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Homologan criterios de intervención.

Como parte de los proyectos extraordinarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el conjunto arquitectónico de La Ventilla, en la zona arqueológica de Teotihuacan, recibirá un importante apoyo en materia de conservación, de esa manera en este 2008 serán intervenidos los frentes 2 y 4 del que se considera el ejemplo más representativo de un barrio de la gran urbe.
 
En la segunda mitad del pasado 2007, se estableció un programa de consolidación para esta área, el cual dio inicio con trabajos en el Frente 1 que es la plataforma de acceso y que incluye, entre otros espacios, los conocidos como patios Blanco y de Chalchihuites, así como el Templo de las Grecas, sitios que dan cuenta de los estatus concentrados en estos sectores habitacionales.
 
Estas labores, dio a conocer Rogelio Rivero Chong, responsable de la conservación en La Ventilla, comprendieron desde la realización de un desyerbe generalizado en el conjunto, tanto en los monumentos prehispánicos como en la periferia; hasta la homologación de criterios en la intervención de las edificaciones para dar un aspecto que él mismo ha denominado como de “ruina conservada”.
 
"Se llevó a cabo la eliminación de resanes de cemento, y se colocaron ribetes con mezcla de cal-arena. También, y debido a que en ciertos lugares el agua se estanca, hemos reintegrado algunos pisos para canalizarla, es decir, fueron adecuadas pendientes en varias de las habitaciones con el fin de dirigir el líquido a drenajes ya existentes, incluso, algunos teotihuacanos".
 
En primera instancia —explicó el especialista adscrito a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH—, la idea es mejorar la presentación del bien cultural.
 
Así, "el resto de escalera, de alfarda, de tablero, etcétera, se interviene de manera que su lectura final sea la de una ‘ruina conservada’, brindamos un acabado que brinde la información de que se trata de un  vestigio arqueológico y que significa algo arquitectónicamente".
 
Por otra parte, con la asesoría del biólogo Pablo Torres, adscrito también a la CNCPC, se emprendió el mejoramiento de las áreas verdes aledañas al conjunto de La Ventilla. Se identificaron especies endémicas —entre ellas sábila y distintos tipos de nopal como el tunero y el tapón, y otras cactáceas— y las de tipo nocivo, que crecían sobre los monumentos, para este último problema se colocaron geotextiles antivegetativos.
 
En el Frente 4, que será el próximo a trabajar, las labores serán prácticamente las que se efectuaron en el 1; aunque a éstas se añadirán las de conservación de la pintura mural ahí distribuida, en la que destaca la representación de animales acuáticos y otros de carácter fantástico.         
 
Rivero Chong recordó que todas estas iniciativas son tendentes a la futura apertura al público de La Ventilla —proyecto coordinado por el doctor Rubén Cabrera— y en donde se puede desarrollar una visita muy diferente a la que tiene lugar en La Ciudadela, lo anterior en el sentido de que va más encaminada a comprender la vida cotidiana en Teotihuacán y no solamente la apreciación de la monumentalidad arquitectónica y urbana.
 
"La Ventilla es el mejor ejemplo de un barrio teotihuacano, ahí tienes los diversos estatus y funciones arquitectónicas. Esa es su importancia; entre los vestigios arqueológicos expuestos está, por ejemplo, el Patio de los Glifos que es único en todo Teotihuacan porque en él quedaron registradas las pocas evidencias de escritura de esa civilización".

"Considero que en este conjunto arquitectónico de La Ventilla estamos estableciendo parámetros de restauración y conservación, que se pueden replicar más tarde a muchas otras zonas arqueológicas", concluyó Rogelio Rivero.