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Durante la 56° sesión del Seminario de Estudios Afroamericanos se contrastaron 14 estereotipos con la realidad histórica respecto a los afromexicanos. Foto INAH.

 

*** La doctora María Elisa Velázquez y la maestra Gabriela Iturralde contrastaron 14 estereotipos con la realidad histórica sobre las poblaciones afrodescendientes de la sociedad

 

*** Se realizó la 56° sesión del Seminario de Estudios Afromexicanos


 


“El primer problema del racismo y la discriminación es que no se hable del tema, y que las personas afrodescendientes ni siquiera estén reconocidas en la historia y el presente de la nación”, expuso la doctora María Elisa Velázquez, titular de la Coordinación Nacional de Antropología (CNAN), en la 56° sesión del Seminario de Estudios Afromexicanos, con el tema “Estereotipos y prejuicios sobre las poblaciones afrodescendientes en México”.


Durante la actividad  académica, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), afirmó que en nuestro país existe un racismo estructural, ya que a las poblaciones afromexicanas no se les toma en cuenta social ni culturalmente, ni son parte de las políticas públicas.


Junto con la maestra Gabriela Iturralde expusieron 14 estereotipos que, a juicio de ambas, son los más frecuentes en la sociedad mexicana sobre las personas africanas y afrodescendientes.


El primero tiene que ver con la idea de que “no hay negros en México”. Lo cierto —señaló—, es que históricamente arribaron a México alrededor de 250 mil niños, mujeres y hombes de varias regiones por el Atlántico, Pacífico y Mar Caribe, a través de distintas rutas de comercio de personas esclavizadas. Al llegar a la Ciudad de México fueron distribuidas en casi todo el territorio de la entonces Nueva España.


“Esta cifra puede aumentar considerablemente, ya que no se tiene un dato exacto sobre los que llegaron de contrabando. Muchas personas afrodescendientes fueron esclavizadas, pero otras obtuvieron la libertad y su trabajo fue importante en la agricultura, comercio, milicias y hogares”, precisó.


Otro estereotipo alude a que “desde África sólo llegaron hombres”, la doctora comentó que gracias a las investigaciones realizadas, se tiene conocimiento del arribo de mujeres y niños; a las primeras les fueron asignadas tareas como el cuidado de los niños, cocineras, nodrizas, comerciantes y curanderas.


 Decir que “los afromexicanos son la tercera raíz” es el tercer estereotipo. La especialista anotó que de acuerdo con las cifras, en muchos periodos de nuestra historia los afros en México fueron el segundo grupo poblacional más grande.


 “Las personas africanas y afrodescendientes siempre fueron esclavizadas”. Ante esta idea, María Elisa Velázquez manifestó que se trata de un falso concepto debido a que los afrodescendientes tuvieron oportunidades de obtener la libertad y acceder a mejores condiciones de vida, incluso, a las artes, tal es el caso del mulato Juan Correa, uno de los pintores barrocos más relevantes del siglo XVII y principios del XVIII.


El quinto prejuicio versa sobre la idea de que “las personas africanas y afrodescendientes siempre estuvieron segregadas”. Aquí, la coordinadora nacional de Antropología refirió que se trata de otra idea errónea, ya que Juan Correa, por ejemplo, fue designado para pintar el Sagrario de la Catedral Metropolitana, “si hubiera existido segregación, nunca se hubiera pensado en este artista para dicha tarea”, apuntó.


El estereotipo seis refiere a que “el racismo llegó con los colonizadores españoles”. De acuerdo con la especialista, la idea de “raza” proliferó hasta el siglo XVIII y no en el XVI como muchas veces se cree.


Sobre el prejuicio relativo a que “no hay personas relevantes de origen africano en la historia de México”, la antropóloga puntualizó que los estudios han demostrado que José María Morelos y Vicente Guerrero (caudillos independentistas) fueron afrodescendientes.


En continuidad con este análisis, la maestra Iturralde, directora de Vinculación, Capacitación y Extensión Académica de la CNAN, dijo que no incluir a las personas afromexicanas en los libros de texto y no hacerlos parte de los relatos sobre la historia nacional, no significa que estuvieran ausentes. Apuntó lo anterior a propósito del prejuicio ocho, el cual remite que “las pocas personas que vinieron de África se integraron y desaparecieron”.


“Normalmente los hombres negros son proclives a la vagancia, la violencia y resistencia física”, bajo esta premisa equívoca —acotó— fue que se concibió al africano para la esclavización, únicamente como mano de obra para aprovechar su supuesta condición física.


La décima idea preconcebida apunta a la hipersexualización de las mujeres negras. La especialista comentó que este pensamiento favorece la idea de que las mujeres afrodescendientes son por “naturaleza” procilives a la sexualidad y por estos prejuicios enfrentan maltrato y estigmatización.


“En la actualidad, los afrodescendientes en México son extranjeros”, es el onceavo estereotipo que la estudiosa dijo es necesario desarticular, porque imposibilita el libre tránsito de estas personas en el país y su color de piel deja muchas veces en duda la veracidad de sus documentos al acceder a derechos públicos.


El prejuicio doce alude a que “en la actualidad las personas afromexicanas sólo viven en las costas”. En respuesta a esta conjetura, precisó que la Encuesta Intercensal 2015, del INEGI, señala que casi un millón 400 mil personas se reconocen afrodescendientes, afromexicanas o negras en nuestro país. La mayoría se ubican en Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Estado de México y en la Ciudad de México, aunque también en otros lugares hay presencia, como Múzquiz, Coahuila.


Con relación al décimo tercero estereotipo, “Las razas humanas sí existen”, comentó que aunque se ha comprobado, desde las ciencias sociales y biológicas, que las razas no existen y que el ser humano pertenece a una sola especie, esta noción persiste actualmente en la sociedad y se utiliza para reproducir la falsa idea de que existen seres humanos inferiores y superiores. Subrayó que las razas no existen pero el racismo sí. 


La ultima idea errónea, “reconocer en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a los pueblos y comunidades afromexicanas es dividir a la nación”, debe cuestionarse, apuntó, ya que el propósito es asegurar los derechos de los colectivos históricamente excluidos. La realidad es que el Estado y la sociedad tienen una deuda histórica con las personas afrodescendientes quienes han sido a lo largo del tiempo invisibilizadas.


En la sesión también participaron Olivia Gall (CEIICH-UNAM) y Cristina Masferrer (DEAS-INAH), quienes hablaron de cómo se construyen los prejuicios y los estereotipos en las sociedades; Gabriela Pulido (DEH-INAH) disertó en torno a los medios de comunicación, las representaciones de los afrodescendientes en el cine y otras expresiones periodísticas, asimismo, analizó el filme Al son del mambo (Chano Urueta, 1950); en tanto, Carlos Correa (CIESAS-UNAM), José Luis Martínez (CNAN-INAH) y Abel Villanueva (México Negro A.C., CNDH) comentaron la proyección Cartagena Social Club, del director Jhon Jairo Narváez.


Al final, la mesa cerró con una reflexión de la doctora Velázquez, quien mencionó que la ignorancia es una de las cuestiones que alimentan el racismo, “cuando sepamos más de estas comunidades, las reconozcamos y nos sintamos orgullosos como mexicanos de tener este pasado afro, vamos a valorar y respetar a toda esa población”.

 

 

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