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Especialistas mexicanos y de la UE

Especialistas mexicanos y de la UE trazan estrategias para reconstruir patrimonio dañado por sismos de 2017. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

*** La ENCRyM es sede durante tres días del Primer Simposio Internacional “Estrategias de actuación para la reconstrucción del patrimonio histórico”

 

*** Diego Prieto, titular del INAH, refirió que el recuento, la clasificación de los daños y 30 por ciento de avance en la recuperación, no ha sido tarea fácil


 

 

Los enormes desafíos para la reconstrucción del patrimonio cultural dañado por los sismos de septiembre de 2017, sólo pueden enfrentarse mediante la visión multidisciplinaria y la cooperación interinstitucional e internacional, por lo que a más de un año de estos sucesos se realiza un encuentro entre especialistas mexicanos y de la Unión Europa (UE) para definir las estrategias que continuarán en los próximos años para atender los casos más complejos en la rehabilitación de los bienes inmuebles y muebles afectados.

 

A más de 440 días de esos cataclismos que irrumpieron en la vida comunitaria de 11 estados del país, provocando afectaciones en dos mil 340 edificaciones, en su mayoría de carácter histórico, y seis mil unidades de bienes muebles, llegar a una evaluación no ha sido tarea fácil, expresó el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto Hernández, al inaugurar el encuentro que se llevará a cabo durante tres días.

 

El titular del INAH refirió que el recuento, la clasificación de los daños,  establecimiento de 700 frentes de trabajo y 30 por ciento de avance en la recuperación de las estructuras cívico-religiosas que presentaron deterioros menores y moderados, representó una enorme labor de concientización social en las comunidades, ya que prevalece la idea equívoca de que la institución impide la reconstrucción, cuando lo que persigue es su ejecución correcta para evitar afectaciones futuras.

 

“Este esfuerzo implicó llegar a sitios lejanos y confrontar a las comunidades que antes de la reparación de sus viviendas, esperaban la puesta en pie de sus templos y capillas, de sus objetos de veneración. Sin embargo, esta intervención trajo una mayor cercanía y comprensión por parte de los diversos actores sociales, de la misión que el INAH tiene consigo y que se empeña en seguir adelante tras casi 80 años de su creación”.

 

Así lo expresó el antropólogo en el Primer Simposio Internacional “Estrategias de actuación para la reconstrucción del patrimonio histórico”, organizado por la Secretaría de Cultura, el INAH —a través de sus coordinaciones nacionales de Monumentos Históricos, y de Conservación del Patrimonio Cultural— y la Unión Europea, que este 2018 celebra el “Año del Patrimonio Cultural”.

 

Los años próximos estarán dedicados a atender la estabilidad estructural de casos complejos, entre ellos los conventos del siglo XVI ubicados a las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, parte de la Lista del Patrimonio Mundial, pero muchos otros localizados en Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México, hasta que queden en condiciones óptimas para su reapertura al culto.

 

Ante la directora general de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Cultura, Jimena Lara Estrada, y de los embajadores Klaus Rudischhauser, a cargo de la Delegación Europea en México, y Agustín García López-Loaeza, director ejecutivo de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), Diego Prieto indicó algunos de los acuerdos que el INAH ha establecido para atender esta problemática desde varios frentes.

 

Citó el reciente convenio firmado entre el INAH y la Conferencia del Episcopado Mexicano, dentro del cual está prevista la realización de talleres que ayudarán a evitar lo que hasta ahora ha sido una regla: la modificación de inmuebles religiosos históricos con añadidos modernos (losas y trabes de concreto cuyo peso recae en estructuras de adobe y mampostería), un factor decisivo que amplificó los efectos de los sismos de 2017 sobre estos monumentos.

 

El titular del INAH agradeció el apoyo de la UE a través de la colaboración de sus expertos, pues nunca habrá recursos humanos y financieros suficientes para rehabilitar este patrimonio, no obstante que éste se encuentra asegurado con diferentes fondos. “De los más de dos mil inmuebles y las aproximadamente seis mil unidades de bienes muebles afectados, ninguno se quedará sin contar con una bolsa, un esquema financiero, lo que tampoco resultó sencillo”, enfatizó.

 

En el Primer Simposio Internacional “Estrategias de actuación para la reconstrucción del patrimonio histórico” se compartirán experiencias, metodologías y visión de la problemática relacionada con el patrimonio afectado por los sismos de septiembre de 2017.

 

En ese sentido, Liliana Giorguli, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, recordó que recientemente una misión de expertos de la UE realizó una inspección de los trabajos que se llevan a cabo en el Ex Convento de Tlayacapan, en Morelos, cuyo caso será discutido en dos mesas de trabajo, abocadas a analizar los problemas del inmueble y su pintura mural.

 

En el encuentro, con sede en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), la directora general de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Cultura, Jimena Lara Estrada, expresó que esta labor conjunta se basó también en la conformación de un comité ciudadano que incluye a representantes de los sectores privado y académico, así como del ámbito cultural en general, el cual trascenderá a la saliente administración pues el reto de la reconstrucción implica al menos 30 meses de trabajos continuos.

 

“Las instituciones mexicanas han hecho una labor incansable, comprometida, especializada y de entrega absoluta durante más de un año”, reconoció la funcionaria.

 

El embajador Klaus Rudischhauser, jefe de la Delegación Europea en México, enmarcó la cooperación que los expertos europeos brindan a la rehabilitación del patrimonio mexicano, dentro de las acciones del “Año Europeo del Patrimonio Cultural”. “Nosotros ofrecimos nuestro apoyo profesional dentro de esta política cultural de cooperación, porque se trata también de una retroalimentación con especialistas del más alto nivel en México. A través de generaciones, Europa ha generado una experiencia inigualable en estos campos y es nuestro deber compartirla”.

 

Resaltó que la misión europea contribuirá a evaluar casos específicos, pero las inspecciones hechas en 2017 fueron imprescindibles para tener un diagnóstico de las características inherentes a cada monumento, en términos de afectaciones, y empezar la discusión sobre lo que es posible hacer en cada caso para su recuperación, siguiendo las normas internacionales para la restauración y preservación del patrimonio cultural.

 

Por su parte, Agustín García López-Loaeza, director ejecutivo de la AMEXCID, puso énfasis en que se trata de la primera vez que la Unión Europea opera fuera de sus fronteras su programa de ayuda humanitaria enfocada en la atención del patrimonio cultural, y que estrecha aún más los lazos entre los especialistas de uno y otro lado del Atlántico.

 

El simposio incluye conferencias, talleres y mesas redondas en las que los expertos discutirán problemas específicos en cada campo de acción. El objetivo es identificar los aspectos de la gestión y la planificación estratégica en relación con quienes custodian y se relacionan con el patrimonio cultural durante el proceso de reparación de los daños.

 

En su oportunidad, el arquitecto Arturo Balandrano, coordinador nacional de Monumentos Históricos del INAH, explicó que de los dos mil 340 inmuebles dañados, la mayoría (92%) son propiedad federal y están dedicados al culto, destacando construcciones de los siglos XVI al XIX donde se resguarda gran número de bienes culturales.

 

En 17 por ciento de este universo se registran daños severos (colapsos en elementos estructurales, muros, cubiertas, bóvedas, cúpulas, torres, espadañas, contrafuertes); en 63 por ciento se observan daños moderados: fracturas en elementos arquitectónicos, grietas, fisuras y desprendimientos en elementos ornamentales. En tanto, en 20 por ciento de los inmuebles hubo daños menores,  que incluyen pequeñas grietas, fisuras y desprendimientos de aplanados y elementos decorativos.

 

“Siguiendo las recomendaciones de los especialistas de la Unión Europea no se permite demoliciones, todos los bienes se recuperan en procesos de restauración, no solo para reparar el daño sino con el objetivo de fortalecer la capacidad de resistencia de los bienes afectados y prepararnos para los siguientes sismos”, comentó.  Para ello se incorpora a los miembros de la comunidad y se garantizan los recursos financieros para la ejecución del programa.

 

Por último, destacó la formación dentro del INAH de la Oficina de Sismos, integrada por un grupo de especialistas que han trabajado en los procesos. Además se constituyó un comité de emergencia con todas las instancias del instituto involucradas: dirección general y las secretarías técnica y administrativa, y un comité técnico científico integrado por 14 académicos especialistas en materia de restauración del INAH, así como miembros de diversas universidades.

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