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Los novicios del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro.

Los novicios del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro.

 

*** Editado por la Universidad Autónoma de Querétaro, fue escrito por Jorge René González Marmolejo, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH

 

*** A partir de fuentes primarias, analiza los antecedentes familiares, la formación, vida cotidiana, labor e influencia que en el siglo XVIII tuvieron los aspirantes y alumnos de este colegio religioso


 

 

¿Quiénes eran los novicios del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro? ¿Cuál era el origen de aquellos jóvenes que por convicción u otros motivos abrazaron el estricto orden monacal de esta institución y en su mayoría partieron a catequizar a los pobladores de los más lejanos y agrestes territorios del norte de la Nueva España? Estas son las preguntas que dieron origen al libro Los novicios del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro. 1691-1819.

 

Presentada en el Museo Regional de Querétaro dentro de una mesa de diálogo encabezada por Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la historiadora Blanca Gutiérrez Grageda, el editor Federico de la Vega y por su autor, Jorge René González Marmolejo, la publicación fue descrita como un texto riguroso en lo académico, a la vez que ágil y accesible en lo literario.

 

“Con una innegable rigurosidad metodológica, González Marmolejo no busca que su libro se convierta en una polvosa decoración de biblioteca. Al contrario, es un ejercicio notable de divulgación gracias a valores como su investigación erudita, prosa limpia y narración fluida”, señaló el antropólogo Diego Prieto.

 

Para el titular del INAH, una virtud adicional del texto es que se ocupa de un tema hasta ahora poco abordado en México como la denominada “sociología del clero”, ya que a partir de expedientes resguardados en el Archivo Histórico de la Provincia Franciscana de Michoacán, reconstruye aspectos como los antecedentes familiares y de origen de los novicios, su formación y estadía dentro del citado colegio, su vida cotidiana y la influencia que su congregación tuvo en la Nueva España del siglo XVIII.

 

Se pormenorizan los casos de 171 jóvenes que a lo largo de un siglo se formaron como coristas en el Colegio de la Santa Cruz, para luego convertirse en hermanos legos –frailes que se ocupaban de labores comunitarias al interior de los monasterios–, o bien, en sacerdotes encargados de catequizar y oficiar en regiones como la Sierra Gorda de Querétaro, e incluso en sitios tan lejanos de la capital novohispana, como los actuales territorios de Zacatecas, Coahuila y Texas.

 

“Se requería de una gran vocación para aceptar las rigurosas normas de la orden franciscana y predicar en comunidades indígenas chichimecas y apaches, que no siempre aceptaban o cooperaban con los religiosos católicos”, abundó Diego Prieto al hablar de la importancia que la labor franciscana y jesuita tuvo hacia la segunda mitad del siglo XVIII, particularmente en la formación del “nacionalismo criollo” que años más tarde habría de verse reflejado en el surgimiento y sostén de la lucha independentista.

 

Ahondó que el análisis de las fuentes documentales hecho por el investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, llega al punto de categorizar que de los 171 alumnos matriculados entre 1691 y 1819, 58 fueron españoles, 88 criollos, uno de Guayaquil, otro de La Habana y 23 de sitios no consignados en actas. Incluso se establece que 19 jóvenes del segmento criollo eran queretanos.

 

En su intervención, Blanca Gutiérrez y Jorge René González hablaron de algunos aspectos de vida cotidiana en dicho Colegio de Propaganda Fide,  recogidos en la publicación. Destacaron, por ejemplo, la exigencia que en la práctica, no así en los estatutos de la orden, hubo para que cada aspirante proviniese de una familia con la suficiente holgura socioeconómica para contribuir a la manutención del alumno.

 

Otros requisitos de ingreso, detallaron, era comprobar que el joven provenía de un matrimonio legítimo y era menor a 20 años; que no tuviera defectos físicos y fuera competentemente letrado. Los aspirantes que tenían propiedades estaban obligados a subastarlas y repartir las ganancias entre los pobres, en tanto que los casados debían asegurarse de que su esposa tomara los hábitos de una congregación religiosa.

 

Jorge René González concluyó que el estricto modelo de humildad y el prestigio ganado por integrantes del Colegio de la Santa Cruz, como los frailes Antonio Margil de Jesús y Antonio de San Buenaventura, entre otros, dio a la institución queretana una alta consideración que llegó al grado de que su esquema de enseñanza fue replicado en escuelas religiosas de geografías tan lejanas como Guatemala, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina.

 

El libro Los novicios del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro. 1691-1819 pertenece a la Colección Tiempo de Arena, del Fondo Editorial de la Universidad Autónoma de Querétaro, y se encuentra a la venta en librerías de esta casa de estudios. Acorde con su autor, se espera que en el corto plazo esté también disponible a través de la red del Fondo de Cultura Económica.

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