Los más de 200 huesos recuperados constituyen 85 por ciento de la osamenta. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** Hace tres años la “capital de la pirotecnia” se convirtió también en tierra de mamutes con el hallazgo de la osamenta de uno de estos proboscídeos

 

*** Se trata de uno los ejemplares más completos localizados en la Cuenca de México; los más de 200 huesos recuperados constituyen 85 por ciento de la osamenta


 


Luego de su excavación, consolidación y restauración, “El mamut de Tultepec” se instala permanentemente con sus 410 kilogramos de peso en el Museo de la Casa de Cultura “Víctor Urbán Velasco“, localizado en el barrio San Rafael del ayuntamiento mexiquense, en un esfuerzo conjunto entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el gobierno municipal.


Hace tres años la “capital de la pirotecnia” se convirtió también en tierra de mamutes con el hallazgo de gran parte de la osamenta de uno de estos proboscídeos que deambuló 14 mil años atrás en la ribera del extinto lago de Xaltocan. Este hecho dio lugar a que los habitantes del municipio conocieran la dilatada cronología de su terruño.


La cronista de Tultepec, la historiadora Juana Antonieta Zúñiga, comentó que entre los años 60 y 80 del siglo XX, corrían rumores que bajo el suelo de la localidad se encontraban “huesos de gigantes”, sin embargo, nunca se realizaron reportes de manera formal.


Fue el 22 de diciembre de 2015, cuando Ernesto Vargas y otros vecinos de calle La Saucera, en San Antonio Xahuento, informaron el hallazgo de una serie de elementos óseos de gran tamaño que después, el arqueólogo Luis Córdoba Barradas del INAH y su colega Felipe Muñoz Díaz, identificaron como los restos de un mamut que fue parcialmente destazado por cazadores-recolectores al quedar atascado en una zona fangosa a la orilla del lago de Xaltocan.


En la inauguración de la Sala “El mamut de Tultepec. Una mirada al pasado”, Susana Lam, subdirectora de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH expresó que “El mamut de Tultepec” se ha convertido ya en emblema de orgullo y arraigo para la gente de este lugar y reconoció el trabajo efectuado por el arqueólogo Luis Córdoba Barradas en el registro de otros ejemplares de mamut en la Cuenca de México.


Destacó que Tultepec forma parte de los más de 20 sitios ubicados en la Ciudad de México y su área metropolitana, principalmente, municipios del oriente y norte del Estado de México, donde se han ubicado restos de estos animales del Pleistoceno. Sin embargo, señaló que pocas veces se encuentran ejemplares tan completos como “El mamut de Tultepec”, del que se recuperaron más de 200 huesos, que corresponden al 85 por ciento del total de la osamenta.


El presidente municipal de Tultepec, Armando Cervantes Punzo, invitó a los asistentes a la ceremonia, concurrida por grupos escolares, a que hicieran un ejercicio de imaginación: Hace más de 10 mil años, Tultepec —que debe su nombre al árbol del tule— fue parte de un extenso lago donde deambuló la megafauna del Pleistoceno, entre ellos los mamutes, que en ocasiones al quedar atrapados en el fango de su ribera, sirvieron de alimento a grupos humanos que aún no hacían vida sedentaria.


Hizo hincapié en la colaboración que el Ayuntamiento de Tultepec, en su momento presidido por el ingeniero Armando Portuguez Fuentes y luego por él, logró establecer con el INAH. Gracias al convenio signado entre ambas instancias llegó a buen puerto la que representa la primera excavación formal realizada en ese municipio, lo que ahora permite admirar la osamenta de mamut reconstruida y tener un aproximado de las dimensiones que tuvo el animal: 3.80 metros de altura y 6 metros de largo.


La Sala “El mamut de Tultepec. Una mirada al pasado” exhibe los sorprendentes restos de este proboscídeo que fue cazado en su plenitud (debió tener entre 20 y 25 años de edad), incluidas sus defensas (colmillos) originales que tienen una longitud aproximada de 1.60 metros.


El arqueólogo Luis Córdoba Barradas, investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, detalló que el mamut presenta tres fracturas que sufrió en vida: una en la parte baja de la rama mandibular derecha, otra en el extremo derecho de la pelvis, y una más en la frente. En esas lesiones se observa un proceso de regeneración, quizás fueron producto de alguna pelea con otros machos que conformaban las manadas de distintas especies de animales.


En su exhibición en la Casa “Víctor Urbán Velasco” se detalla la vida durante el Pleistoceno en el norte de la Cuenca de México, cuando el lago de Xaltocan se extendía hasta la falda del cerro de Tultepec. También se abordan los procesos de  conservación y restauración a los que fue sometida la osamenta en este recinto cultural: como procedimiento preventivo se aplicó una resina a los restos para darles mayor firmeza.


Posteriormente vino la limpieza, consolidación, reconstrucción y restitución de faltantes de los huesos y la reintegración de cada uno empleando pigmentos naturales. Asimismo, se realizaron las réplicas en poliuretano espumado y carbonato de calcio de las defensas, una rótula, un fémur y un húmero.


Concluidos los trabajos se dio paso a la instalación de cada uno de los huesos que conforman esta osamenta, sobre una estructura de acero inoxidable. Así revive la historia de este mamut que permaneció sepultado a lo largo de 14 mil años, hasta que trabajos para la introducción de un drenaje dieron con sus restos bajo un camino de terracería.


“El mamut de Tultepec” puede visitarse en el Museo de la Casa de Cultura “Víctor Urbán Velasco” (Calle Morelos s/n, barrio San Rafael, Tultepec, Estado de México), de martes a viernes de 9:00 a 18:00 horas; y sábado y domingo de 10:00 a 15:00 horas. La entrada es libre. Teléfono: 2460 0800.

 

 

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Atención a medios de comunicación

 

  Arturo Méndez

 

Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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