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Reflexión antropológica

Reflexión antropológica debe ser guía de las políticas públicas en México, señalan especialistas. Foto: Melitón Tapia, INAH.

 

*** Se celebró en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, el Segundo Encuentro Multidisciplinario “Cultura, Paz y Civilización”

 

*** A más de un siglo de la publicación de Forjando patria, la obra de Gamio continúa vigente en su idea de sentar las bases de una nueva nación, a partir de la inclusión de los sectores marginados: Diego Prieto


  

 

La reflexión desde las diversas ramas de la antropología, así como las humanidades, debe orientar la formulación de las políticas públicas en México, señalaron los especialistas que participaron en el Segundo Encuentro Multidisciplinario “Cultura, Paz y Civilización”, celebrado en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, con el fin de explicar causas y efectos de la problemática social que enfrenta nuestra nación en el siglo XXI.

 

Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución convocante de estos diálogos, argumentó que a más de un siglo de la publicación del libro Forjando patria, la obra del antropólogo Manuel Gamio continúa vigente en su sentido más estricto: sentar las bases de una nueva nación, a partir de la inclusión de las clases sociales marginadas.

 

Como en ese entonces —dijo—, en el país imperan dos miradas, aquella que considera que México se encamina al desastre, y otra que apuesta al planteamiento de un proyecto nacional que pondere el bienestar colectivo. Es por ello que estos encuentros son de total pertinencia ante el ánimo social que se muestra abatido por la infiltración de la violencia y la corrupción en espacios fundamentales de la vida pública.

 

“Los antropólogos, historiadores y científicos sociales tenemos un papel fundamental que desempeñar en la organización del país y en la atención de sus grandes problemas. Con su creación hace casi 80 años, el INAH ayudó a darle a nuestra nación un sentido de origen y reconocimiento, es por eso que ahora retoma su papel articulador para generar una visión cultural de nuestro acontecer”, expresó.

 

Los encuentros multidisciplinarios en torno a los conceptos de cultura, paz y civilización, abarcan cinco ámbitos que la entrante administración ha puesto como prioridad: seguridad y delincuencia; combate a la corrupción y a la impunidad; construcción del Estado de derecho; sustentabilidad —que considera el emprendimiento de proyectos de infraestructura que respeten el patrimonio biocultural—; y finalmente, la atención a la desigualdad.

 

La historiadora Alejandra Moreno Toscano indicó que para entender las relaciones políticas que nos rigen hasta el día de hoy, debemos remontarnos 500 años atrás al encuentro entre Hernán Cortés y el tlatoani Moctezuma II en la calzada de Iztapalapa, “un hecho que nos permitiría identificar tensiones generadas en un sistema de relaciones asimétricas, entre actores históricos que no pueden entenderse por el desconocimiento del lenguaje y sus visiones del mundo contrapuestas”.

 

Así como César Borgia y Fernando “El Católico” contaron con un Nicolás Maquiavelo capaz de interpretar su juego político, “a Cortés le haría falta un Maquiavelo también para interpretar sus acciones de conquista que también siguieron un modelo renacentista”, comentó la doctora.  El académico y cronista José Luis Martínez describió esa acción política “como el modo de destruir fundando”, una forma de hacer gobierno en la que se enfrentan dos sociedades opuestas, pero obligadas a tomar decisiones conjuntas con el mayor consenso posible.

 

“Entender cabalmente esa doble raíz nos ayudaría a observar cómo ese equilibrio inestable obliga a un trabajo político para evitar el crecimiento de las tensiones y mantener condiciones de convivencia y paz. Requerimos acciones concretas, sencillas y reales para poner punto final a esta dualidad y construir un gobierno de ciudadanos donde todos seamos iguales”.

 

La doctora Amparo Sevilla, directora de Etnología y Antropología Social del INAH, enlistó parte de los síntomas interconectados que han llevado al “desgarramiento del tejido social” en México: carencia de justicia social reflejada en las reformas constitucionales, el clientelismo político, la fragilidad de las instituciones gubernamentales, la depredación ecológica, el individualismo exacerbado, la valoración social conforme al consumo y la corrupción.

 

Resaltó que la acumulación de riqueza por parte de sectores minoritarios, entre ellos los grupos delincuenciales, incluye el usufructo del patrimonio biocultural. Así, el modelo extractivista pone frente al patrimonio que es de todos, a proyectos depredadores de la flora, la fauna, los vestigios culturales, pero también de las identidades de los grupos originarios, razón por la que es necesario apostar por la paz con justicia social.

 

La doctora en Política Social, Anahely Medrano Buenrostro, abordó el que ha sido parte de sus líneas de investigación: los programas de transferencias condicionadas, cuyos aspectos deben revisarse en el marco de lo que será la nueva Secretaría del Bienestar. Dijo que la focalización y, concretamente, los llamados programas de transferencias monetarias condicionadas, no son la panacea para atender la pobreza o la exclusión social, y deben ser considerados sólo como un componente de estas políticas.

 

“En países en los que la pobreza es crónica y generalizada, como México, los gastos administrativos y los problemas asociados con los programas focalizados, deben tomarse en cuenta al momento de evaluar sus beneficios y contrastarlo con políticas de corte universalista. Por ejemplo, a pesar de que ahora los estados tienen más ingresos que antes para gastar, debido a distintos procesos de descentralización (y endeudamiento), no parecen ser más propensos a destinar sus ingresos (presupuesto de origen estatal) a más programas sociales propios.

 

“Lo anterior resulta desalentador para la ciudadanía, ya que uno de las problemas de descentralización era, precisamente, propiciar gobiernos más cercanos y atentos a las demandas y necesidades ciudadanas”, concluyó la investigadora del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial del Conacyt.

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