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Propiciar el acercamiento con los trabajadores en áreas educativas de los museos, el principal objetivo de las camarillas

Una de las grandes preocupaciones y ocupaciones de los museos ha sido integrar a los visitantes en las dinámicas que ofrecen en sus espacios. Volverlos parte de la experiencia artística, natural o de cualquier temática que defina al museo, se ha convertido en una necesidad pedagógica para que la comprensión de lo expuesto tenga grandes alcances.
 
Por lo tanto, los días 27 y 28 de septiembre del año en curso, se llevó a cabo la 9ª. Camarilla de Experiencias 2007 con el tema Espacios educativos no convencionales en museos, organizado por la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
 
Después de llevar a cabo la 8ª. Camarilla de Experiencias este mismo año en Guadalajara, donde se obtuvieron resultados interesantes, en esta ocasión se presentaron proyectos que intensificaran la labor de las autoridades a cargo de los espacios lúdicos, experimentales o de reflexión en los museos que permitan establecer lazos comunicantes con los públicos que asisten a los mismos.
 
Según palabras de Diego Martín, subdirector de comunicación educativa del INAH, el objetivo principal de las camarillas es establecer un diálogo reflexivo entre participantes y conferencistas donde se contrasten las diferentes prácticas educativas que se ejercen en sus respectivos espacios de trabajo, convertirlas en experiencias de actualización profesional y establecer lazos con los trabajadores de las áreas educativas.
 
Con una periodicidad de 2 veces por año, estos encuentros han abordado distintos temas como publicaciones educativas y públicos con necesidades especiales. En esta ocasión el tema de los Espacios educativos no convencionales en museos, pretendió que los visitantes y los espacios rompan con la tradicional comunicación unidireccional que ha imperado por años en los museos.
 
“Propiciar que el público asistente pueda interactuar con los equipamientos se convierte en una alternativa de comunicación que sea de ida y vuelta, y fomente la participación”, comentó Martín.
 
No se pretende que únicamente sean espacios interactivos; en el debate se procura analizar los problemas a los que se han enfrentado para crear los mismos. Para producir estos espacios debe existir un proyecto pedagógico que soporte y permita elaborar una propuesta al tiempo que se debe contar con el apoyo de un investigador y un museógrafo, además del educador, agregó.
 
En un principio, la realización de las camarillas estaba destinada exclusivamente para los trabajadores de las áreas educativas del INAH, sin embargo, después de la respuesta que se obtuvo el año pasado en la 6ª. Camarilla por parte de espacios al interior del país, se decidió abrirlo este 2007 a trabajadores de otras instituciones, fenómeno que ha enriquecido los debates.
 
Los proyectos presentados deberán ser de exposiciones temporales o permanentes en los cuales se procurará generar nuevas formas para acercar al visitante a los diferentes contenidos de los museos.
 
Estas alternativas generalmente estaban consideradas para un público infantil mismo que se relacionaba directamente con actividades lúdicas, lo cual dejaba de lado el gran abanico de posibilidades que representan públicos diversos como los jóvenes, adultos y adultos mayores, puntualizó el subdirector de comunicación educativa.
 
La meta es trabajar este tipo de propuestas en espacios permanentes dentro del Instituto Nacional de Antropología e Historia, debido a que el éxito obtenido en proyectos temporales ha sido satisfactorio, de ahí la necesidad de crear intercambios con otras instituciones como los que ahora se hacen, concluyó.