sismo del 19s

Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Cuernavaca, Morelos. Foto: Héctor Montaño, INAH.

 

*** Directores de los Centros INAH de Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero reflexionaron en torno a los 365 días posteriores a este suceso

 

*** La secretaria técnica del INAH, Aída Castilleja, dijo que hay avances en obras terminadas y entregadas, y las comunidades han comenzado a recuperar su cotidianidad


 

 

Tras los sismos de septiembre de 2017, la labor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de sus especialistas, directivos y funcionarios, fue evaluar los daños y definir acciones para la recuperación y restauración, pero también, poner en perspectiva la importancia la preservación del patrimonio cultural por todo lo que éste representa en términos de la historia nacional y como referencia de la cotidianidad y religiosidad de las poblaciones que se desvanecía, expuso Aída Castilleja, secretaria técnica de la institución.

 

Durante la realización de mesas de análisis y reflexión “El INAH y su experiencia regional a un año del 19s”, que agrupó a los directores de los Centros INAH de Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero, la antropóloga indicó que si bien estos sismos recordaron tragedias anteriores, como el terremoto de 1985 y el acontecido en 1999, los de hace un año dejaron una extensa y profunda cauda de afectaciones al patrimonio cultural, los más graves en la historia del INAH: más de dos mil 300 inmuebles afectados y más de cinco mil bienes muebles dañados.

 

“Tras los sismos nos dimos a la tarea intensiva de evaluar los daños, a diseñar estrategias que permitieran el rescate y conservación del patrimonio arqueológico e histórico, a homologar las formas de registro de las afectaciones, pero también en lo referente a la gestión de recursos para las tareas de restauración. Lo que en ningún momento se hizo esperar fue la participación comprometida de las propias comunidades”, explicó en la inauguración de las mesas.

 

En el evento, realizado en la Capilla Abierta de la Catedral de Cuernavaca, en Morelos, cuyo objetivo fue compartir y reflexionar de manera crítica y autocrítica sobre el quehacer de la institución, Aída Castilleja manifestó que la tarea no ha sido fácil y no se ha avanzado en el ritmo que se había propuesto, ya que se han sorteado diversas dificultades; “nos interesa tener claridad sobre los inmuebles que han sido entregados o se han concluido, pero lo principal es delinear el camino que aún nos falta por caminar”.

 

A un año del sismo del 19 de septiembre, la secretaria técnica del INAH aseguró que hay avances importantes, obras terminadas y entregadas, donde las comunidades han comenzado a recuperar su cotidianidad, aunque en otros lugares, el camino todavía se anuncia largo. Por ello, se ha establecido un plan de acción que para algunos casos se extenderá hasta 2020, sobre todo en edificaciones y en bienes muebles asociados a inmuebles, cuya resolución técnica y económica requiere de muchos otros esfuerzos.

 

Comentó que el INAH es una institución que en sus ya casi 80 años siempre se ha servido de la reflexión para hacer un balance de su estado actual, y basa sus actos de autoridad en la experiencia técnica, científica y académica de su personal, pero también de sus contextos y de su permanencia.

 

Sobre las enseñanzas que ha dejado el sismo —continuó— saldrán innovaciones técnicas y científicas en el campo de la arquitectura y la restauración, se mejorarán las prácticas de inventarios, habrá nuevos investigadores poniendo atención a las dimensiones de amenaza, vulnerabilidad y riesgo, tanto de las comunidades como del patrimonio cultural mismo.

 

Por su parte, Antonio Huitrón Santoyo, director del Centro INAH Estado de México, refirió que en el marco de la emergencia  se reaccionó de manera inmediata en la atención al patrimonio cultural a través de una serie de líneas de acción, como la implementación de la plataforma de gestión y seguimiento, que se articula a nivel central con el tema del control de información, así como el financiamiento y los modelos de intervenciones.

 

Blanca Jiménez Padilla, directora del Centro INAH Guerrero, reconoció que pese a que el estado es muy grande, con caminos difíciles, regiones complicadas de acceder, el personal del INAH “no se echó para atrás”, trabajó sin descanso, en primera instancia para tener un retrato de los daños, además de realizar un censo de afectaciones, para después saber qué hacer.

 

“En la atención de inmuebles con daños graves vamos un poco a paso lento, lo fundamental es tener buenos proyectos de intervención. Como nunca, es responsabilidad del INAH el que estos inmuebles sean bien atendidos, por lo que tenemos que estar al pendiente de que las intervenciones se hagan  de acuerdo con las normas y criterios que dicta el instituto”, afirmó.

 

Asimismo, indicó que las comunidades ha apoyado en todo momento y ahora tienen otra percepción de la defensa del patrimonio cultural, se les ha dicho y demostrado que para el instituto cada uno de los inmuebles afectados es tan importante como la Parroquia de Santa Prisca, en Taxco, “y no porque sea una pequeña capilla no tiene importancia, ya que la vida comunitaria gira alrededor de cada uno sus templos”.

 

Isabel Campos Goenaga, directora del Centro INAH Morelos, destacó que, como en todos los estados con monumentos afectados, la participación de las coordinaciones nacionales implicadas en la labor de recuperación del patrimonio cultural, encabezadas por el director general del INAH, Diego Prieto, ha jugado un papel importante.

 

Declaró que ante el universo de inmuebles afectados, se dieron a la tarea de atender a comunidades y trabajar en conjunto con autoridades civiles, religiosas, estatales y municipales. “Sin el trabajo en conjunto no tendríamos los avances actuales o estaríamos rezagados”.

 

Manifestó que el INAH cuenta con herramientas como el Previnah, un programa de prevención de desastres donde todas las experiencias de los estados con afectaciones en su patrimonio cultural deben estar vertidas en términos de mapas de riesgos, entre otros instrumentos, resultado de esta labor de recuperación, con los que se pueda prever a futuro.       

 

Finalmente, en representación del antropólogo Víctor Hugo Valencia, director del Centro INAH Puebla, el arquitecto Martín Limón, expuso que en el sismo de 1999, se contó con el apoyo del gobierno estatal, a través de la Comisión del Patrimonio Edificado (Copae), que hizo gran parte del trabajo de restauración, pero en lo que se refiere a las afectaciones del sismo de 2017, el Centro INAH Puebla ha hecho todo el trabajo de recuperación del patrimonio cultural dañado.

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Suli Kairos Huerta Figueroa
Directora de Medios de Comunicación

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