Colegas y amigos recordaron al responsable de la “modernización” de la arqueología, tras inaugurarse el XII Simposio Román Piña Chán. 

Jaime Litvak King (1933-2006) marcó un antes y un después del quehacer arqueológico en México al incorporar a esta disciplina la visión de otras áreas antropológicas, al llevar a cabo una rigurosa labor de campo y de registro de materiales, así como un manejo poco común de las más diversas fuentes –incluida la literatura contemporánea– para llevar a cabo el análisis de datos.

 

Pero más allá de estas contribuciones en el aspecto académico, los colegas, amigos y familiares reunidos en el homenaje in memoriam del fundador del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordaron al ser jovial que portaba invariablemente gorra de pescador y unos anteojos de los años sesentas, al aficionado al futbol, al melómano, al aficionado de las tácticas bélicas de la Segunda Guerra Mundial.

 

Los presentes en el Museo Nacional de Antropología durante la apertura del XII Simposio Román Piña Chán, recordaron con cierta ironía que Litvak fue el gran discípulo del maestro José Luis Lorenzo, quien representaba la escuela contraria a la de Piña Chán, y que de aquél, aprendió el rigor de un trabajo que hasta entonces continuaba haciéndose con pico y pala.

 

Así, en un primer momento, desde el entonces Departamento de Prehistoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y después a través del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, impulsó el desarrollo de distintas generaciones de especialistas, quienes más tarde se convirtieron en amigos.

 

Carlos Navarrete, junto con Litvak impulsor del IIA, expresó que “el trabajo de El Gordo es bastante reconocido. Lo que sucede es que el trabajo práctico, material, ha ocultado su trabajo como investigador, pero fue un hombre que, por ejemplo, manejó la economía prehispánica como pocos de nosotros lo podríamos hacer. Cabe señalar que Jaime era economista antes que arqueólogo.”

 

 “Él tenía una pasión profunda por el trabajo de campo y Xochicalco es muestra de ello, nada menos. Tiene trabajos que me parecen fundamentales para comprender esa urbe como Valle de Xochicalco, formación y análisis de un modelo estadístico para la arqueología regional. E hizo importantes rescates, caso del realizado en la presa de Malpaso, Chiapas.”

 

En la jornada académica que se desarrolla en el marco de la XIX Feria del Libro de Antropología e Historia (FLAH), Elsa Hernández Pons, adscrita al Museo Nacional de las Culturas del INAH, comentó que el hecho de que la arqueología industrial sea una realidad en México se debe en gran medida al empuje que le dio Jaime Litvak.

 

“Está ahí todo el trabajo que se hizo en Pachuca, en Real del Monte, él fue uno de los que fomentó las labores para crear allí el Museo de la Minería en México, así como la fundación del Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Cultural.”

 

“Aunque se trata de una disciplina poco conocida no se pueden perder estos contextos arqueológicos porque el día de mañana que tratemos de recuperarlos, ya serán basura. La arqueología industrial es una línea de investigación que Jaime LItvak introdujo en el Instituto de Investigaciones Antropológicas y que ya está rindiendo frutos.”

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Gabriel Ulises Leyva Rendón

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