevas.

 

Entre los objetos que el público puede apreciar en el nuevo montaje, el historiador destacó dos figurillas sagradas de la cultura guaicura, de entre 7000 y 8000 años, procedentes de la zona central de baja California Sur, una se elaboró en alabastro y la otra en piedra volcánica. “Estas piezas explican el pensamiento mágico de los antiguos pobladores y son de las pocas que quedaron después de la Conquista porque los religiosos las quemaban por considerarlas cercanas al mal. Ahora forman parte de la colección del museo regional y se exhiben en la Sala Introductoria”.

 

En la Sala de Arqueología hay un espacio destinado a la paleontología, donde se exhibe la pieza más antigua de BCS: el fósil de un mejillón con 74 millones de años. Se exhibe también una punta Clovis, que da cuenta de 11000 años de presencia humana en el territorio. También hay una colección de elementos sagrados prehispánicos de gran relevancia, cuchillos ceremoniales y chacuacos (pipas para ceremonias curativas).

 

Asimismo, el museo exhibe una colección de objetos históricos de la que sobresalen dos columnas de arte barroco de la Misión de Santiago; en la Sala de Pintura Rupestre hay dos fragmentos de piedras con manifestaciones grafico-rupestres; en el área de historia se exhibe una colección de armas de héroes sudcalifornianos.

 

Zúñiga de la Toba destacó que el museo a su cargo es el único en el estado que comparte espacios para que los habitantes de BCS realicen montajes museográficos: así se preparó la reproducción de un buzo escafandra, que describe la forma de pesca de concha madreperla del siglo XIX hasta mediados del XX: un módulo presenta cómo se veía el fondo marino a través de esa gran escafandra. Otro espacio fue dedicado al rancho, montado por rancheros de la sierra La Victoria.

 

El guión científico de las salas permanentes se trabajó con historiadores de la UNAM, UABCS y del Centro INAH BCS.

 

 

 

 

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